Consciencia situacional: Buscar y evaluar (parte II)

May 29, 2020 | Tiro defensivo | 3 Comentarios

Arturo Mariscal "Nube Negra"

Colaborador E3A

Segunda parte de la nota dedicada a la consciencia situacional. Como ya comenté en la nota anterior (“Consciencia situacional 1. La teoría”), he rescatado una publicación anterior mía y la voy a “remasterizar” para actualizarla un poco y enlazarla con el texto anterior. Pienso que así se entenderá un poco más tanto esta nota como la anterior. No la voy a repetir, pero la bibliografía que incluía en esa nota sirve como base para esta, aparte de la experiencia propia. Empecemos.

«No hay vergüenza en fallar. Para un guerrero, la única vergüenza es no intentarlo»

Dave Grossman

Tcol.

«Tras ver a nuestro adversario fuera de combate nuestro dedo abandona el disparador y se sitúa sobre el armazón del arma (nunca sobre el arco del guardamontes)«

Resumimos la nota anterior diciendo que en una situación que nos provoca un estrés alto (un enfrentamiento con armas o un accidente de tráfico, por ejemplo) concentramos nuestra atención en la amenaza más directa en lugar de hacerlo sobre todo el resto de personas y objetos que se encuentran en la escena. Nuestro mundo se ha reducido a un campo visual muy pequeño en extensión y centrado en el agresor (“visión o efecto túnel”); nuestro cerebro incluso ha llegado a desconectar “sistemas inútiles” y a veces ni oímos. El mundo al que nos hemos reducido lo vemos en la imagen esquemática que nos acompaña (disculpad la calidad).

Retomar la consciencia situacional es necesario para romper esa involuntaria falta de atención sobre el mundo real que nos rodea, para recuperar el conocimiento de dónde se está y por dónde debe moverse uno, lo que se está haciendo y cómo se está haciendo, para mantener la mente orientada en la acción y en todas las acciones que se necesiten llevar a cabo, etc.

Recordemos que habíamos definido la “consciencia situacional” como la capacidad de prestar atención en una situación a todo el conjunto de esa situación simultáneamente y a las diferentes partes de la misma: tener conocimiento de uno mismo y de lo que nos rodea. El mundo en la realidad es más de lo que veíamos en la imagen anterior como vemos en el esquema siguiente.

Una de las técnicas más básicas y fundamentales para resituarnos en el mundo es la que da título a esta nota: la “búsqueda y evaluación” que va a permitirnos localizar otra amenaza en la zona que nos rodea y comprobar la seguridad del entorno.

Nos vamos a ese gran referente de formación táctica que es YouTube (es ironía, obviamente). Si vemos videos de diversos instructores, una vez ha finalizado la secuencia de tiro que simularía cualquier enfrentamiento se comienza un movimiento propio de un “Tai-Chi táctico” que muchos han automatizado y ejecutan directamente (y otros muchos trasladan a la formación) sin saber muy bien por qué lo hacen o qué deben hacer o cómo, y que simplemente se realiza (según la mayoría de las respuestas dadas) para “salir del túnel”. En parte esta bien aunque hay más motivos, y sobre esto volvemos más tarde. Es un movimiento que definen algunos como escanear o chequear, derivando de las palabras empleadas “scan” (escudriñar en inglés) y de “check” (comprobar).

Reconozco que son términos que me parecen demasiado “USAmericanos” aunque estén incluidos en nuestro fabuloso diccionario de la Real Academia Española (de la lengua). Y a fin de cuentas, yo soy muy purista para algunas cosas.

– Escanear es la acción de pasar por el escáner, siendo un escáner aquel dispositivo que explora un espacio o imagen y los traduce en señales eléctricas para su procesamiento… En mi opinión, no es escanear.

– Chequear podría servir puesto que es examinar, controlar, cotejar, comprobar.

En realidad, ¿qué es lo que necesito hacer cuando finalizo un enfrentamiento? Concretamente yo busco otra amenaza y valoro si lo que voy viendo puede considerarse amenaza, riesgo potencial, etc. Dicho de una forma un poco chapucera (pero que nos vale): diferencio si es la señora Juana que está esperando el bus o si es una amiga del agresor que nos vigila o un caballero travestido que aguarda para atacarnos escudándose en un disfraz. Así lo entreno y así lo transmito.

Por lo tanto, lo que se debe hacer es eso, BUSCAR Y EVALUAR: buscar a alguien o algo más en el conjunto de la escena que me rodea y luego analizar, estimar, calcular el grado de riesgo que me puede aportar, etc. (evaluar), entre otras cosas.

Pero ojo, especialmente los señores y señoras dedicados a la administración de la ley (jueces, fiscales, abogados, etc.) y que se están tomando la molestia de leerme. El tiempo que se dispone para buscar, evaluar si es riesgo o no y reaccionar en consecuencia es muy pequeño. Demasiado pequeño. Y ese tiempo tan corto puede hacerse aun más corto y estresante…

No hay ejercicios que puedan acercarse a simular esa situación, se pueden añadir variaciones a los ejercicios pero no es lo mismo. Yo recomendaría introducir ejercicios de “fuerza contra fuerza” (FoF, “Force on Force”) con marcadoras de paintball o airsoft, donde uno da y recibe y toma consciencia de lo delicado de la situación. Y a los jueces, fiscales y abogados (e instructores de barra de bar) también se los recomiendo.

¿Para qué buscamos y evaluamos? ¿Cuál es su utilidad? Unos párrafos antes había comentado que, aparte de para salir del túnel, había más motivos para hacerlo. E insisto en que no se trata simplemente de mover a un lado y a otro la cabeza como vemos en los videos. Al buscar puedo localizar cualquier amenaza oculta en el área más inmediata a la posición que ocupo o en una relativa lejanía/cercanía. Cualquier persona y objeto detectado es observado y automáticamente evaluado como amenaza-no amenaza igual que si fuera un transpondedor amigo-enemigo. Eso es parte del ciclo OODA (busquen y lean sobre el).

Y al buscar lo hago observando, no mirando simplemente. Es muy diferente mirar de observar porque observar es mirar prestando atención, y eso es lo que necesitamos: prestar atención. En resumen, hay que querer ver.

La acción de “buscar y evaluar” debe ir orientada a:

– Fundamentalmente a buscar alguna amenaza en la zona más cercana a donde me encuentro y luego en las adyacentes.

– Volver a ser consciente del entorno que me rodea (luego nos extenderemos un poco más sobre esto). Salir de la “visión de túnel”, por ejemplo.

– Comprobar la seguridad relativa de ese entorno y de las personas que me rodean.

– Retomar el contacto con el resto de compañeros(si los hay). Pedir apoyo, iniciar trasmisiones de actualización de situación, etc.

– Comprobar mi integridad física y la de mis compañeros (si los hay). Recordemos que el “modo ahorro” del cerebro en situación de estrés puede hacer que no haya advertido que estoy herido, quizás no haya sangre (vasoconstricción, recordemos).

– Comprobar fugazmente el arma. Fin de munición, interrupciones, necesidad de recarga a voluntad, etc.

También es importante tener presente que siempre se va a enseñar que esta acción la realizaremos cuando aparentemente haya finalizado el enfrentamiento con el agresor o agresores. Yo recomendaría que sea una acción continua durante el enfrentamiento ya que es el único modo de estar pendiente del mundo que nos rodea (es más difícil ser sorprendido), por lo que se debe introducir en los ejercicios una vez adquirida las destrezas mínimas y mantener esta acción en todos.

Llegamos al ¿cómo hacer esta búsqueda y evaluación? Buscar y evaluar va a requerir efectuar determinados movimientos con el propio cuerpo y con el arma. Lo malo de entrenar siempre en galerías y campos de tiro convencionales (despejados y sin obstáculos) es la limitación que imponen a la movilidad del profesional armado, que debe estar entrenando para sobrevivir y no para practicar el tiro deportivo. Por este motivo entre otros, lo habitual en la mayoría de los entrenamientos “tácticos” tradicionales en muchos estamentos armados es la secuencia:

Disparos – colocar el seguro – guardar el arma

Acabamos de ver la necesidad de introducir una búsqueda y evaluación para confirmar la seguridad del entorno por lo que debemos incorporar esa actitud como acción previa a dar por finalizado el enfrentamiento y guardar nuestra arma. La secuencia anterior pasaría a ser:

Disparos – amenaza incapacitada – buscar y evaluar – guardar arma

Y aún así, al final expondré una secuencia aún más correcta. Veamos la secuencia de búsqueda y evaluación que vamos a descomponer en dos fases que podemos llamar (por ejemplo): de área inmediata y de área extendida.

Hemos acompañado con nuestro arma (disparando incluso) al agresor hasta el suelo, lo hemos visto dejar de ser una amenaza, hemos respirado (recomiendo respirar). Sí, parecerá raro esto que acabo de decir pero durante el tiempo que ha durado el enfrentamiento apuesto a que lo más que has llegado a dar han sido un par de resoplidos rápidos y has aguantado el tirón. Párate y respira, introduce oxígeno en tu cuerpo para alimentarlo y para iniciar esa devolución a “nuestro mundo”. Que le llegue al cerebro porque lo necesitamos para pensar.

Tras ver a nuestro adversario fuera de combate nuestro dedo abandona el disparador y se sitúa sobre el armazón del arma (nunca sobre el arco del guardamontes); seguimos en el combate. Bajamos un poco el arma hasta ver bien al agresor, lo observamos, parece que no es amenaza. Hacemos una pasada rápida con el arma extendida (brazos extendidos) observando el área inmediata al agresor inerte. Esta es la fase de área inmediata, lo vemos en el esquema adjunto en el que se ha atenuado el entorno para dar énfasis a la zona observada.

La siguiente fase (área extendida) va a ser buscar nuevamente pero a mí alrededor y en profundidad aunque más lento, lo que todos los autores llaman los 360° aunque yo empleo el concepto de “esfera”; lo vemos a continuación. Es la búsqueda para comprobar que efectivamente no hay más amenazas y se hace siempre desde nuestra posición hacia las zonas alejadas del perímetro que nos rodea. Lo hago haciendo barridos en forma de arco en los que procuro “ver” (diferente de “mirar”) lo que hay delante mía para luego buscar en zonas posteriores a mi posición de forma rápida antes de regresar al frente. Esos son los 360° de una comprobación inicial rápida; un perímetro contiguo a mí delante y detrás, reflejado en la imagen.

Ahora amplío ese perímetro observado inicialmente en profundidad y repito detrás en profundidad también. Ahora son esos 360° pero ampliados en una comprobación posterior más lenta: miro lo mismo que ya observé antes pero le dedico más tiempo.

Una vez confirmo estos sectores elevo la visión si hay alturas que me rodean, lo cual es algo normal en entorno urbano, si algo no me ha llamado la atención antes en las alturas, o en los niveles inferiores. Y tengo presente que mis ojos y cabeza pueden estar haciendo barridos a mí alrededor y cambiar a observaciones superiores o inferiores si algo me llama la atención (recordemos cómo funciona nuestro ojo con objetos en el campo visual). Ahora estamos en la esfera (vemos el esquema). Espero que se haya entendido.

Ahora sí, ¿la secuencia más correcta a mi parecer es…?

Disparos – amenaza incapacitada – buscar y evaluar – comprobar arma – comprobar adversario incapacitado – guardar arma

Evito perder el tiempo con zonas amplias y despejadas: por ejemplo si a mi derecha está el espacio vacío de un descampado sin vegetación ni objetos y a la izquierda la linde de un bosque le prestaré más atención a esta y casi nada a la otra.

La pregunta del millón es ¿a qué velocidad hago esas búsquedas? Si preguntan a qué velocidad hay que disparar, la respuesta es a la que te permite impactar en la amenaza que tienes enfrente (así me lo enseñó mi maestro y no se me ha olvidado). Por lo tanto cuál será la respuesta: pues aquella velocidad que me permitirá apreciar detalles y evaluarlos como amigo-enemigo; ni más ni menos.

Si lo hago rápido veo y aprecio pocos detalles, si lo hago lento empleo demasiado tiempo y puedo ser alcanzado por el caballero travestido que comentaba antes y que no detecté pese a lo llamativo por ser yo demasiado lento (o rápido). Adaptación a lo que me rodea. Un ejemplo sencillo, pensemos: ¿cuánto tiempo empleo en buscar y evaluar en el interior de un pasillo de 5 metros tras incapacitar a un agresor donde solo está él al final de ese pasillo y cuánto tiempo emplearé para hacer lo mismo en una calle?

No hay forma de explicar nada de forma resumida. Lo lamento. Dejamos para la siguiente nota las pinceladas finales de la secuencia y la aplicación del arma.

Un saludo.

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3 Comentarios

  1. Jaume

    Artículo de obligada lectura para FCS.

     
    Responder
  2. Antonio

    Hola buenas tardes, quería comentarte que ha sido una lectura muy interesante.
    Soy instructor de tiro y no me considero instructor de barra de bar, cuando hago la formación intento, en la medida de lo posible, que se asemeje a la realidad.
    Has tenido detalles en la lectura que coincido plenamente en tu forma de pensar.
    Simplemente, enhorabuena.

     
    Responder
  3. Aldo Omar Reyes Hernández

    Excelente punto de vista , me pareció muy interesante toda la.información descrita, muchas felicidades por tan atinados comentarios, se le.agradece.

     
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