¿Estático o dinámico? ¿Qué hago? (Parte II)

¿Estático o dinámico? ¿Qué hago? (Parte II)

¿Estático o dinámico? ¿Qué hago? (Parte II)

Arturo Mariscal

Socio colaborador

¿Estático o dinámico? Llegamos a la pregunta. Yo tengo mi respuesta clara: siempre dinamismo.

¿Qué ocurre si me mantengo estático? Pues es muy sencillo, que aunque esté extrayendo mí arma de la funda y la manipule para ponerla en condición de disparo, el otro tiene la intención de culminar la acción decidida. Si yo permanezco estático no influyo para nada en su decisión. El apuntará hacia mí y me alcanzará porque sus ojos están fijos en mí y el arma busca ese punto donde se está mirando (el rollito del cristalino y todo eso de antes….).

¿Qué ocurre si me muevo? Pues que aumento de pulsaciones y adrenalina crean una presión en la cabeza y esta produce una especie de abotargamiento, se crea una leve sensación de ralentizar los movimientos. También sus ojos están sobre mí, y sus manos llevan el arma hacia mí. Pero al desplazarme un poco rompo esa conexión ojos-manos y necesita un micro-retardo para volver a establecer esa conexión entre yo, su mirada y su arma: he roto su ciclo OODA. Debe reprogramarse. Tardará muy poco, pero debe hacerlo (recordamos que antes hemos debido buscar un nuevo papel para escribir). Y eso es una ventaja táctica para mí.

«Los guerreros no se jubilan nunca»

Mario Andrade

Poeta, novelista, ensayista

¿Estático o dinámico? ¿Qué hago? (Parte I)

Lee primero este artículo antes de continuar.

«El malo ha estado Orientándose, Observando, Decidiendo cómo y qué va a hacer y el momento en el que lo va a hacer «

Salida premeditada Vs desplazamiento sorpresivo. Hay que hacer esa diferencia. El primero ocurre cuando vamos buscando al malo y lo localizamos y vemos cómo se acerca hacia nosotros. Observamos un vehículo a nuestra derecha y desenfundamos mientras nos dirigimos hacia el para cubrirnos. Decidimos escapar de la trayectoria del agresor hacia ese lado.

El desplazamiento será sorpresivo cuando sea una reacción ante un ataque no esperado. El malo nos sorprende y nuestro “instinto animal” nos hace separarnos de el (el mecanismo de huida animal).

¿Cómo se mueve Nube Negra? Es complicado explicar sin hacerlo. Es difícil decir cómo hago para salir de esa línea de tiro, para romper ese ciclo. Yo establezco dos modos de hacerlo y los dos parten de la misma situación, en la que trato de aprovechar la reacción innata a la sorpresa que poseemos. ¿Recordamos al gato o al perro del ejemplo inicial? (Efectivamente recuerdo que está muy feo asustar animales como diversión).

El animal se agacha por contracción ante el susto y luego aprovecha esa contracción para convertirla en resorte y salir huyendo con velocidad. Cuando un ser humano es sorprendido suele responder de forma similar al gato o al perro (hay personas que no): la mayoría de las personas lo harán encogiéndose un poco (contracción) y elevando los brazos para proteger su rostro antes de tratar una huida.

Aprovechemos esa pequeña contracción para convertirla en un movimiento ventajoso, ya que nos sitúa en un movimiento inercial. A veces esa contracción es un simple encogerse de hombros (ocultar cuello = proteger arterias) y una leve flexión de rodillas, la justa para conseguir inercia. Esos músculos que se contraen buscan hacernos pequeño ante la amenaza, pero la siguiente respuesta del organismo (moverse, desplazarse) es más sencilla porque ya estás en movimiento.

Mi primera forma de “escape” sería una salida corta, un desplazamiento corto; da igual el nombre que le demos. Simplemente se trata de desplazarse lateralmente a la vez que se extrae el arma y se dirige al agresor prácticamente en el momento en que el paso se finaliza. Se trata de dar un paso lateral ni grande ni corto que sirva para apartarnos justamente de enfrente del agresor.

Si describiese el movimiento, diría que uno de los dos pies se eleva del suelo y se separa lateralmente a la vez que la mano se dirige hacia el arma y la extrae. Prácticamente cuando el pie se vuelve a apoyar en el suelo, el arma esta empuñada en la funda y se inicia la extracción justo en el momento en que el otro pie se separa del suelo para acercarse al otro.

Cuando los dos pies vuelven a estar en el suelo (ya no estoy 100 % frente al agresor) el arma ya está fuera de la funda y se dirige hacia el agresor. Es un sencillo paso lateral.La imagen de la derecha muestra parte de ese movimiento. Un pequeño paso lateral, seguimos enfrentados al agresor pero tras la leve contracción del cuerpo extraemos el arma y hacemos fuego.

¿Qué ocurre cuando el desplazamiento debe ser más largo? Supongamos que el agresor avanza hacia nosotros o que nos queremos parapetar tras un vehículo cercano, o directamente desaparecer de la escena. En este caso nuestro desplazamiento debe ser largo, y es diferente. Lo explico desde mi perspectiva (tirador diestro).

Los que hayan hecho el servicio militar o pertenezcan al ámbito castrense (desconozco si los policías emplean el orden cerrado) recordarán las órdenes “derecha o izquierda, ar”. Cuando uno escucha cualquiera de las dos indicaciones inmediatamente pivota sobre los pies empleando puntera y tacón, los pies se deslizan sobre el suelo y sitúan el cuerpo lateralmente al agresor. Esa es la idea. Esta imagen puede servir (izquierda). En ella estoy explicando precisamente este movimiento: pivoto hacia un lado y empiezo a caminar mientras llevo el
arma al objetivo. Vamos a analizarlo un poco, a ver si me hago entender.

Imaginemos que necesitamos hacer ese desplazamiento largo hacia la derecha. La primera reacción tras la contracción inicial va a ser iniciar un giro pivotando sobre el talón del pie derecho y la puntera del izquierdo; simultáneamente busco mi arma y la empuño iniciando el desenfunde. Inicio el desplazamiento apoyando el pie derecho en el suelo e impulsándome con el izquierdo (por eso apoyo su puntera): doy un paso. Mi mano derecha ya tiene el arma sujeta y la eleva para dirigirla hacia el lado izquierdo, que es donde está mi amenaza. Al ir hacia ese lado puedo emplear las dos manos para finalizar el empuñamiento ya que mi arma se puede alejar del cuerpo y es más precisa la puntería. ¿Lo vemos en la fotografía de la derecha? ¿Más o menos?

Ahora nos desplazaremos hacia la izquierda (adversario en la derecha). Invertimos el movimiento de pivote y lo hacemos sobre el talón del pie izquierdo y la puntera del derecho, que es el que imprime el dinamismo ahora. El resto es igual. Simultáneamente se empuña y extrae el arma y se lleva hacia la derecha, que es donde ahora tengo la amenaza. Pero hay un problema: si empuño a dos manos el arma queda justo ante el rostro y no puedo alinear miras. También por estar tan “compacto” pierdo flexibilidad. ¿Qué pasa si suelto la mano izquierda? Pues que sorpresivamente voy a recuperar ese dinamismo y voy a poder dirigir el arma al adversario estirando el brazo y empuñando a una mano, veo las miras.

Puedo mejorar este segundo desplazamiento si el brazo izquierdo (tirador derecho) lo pliego hacia el pecho para cruzarlo sobre el, para buscar protegerme ante impactos. Otra opción buena sobre todo si estoy en lugares confinados (estrechos) es estirarlo en la dirección de marcha para emplearlo de parapeto o de “sensor” que va a detectar obstáculos con los que podamos chocar.

En ambos casos el movimiento se inicia, hay un desplazamiento lateral a la vez que hago fuego hacia el que me agrede. La velocidad de movimiento y la cadencia de disparos será la que me permita alcanzar el objetivo con eficacia, como siempre.

A practicar, camaradas.

Salir de la X

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Arturo Mariscal "Nube Negra"

Colaborador E3A

Segunda parte de la nota dedicada a la consciencia situacional. Como ya comenté en la nota anterior (“Consciencia situacional 1. La teoría”), he rescatado una publicación anterior mía y la voy a “remasterizar” para actualizarla un poco y enlazarla con el texto anterior. Pienso que así se entenderá un poco más tanto esta nota como la anterior. No la voy a repetir, pero la bibliografía que incluía en esa nota sirve como base para esta, aparte de la experiencia propia. Empecemos.

«No hay vergüenza en fallar. Para un guerrero, la única vergüenza es no intentarlo»

Dave Grossman

Tcol.

«Tras ver a nuestro adversario fuera de combate nuestro dedo abandona el disparador y se sitúa sobre el armazón del arma (nunca sobre el arco del guardamontes)«

Resumimos la nota anterior diciendo que en una situación que nos provoca un estrés alto (un enfrentamiento con armas o un accidente de tráfico, por ejemplo) concentramos nuestra atención en la amenaza más directa en lugar de hacerlo sobre todo el resto de personas y objetos que se encuentran en la escena. Nuestro mundo se ha reducido a un campo visual muy pequeño en extensión y centrado en el agresor (“visión o efecto túnel”); nuestro cerebro incluso ha llegado a desconectar “sistemas inútiles” y a veces ni oímos. El mundo al que nos hemos reducido lo vemos en la imagen esquemática que nos acompaña (disculpad la calidad).

Retomar la consciencia situacional es necesario para romper esa involuntaria falta de atención sobre el mundo real que nos rodea, para recuperar el conocimiento de dónde se está y por dónde debe moverse uno, lo que se está haciendo y cómo se está haciendo, para mantener la mente orientada en la acción y en todas las acciones que se necesiten llevar a cabo, etc.

Recordemos que habíamos definido la “consciencia situacional” como la capacidad de prestar atención en una situación a todo el conjunto de esa situación simultáneamente y a las diferentes partes de la misma: tener conocimiento de uno mismo y de lo que nos rodea. El mundo en la realidad es más de lo que veíamos en la imagen anterior como vemos en el esquema siguiente.

Una de las técnicas más básicas y fundamentales para resituarnos en el mundo es la que da título a esta nota: la “búsqueda y evaluación” que va a permitirnos localizar otra amenaza en la zona que nos rodea y comprobar la seguridad del entorno.

Nos vamos a ese gran referente de formación táctica que es YouTube (es ironía, obviamente). Si vemos videos de diversos instructores, una vez ha finalizado la secuencia de tiro que simularía cualquier enfrentamiento se comienza un movimiento propio de un “Tai-Chi táctico” que muchos han automatizado y ejecutan directamente (y otros muchos trasladan a la formación) sin saber muy bien por qué lo hacen o qué deben hacer o cómo, y que simplemente se realiza (según la mayoría de las respuestas dadas) para “salir del túnel”. En parte esta bien aunque hay más motivos, y sobre esto volvemos más tarde. Es un movimiento que definen algunos como escanear o chequear, derivando de las palabras empleadas “scan” (escudriñar en inglés) y de “check” (comprobar).

Reconozco que son términos que me parecen demasiado “USAmericanos” aunque estén incluidos en nuestro fabuloso diccionario de la Real Academia Española (de la lengua). Y a fin de cuentas, yo soy muy purista para algunas cosas.

– Escanear es la acción de pasar por el escáner, siendo un escáner aquel dispositivo que explora un espacio o imagen y los traduce en señales eléctricas para su procesamiento… En mi opinión, no es escanear.

– Chequear podría servir puesto que es examinar, controlar, cotejar, comprobar.

En realidad, ¿qué es lo que necesito hacer cuando finalizo un enfrentamiento? Concretamente yo busco otra amenaza y valoro si lo que voy viendo puede considerarse amenaza, riesgo potencial, etc. Dicho de una forma un poco chapucera (pero que nos vale): diferencio si es la señora Juana que está esperando el bus o si es una amiga del agresor que nos vigila o un caballero travestido que aguarda para atacarnos escudándose en un disfraz. Así lo entreno y así lo transmito.

Por lo tanto, lo que se debe hacer es eso, BUSCAR Y EVALUAR: buscar a alguien o algo más en el conjunto de la escena que me rodea y luego analizar, estimar, calcular el grado de riesgo que me puede aportar, etc. (evaluar), entre otras cosas.

Pero ojo, especialmente los señores y señoras dedicados a la administración de la ley (jueces, fiscales, abogados, etc.) y que se están tomando la molestia de leerme. El tiempo que se dispone para buscar, evaluar si es riesgo o no y reaccionar en consecuencia es muy pequeño. Demasiado pequeño. Y ese tiempo tan corto puede hacerse aun más corto y estresante…

No hay ejercicios que puedan acercarse a simular esa situación, se pueden añadir variaciones a los ejercicios pero no es lo mismo. Yo recomendaría introducir ejercicios de “fuerza contra fuerza” (FoF, “Force on Force”) con marcadoras de paintball o airsoft, donde uno da y recibe y toma consciencia de lo delicado de la situación. Y a los jueces, fiscales y abogados (e instructores de barra de bar) también se los recomiendo.

¿Para qué buscamos y evaluamos? ¿Cuál es su utilidad? Unos párrafos antes había comentado que, aparte de para salir del túnel, había más motivos para hacerlo. E insisto en que no se trata simplemente de mover a un lado y a otro la cabeza como vemos en los videos. Al buscar puedo localizar cualquier amenaza oculta en el área más inmediata a la posición que ocupo o en una relativa lejanía/cercanía. Cualquier persona y objeto detectado es observado y automáticamente evaluado como amenaza-no amenaza igual que si fuera un transpondedor amigo-enemigo. Eso es parte del ciclo OODA (busquen y lean sobre el).

Y al buscar lo hago observando, no mirando simplemente. Es muy diferente mirar de observar porque observar es mirar prestando atención, y eso es lo que necesitamos: prestar atención. En resumen, hay que querer ver.

La acción de “buscar y evaluar” debe ir orientada a:

– Fundamentalmente a buscar alguna amenaza en la zona más cercana a donde me encuentro y luego en las adyacentes.

– Volver a ser consciente del entorno que me rodea (luego nos extenderemos un poco más sobre esto). Salir de la “visión de túnel”, por ejemplo.

– Comprobar la seguridad relativa de ese entorno y de las personas que me rodean.

– Retomar el contacto con el resto de compañeros(si los hay). Pedir apoyo, iniciar trasmisiones de actualización de situación, etc.

– Comprobar mi integridad física y la de mis compañeros (si los hay). Recordemos que el “modo ahorro” del cerebro en situación de estrés puede hacer que no haya advertido que estoy herido, quizás no haya sangre (vasoconstricción, recordemos).

– Comprobar fugazmente el arma. Fin de munición, interrupciones, necesidad de recarga a voluntad, etc.

También es importante tener presente que siempre se va a enseñar que esta acción la realizaremos cuando aparentemente haya finalizado el enfrentamiento con el agresor o agresores. Yo recomendaría que sea una acción continua durante el enfrentamiento ya que es el único modo de estar pendiente del mundo que nos rodea (es más difícil ser sorprendido), por lo que se debe introducir en los ejercicios una vez adquirida las destrezas mínimas y mantener esta acción en todos.

Llegamos al ¿cómo hacer esta búsqueda y evaluación? Buscar y evaluar va a requerir efectuar determinados movimientos con el propio cuerpo y con el arma. Lo malo de entrenar siempre en galerías y campos de tiro convencionales (despejados y sin obstáculos) es la limitación que imponen a la movilidad del profesional armado, que debe estar entrenando para sobrevivir y no para practicar el tiro deportivo. Por este motivo entre otros, lo habitual en la mayoría de los entrenamientos “tácticos” tradicionales en muchos estamentos armados es la secuencia:

Disparos – colocar el seguro – guardar el arma

Acabamos de ver la necesidad de introducir una búsqueda y evaluación para confirmar la seguridad del entorno por lo que debemos incorporar esa actitud como acción previa a dar por finalizado el enfrentamiento y guardar nuestra arma. La secuencia anterior pasaría a ser:

Disparos – amenaza incapacitada – buscar y evaluar – guardar arma

Y aún así, al final expondré una secuencia aún más correcta. Veamos la secuencia de búsqueda y evaluación que vamos a descomponer en dos fases que podemos llamar (por ejemplo): de área inmediata y de área extendida.

Hemos acompañado con nuestro arma (disparando incluso) al agresor hasta el suelo, lo hemos visto dejar de ser una amenaza, hemos respirado (recomiendo respirar). Sí, parecerá raro esto que acabo de decir pero durante el tiempo que ha durado el enfrentamiento apuesto a que lo más que has llegado a dar han sido un par de resoplidos rápidos y has aguantado el tirón. Párate y respira, introduce oxígeno en tu cuerpo para alimentarlo y para iniciar esa devolución a “nuestro mundo”. Que le llegue al cerebro porque lo necesitamos para pensar.

Tras ver a nuestro adversario fuera de combate nuestro dedo abandona el disparador y se sitúa sobre el armazón del arma (nunca sobre el arco del guardamontes); seguimos en el combate. Bajamos un poco el arma hasta ver bien al agresor, lo observamos, parece que no es amenaza. Hacemos una pasada rápida con el arma extendida (brazos extendidos) observando el área inmediata al agresor inerte. Esta es la fase de área inmediata, lo vemos en el esquema adjunto en el que se ha atenuado el entorno para dar énfasis a la zona observada.

La siguiente fase (área extendida) va a ser buscar nuevamente pero a mí alrededor y en profundidad aunque más lento, lo que todos los autores llaman los 360° aunque yo empleo el concepto de “esfera”; lo vemos a continuación. Es la búsqueda para comprobar que efectivamente no hay más amenazas y se hace siempre desde nuestra posición hacia las zonas alejadas del perímetro que nos rodea. Lo hago haciendo barridos en forma de arco en los que procuro “ver” (diferente de “mirar”) lo que hay delante mía para luego buscar en zonas posteriores a mi posición de forma rápida antes de regresar al frente. Esos son los 360° de una comprobación inicial rápida; un perímetro contiguo a mí delante y detrás, reflejado en la imagen.

Ahora amplío ese perímetro observado inicialmente en profundidad y repito detrás en profundidad también. Ahora son esos 360° pero ampliados en una comprobación posterior más lenta: miro lo mismo que ya observé antes pero le dedico más tiempo.

Una vez confirmo estos sectores elevo la visión si hay alturas que me rodean, lo cual es algo normal en entorno urbano, si algo no me ha llamado la atención antes en las alturas, o en los niveles inferiores. Y tengo presente que mis ojos y cabeza pueden estar haciendo barridos a mí alrededor y cambiar a observaciones superiores o inferiores si algo me llama la atención (recordemos cómo funciona nuestro ojo con objetos en el campo visual). Ahora estamos en la esfera (vemos el esquema). Espero que se haya entendido.

Ahora sí, ¿la secuencia más correcta a mi parecer es…?

Disparos – amenaza incapacitada – buscar y evaluar – comprobar arma – comprobar adversario incapacitado – guardar arma

Evito perder el tiempo con zonas amplias y despejadas: por ejemplo si a mi derecha está el espacio vacío de un descampado sin vegetación ni objetos y a la izquierda la linde de un bosque le prestaré más atención a esta y casi nada a la otra.

La pregunta del millón es ¿a qué velocidad hago esas búsquedas? Si preguntan a qué velocidad hay que disparar, la respuesta es a la que te permite impactar en la amenaza que tienes enfrente (así me lo enseñó mi maestro y no se me ha olvidado). Por lo tanto cuál será la respuesta: pues aquella velocidad que me permitirá apreciar detalles y evaluarlos como amigo-enemigo; ni más ni menos.

Si lo hago rápido veo y aprecio pocos detalles, si lo hago lento empleo demasiado tiempo y puedo ser alcanzado por el caballero travestido que comentaba antes y que no detecté pese a lo llamativo por ser yo demasiado lento (o rápido). Adaptación a lo que me rodea. Un ejemplo sencillo, pensemos: ¿cuánto tiempo empleo en buscar y evaluar en el interior de un pasillo de 5 metros tras incapacitar a un agresor donde solo está él al final de ese pasillo y cuánto tiempo emplearé para hacer lo mismo en una calle?

No hay forma de explicar nada de forma resumida. Lo lamento. Dejamos para la siguiente nota las pinceladas finales de la secuencia y la aplicación del arma.

Un saludo.

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Arturo Mariscal "Nube Negra"

Colaborador E3A

No soy un gurú táctico, ni lo quiero ser porque como no salga bien la cosa … al final acabas siendo un ridículo penoso que sólo da lugar a bromas y risas; así que simplemente transmito con vosotros lo que he ido aprendiendo. Este tema es un ejemplo. Yo lo descubrí hace pocos años cuando encontré el término “situational awareness” (consciencia situacional) en varios textos yanquis mientras leía buscando respuestas relacionadas con el comportamiento en combate. Y, como se despertó en mí la curiosidad, pues me puse a investigar.

«No hay vergüenza en fallar. Para un guerrero, la única vergüenza es no intentarlo»

Dave Grossman

Tcol.

«Con el efecto túnel no llegamos a ver otro elemento en la escena del combate incluso estando cerca del centro del campo de visión, que lo tenemos fijado en el agresor.«

Obviamente, si no te documentas adecuadamente corres el riesgo de caer en un error (espero no equivocarme). Yo tengo un cuadernito donde voy copiando y anotando las cosas de interés que voy leyendo aquí y allá, y este texto lo voy a basar precisamente en esas anotaciones que están extraídas de la siguiente bibliografía cuya lectura recomiendo entre otras (por lo que se puede tomar como mis conclusiones o como un resumen):

-“Estudio sobre la reacción del policía ante el peligro y los enfrentamientos armados”, cuyo título anterior era “Informe 1/11. El agente de policía: reacción ante el peligro”. Publicado por la Asociación Profesional de Policías-ASOPOL y refrendado por el neurocientífico Dr. Carlos Belmonte Martínez.

-“En la línea de fuego. La realidad de los enfrentamientos armados”, de Ernesto Pérez Vera (Policía retirado por heridas en acto de servicio) y Fernando Pérez Pacho (psicólogo clínico).

-“Policías. Muerte en la calle”, de Ernesto Pérez Vera.

-“Sobre el combate”, del Teniente Coronel (ret.) Dave Grossman. Título original “On combat”.

-“Matar”, de Dave Grossman. Título original “On killing”.

-Diversos análisis y artículos referidos al ciclo OODA en el entorno de combate cercano, basados en el “OODA loop” del Coronel John Boyd, y en diversos autores nacionales y extranjeros.

-“Combate en Al Tarmiyah: lecciones aprendidas por las malas”. Artículo de título original “Al Tarmiyah firefigth: lessons learned the hard way”, del exMarine Paul Gardner; traducido por Jorge Tierno Rey.

-“Escanear y evaluar, manteniendo la consciencia de la situación”. Artículo de título original “Scan and Asses, maintaning situational awareness”, del exMarine y exPolicía Pat Rogers; traducido por Jorge Tierno Rey.

Al lío. Según la Real Academia Española podemos definir la “consciencia” como la capacidad del ser humano de reconocer la realidad circundante y de relacionarse con ella, o también como el conocimiento inmediato o espontáneo que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y reflexiones. Básicamente lo podemos resumir diciendo que la consciencia es tener conocimiento de uno mismo y de lo que nos rodea.

La “consciencia situacional” la definen como la capacidad de prestar atención en una situación simultáneamente a todo el conjunto de esa situación y a las diferentes partes de la misma.

Veamos la imagen que nos acompaña, que seguro que todavía no se entiende. Un águila y una cierva. Nada táctico. ¿O sí? Podría decir que puse un águila como podría haber puesto un león, un lobo o un perro. Igualmente en lugar de la cierva, podría ser una oveja, una cabra o un conejo. Qué tienen en común unos y otros y qué los diferencia …

El ciervo, la oveja, la cabra, el conejo, etc., son “la comida”. Su forma de sobrevivir se basa en estar permanentemente vigilantes, alerta. Si nos fijamos, sus ojos están situados más o menos lateralmente en su cabeza para permitirles una mayor vigilancia perimetral. El águila, el lobo, el león o el perro son depredadores, ellos se comen al ciervo. Sus ojos están centrados para tener una mayor agudeza visual y focalizar mejor su objetivo (la comida). Nosotros somos depredadores, nuestros ojos son frontales y nuestra visión periférica es más reducida que la de “nuestra comida”. Y más que se va a reducir como ya veremos.

Siguiendo con el águila, ¿cómo actúa el águila al cazar? ¿O el lobo? El águila da vueltas mientras vuela hasta que localiza su presa, entonces sus círculos son cada vez más pequeños hasta que se lanza contra ella. El lobo actúa parecido: localiza su víctima y se mueve hasta aislarla para atacarla; ambos desprecian lo que rodea “su comida”, se focalizan. Es funcionamiento primitivo.

No se puede entender la consciencia situacional sin saber qué le sucede al ser humano en estrés, ya que se ve afectado por el número de latidos que sube la presión arterial, la respiración que aporta un extra de oxígeno, las hormonas generadas, etc. ¿Qué nos ocurre cuando nos atacan y qué tiene que ver con la consciencia situacional? Lo resumo brevemente porque sabiendo cómo funciona nuestro cuerpo en esa situación somos capaces de entender lo que sucede y vemos la importancia de retomar esa consciencia situacional.

Hay que aclarar que cuando hablemos del “estrés de estar en combate” debemos pensar que no estamos hablando de un combate a larga distancia, donde el agresor casi no se distingue, donde no se le “humaniza” porque no se le asigna forma humana por la lejanía (no nos influye igual que estar de tú a tú). Estamos haciendo referencia a un combate a distancia inmediata, donde se ven los ojos del que agrede, se oye el ruido del puñetazo o el impacto del proyectil, donde se puede oler la sangre. Eso es lo que produce el estrés de combate al que me refiero.

Supongamos que somos atacados y nos debemos defender.

Cuando nos hayamos recuperado de la sorpresa inicial vamos a comenzar nuestra defensa. Van a ocurrir dos acciones conocidas por muchos de nosotros: notamos el pulso y una “sensación rara” que se traduce en hormigueo en los dedos, un ligero temblor, etc. El pulso es porque la presión arterial se eleva por el aumento del pulso; lo otro es la inyección de hormonas en el torrente sanguíneo. Una explicación un poco chapucera, pero nos vale.

Lo que sucede dependiendo del número de latidos por minuto (LPM) varia de una persona a otra: hay personas que van a funcionar controladas a 120 LPM y otras personas van a empezar a descontrolarse. Ya lo hemos leído muchas veces: primero se pierde la coordinación de las funciones motoras finas que son el uso de pequeños músculos que controlan la mano y dedos y permiten realizar tareas como escribir, abotonar, anudar, … montar el arma (pellizcando corredera), accionar palancas o botones (seguros, liberación de corredera, por ejemplo), etc.

Poco a poco, al subir las pulsaciones, se irá perdiendo la coordinación de las funciones motoras gruesas, que son las que controlan los grupos musculares grandes que se usan para correr, caminar, etc. Al final entramos en la supervivencia y solamente emplearíamos los músculos más básicos que nos van a permitir empujar, golpear, agarrar, etc. Sigue siendo una explicación chapucera, pero sigue valiendo.

Se ha aumentado el pulso porque el sistema nervioso quiere asegurarse que no falte el oxígeno que va a poner en funcionamiento la musculatura defensiva (un rollo de células y eso). Pero también se produce una vasoconstricción: los órganos que no van a participar físicamente en la huida o en la lucha (orejas o nariz, por ejemplo) pierden parte de la sangre y esa sangre se redistribuye hacia otras partes del cuerpo como piernas y brazos que sí van a intervenir en la lucha. El ojo es uno de los órganos que pierden riego sanguíneo con ocasión de la vasoconstricción cuando nos acercamos al estrés. Sigamos.

La cabeza se gira hacia la amenaza y el cuerpo se orienta hacia ella como haría cualquier animal amenazado y la visión se focaliza sobre ese peligro para localizarlo, situarlo y mantenerlo fijado (somos depredadores, como el águila y el lobo, recordemos). Habíamos comentado que el ojo perdía riego … Ahora vamos a responder a la pregunta de ¿por qué no vemos cuando estamos sometidos a un nivel de estrés grande?

Un musculo del ojo (ciliar de nombre) no recibe suficiente sangre y, al estar unido al cristalino (que es quien tiene la propiedad de enfocar según las distancias), no podrá cumplir su misión de ajuste. Las fuentes consultadas hablan de que la profundidad del campo visual se limita a no más de 1 ó 2 metros por detrás del objetivo y a 1 metro por delante o menos; y también se pierde la visión periférica, llamándose a esta situación “visión o efecto túnel”: nos hemos focalizado totalmente en el agresor.

Con el efecto túnel no llegamos a ver otro elemento en la escena del combate incluso estando cerca del centro del campo de visión, que lo tenemos fijado en el agresor.

También se afirma que durante los incidentes de estrés alto es muy probable que concentremos nuestra atención en la amenaza más directa en lugar de hacerlo sobre otras personas y objetos que se encuentren en la periferia de la visión (la escena del combate).

Podemos añadir que bajo el estrés de estar en combate nuestro cerebro tiene tendencia al ahorro, desconectando unos recursos y potenciando otros. En este asunto suele ganar el sentido de la vista y perder el auditivo (por eso hay que gritar): no se escucha porque no se puede fisiológicamente ya que se desactivan las áreas del cerebro responsables de la audición.

Resumiendo todo: te aíslas del mundo y solo estás pendiente del agresor. Básicamente, ibas tan tranquilo por el mundo admirando las maravillas de la obra del Señor (y del hombre: pajaritos que vuelan, arbolitos, los coches, la gente que se cruza contigo, etc.) y de buenas a primeras lo único que ves es al que ha intentado matarte tirado en el suelo. Y en esa situación puedes quedarte peligrosamente durante demasiado tiempo sin estar pendiente de otra cosa que no sea el agresor. Incluso cuando la lucha haya finalizado para ti sólo estáis tú y el agresor.

La ruptura con esa falta atención sobre el resto del mundo que nos rodea, el efecto túnel, etc. es necesaria para retomar la consciencia situacional, para volver a ser consciente de todo lo que nos rodea porque aparte de la señora Juana que está esperando el bus puede estar el amigo del agresor. Incluso puedo estar herido sin saberlo. Los autores dicen que un impacto en un brazo no duele instantáneamente, duele a los 10 minutos o así que es cuando se han pasado los efectos de la adrenalina. Y como hay vasoconstricción, lo mismo ni sangro.

La consciencia situacional permite recuperar el conocimiento de dónde se está, por dónde debe moverse uno, lo que se está haciendo y cómo se está haciendo, permite mantener la mente orientada en la acción y en todas las acciones que se necesiten llevar a cabo: recargar, solventar una interrupción, solicitar apoyos, ayudar al herido, etc.

A volver al mundo ayuda emplear técnicas de búsqueda y evaluación con las que se consigue la ruptura con esa abstracción del mundo, con el efecto túnel del enfrentamiento, con la falta atención sobre nosotros y el resto del mundo que nos rodea, etc. En otra nota se comentó la existencia de una “zona de manipulación para realizar el manejo del arma en campo visual y por lo tanto también me ayuda a mantener la consciencia situacional.

Importante. Tampoco se trata de acabar el enfrentamiento y “ale, que vuelvo al mundo”. No. Es conveniente tratar de mantener la consciencia situacional antes, durante y después del enfrentamiento. Siempre hay que procurar estar consciente de lo que va sucediendo, por eso se deben tener técnicas sencillas que aseguren funcionamiento y que permitan sacarnos de la abstracción de la situación y traernos al mundo.

Y ojo, que esto no sólo sucede en un enfrentamiento con armas. Esta abstracción puede suceder en un accidente de tráfico por ejemplo, y no ser capaz de ver otro vehículo que se te abalanza encima mientras o de oírlo.

Y bueno, ya creo (y espero y deseo) que he sido capaz de explicar la deducción a la que he llegado sobre la consciencia situacional. Ojalá que se haya entendido; siento lo extenso. Ahora debo recuperar y reescribir un antiguo texto mío sobre esa técnica de búsqueda y evaluación para la siguiente nota corta.

Saludos.

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Arturo Mariscal

Socio colaborador

Yo lo tengo claro, pero a veces leo a otras personas que también exponen sus modos de pensar y que precisamente muestran opciones que no concuerdan con las mías (o con la de las personas con las que tengo más relación), y me sorprenden viendo sus razones y los motivos que exponen. Debo, por tanto, mostraros MI forma de pensar y de hacer sobre este aspecto.

Vamos a hacer una presentación de los hechos, vamos a poner un ejemplo. Supongamos que avanzamos tranquilamente en nuestra patrulla a pie por una calle tras recibir una llamada de nuestra central en la que nos informan de ruidos y escándalos en esa calle. Nuestro coche quedó atrás, al inicio de la calle, donde lo dejamos tras llegar a la misma apagando luces prioritarias y todas esas cositas que hacen las delicias de niños en las exposiciones.

De repente de entre dos coches aparece un sujeto empuñando un arma de fuego y la dirige hacia nosotros amenazadoramente. Ahora empezamos; veamos qué va a ir sucediendo y como propongo YO reaccionar. Y digo YO porque voy a exponeros MIS formas y MIS modos de pensar y reaccionar, la forma en la que YO entreno y el por qué.

«Los guerreros no se jubilan nunca»

Mario Andrade

Poeta, novelista, ensayista

«El malo ha estado Orientándose, Observando, Decidiendo cómo y qué va a hacer y el momento en el que lo va a hacer «

Hablemos del ciclo OODA. Yo no me precio por ser especialmente inteligente pero tengo claro que lo que sé, lo sé y bien. Nunca había leído nada sobre el ciclo OODA del coronel Boyd hasta hace escasos años, y luego, tras leer, pensar y reflexionar, me fui dando cuenta que realmente es ese el funcionamiento del ser humano. Para el bien y para el mal.

Tan sólo voy a resumirlo puesto que ya hay bastantes artículos dedicados a este, y mejores que los de este humilde aprendiz.

Solo nos debemos quedar con que, ante la realización de cualquier acción, el ser humano se dirige hacia la posible actividad (se Orienta) antes de analizar la acción a realizar (Observa) para Decidir cuál será la mejor línea de acción a realizar. Una vez hecho este proceso, procede a Actuar. Eso es resumidamente el ciclo OODA, más o menos.

Un ejemplo. Mira a tu alrededor, seguro que cerca hay un bolígrafo o similar. Cógelo, y en un papel escribe tu nombre. No doy más instrucciones, tan solo hazlo.

Ahora vemos qué ha ocurrido: has mirado el bolígrafo y has buscado el papel con la mirada (te has Orientado y has Observado), has cogido ambos elementos, has pensado en cómo lo vas a escribir y has escrito tu nombre (has Decidido y has Actuado). Sencillo, ¿sí o no?.

¿Qué ocurre si una tercera persona te quita el papel? Refunfuñarás y buscarás otro papel donde continuar ejecutando la orden dada: escribir el nombre. ¿Sí o no?

¿Qué ha ocurrido? Te habías orientado y habías observado decidiendo cómo hacer para escribir tu nombre con los elementos localizados. Te han quitado uno de los elementos y como tienes claro que la decisión de escribir el nombre está tomada, localizas un nuevo papel (te orientas de nuevo) y repites secuencia. Acabamos de ver cómo reiniciamos esa secuencia.

Pues, amigos míos, creo que de forma muy resumida os acabo de dar MI respuesta a la pregunta del título de esta nota: ¿estático o dinámico?

Ahora vamos a ver a cada uno de los actores de nuestro supuesto.

OODA del agresor. Este individuo está escondido porque se ha visto sorprendido por nuestras luces (las que hacen las delicias de niños en las exposiciones; esas, esas) y se ha ocultado. Nos observa sin que lo veamos mientras espera que pasemos de largo y nos vayamos para poder continuar con sus fechorías. Pero encima nos detenemos a su altura (sin verlo aún) porque algo ha llamado nuestra atención. Veamos el ciclo OODA del delincuente.

A mí no me llevan al talego otra vez, antes los mato”, ese es el pensamiento del malo, su decisión es atacar. Y sigue pensando……..”cuando lleguen a mi altura salgo de entre los coches y les doy dos tiros a cada uno”. El malo ha estado Orientándose, Observando, Decidiendo cómo y qué va a hacer y el momento en el que lo va a hacer (Actuar).

Y saca su arma de entre la ropa y la prepara. Y cuando llegamos a su altura se incorpora y avanza hacia los dos con el arma lista para empezar a disparar sobre el más cercano aprovechándose de la ocultación que han proporcionado los vehículos y la oscuridad de la noche.

OODA del agredido. Efectivamente nos ha sorprendido, pero vamos a ver cómo funciona nuestro cuerpo en ese momento, vamos a preocuparnos por analizarnos un poco y a ver cosas en momentos así o parecidos.

Al sonido del arma del malo nuestra mirada y nuestro cuerpo se Orienta al lugar donde aparece el agresor. Sí, lo vamos a hacer, de hecho lo hace cualquier animal que se ve amenazado. Y cuando nos vemos amenazados entra en funcionamiento el modo “animal” de nuestro cerebro, que es el que garantiza la supervivencia. Supongo que habrá nombres científicos, explicaciones y todo eso, pero YO lo veo así de sencillo.

¿Tenemos en mente lo que hace un perro o un gato cuando damos un pisotón a su lado para asustarlo y reírnos (y eso está mal, muy mal, no se debe hacer)? Recordemos que el animal se encoge y se gira hacia el sonido antes de desplazarse y huir. Pues básicamente así reaccionamos todos: nos Orientamos hacia la amenaza, Observamos brevemente la amenaza, y Decidimos la forma de Actuar, huir o defenderse. No hay más.

Relación entre los ciclos OODA. Como vemos hay dos ciclos OODA independientes uno del otro, pero que están relacionados. El agresor espera sorprendernos y que el plan que ha trazado en su mente (Decidir) funcione y dejemos de ser un problema para él tras Actuar contra nosotros.

Nosotros detectamos la agresión o el movimiento sospechoso y nos Orientamos hacia el antes de Decidir qué hacer (Actuar), huir o responder. Normalmente saldrá lo que esté entrenado.

Y de lo que haga uno dependerá lo que haga el otro como respuesta mutua a cada ciclo OODA del contrario. Hasta que uno venza.

Salir de la X

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¿La teoría de la invisibilidad? (JOJOJOJOJO) Hay quien dice y afirma que es preferible reaccionar desde una posición estática, personalmente pienso que no ha entendido en absoluto lo anterior y desconoce cómo funciona realmente su cuerpo. Eso es un error.

Quedarse quieto implica ser fijado por un contrario que tiene clara su línea de actuación. Moverse significa que alteraremos esa línea de acción elegida (su Actuar).

Ha habido alguien (no quiero recordar quién) que en su blog ha indicado que determinados cuerpos policiales entrenan a sus agentes para dar un rápido paso lateral ya que al hacer esto “desaparecen” del campo visual del agresor por efecto de uno de los aspectos que sufre un humano en estrés (el malo también lo sufre). Creo que no se ha entendido bien cómo funciona un ser humano, que no deja de ser un animal más.

Veamos los dos aspectos más importantes de un humano en estrés. Cuando el cuerpo detecta que se ve sometido a una situación de riesgo inicia “el proceso de activación de los sistemas para supervivencia”, y esto implica una serie de cambios. Yo, como no tengo estudios, me voy a lo que sé.

El primero es la aceleración de pulso, que es algo instantáneo. Cuando vamos caminando buscando el origen de la llamada quizás vayamos caminando con las pulsaciones rondando las 100; vamos buscando y vamos atentos, no vamos tranquilos. Pero por ahora todo es normal.

Cuando el individuo sale de repente y nos sorprende hay un disparo en nuestras pulsaciones y a lo mejor nos lleva por encima de las 140, eso es lo que nos provoca una presión en la cabeza: el bombeo extra de sangre. Y a esto añadimos un suministro de adrenalina que genera el organismo para asegurarse que el corazón se mantiene acelerado lo suficiente para mantenernos alertas.

Y podemos añadir que hay una vasoconstricción de vasos superficiales, se “retira” sangre de lugares donde no va a hacer falta a priori, etc. Y todo esto es para que no falte sangre y oxígeno en el cerebro y en los grupos musculares que van a trabajar para mantenernos vivos.

En el “modo de supervivencia”, el cristalino se aplana y solo vemos en primer plano, y los músculos de los ojos los mantienen fijos. Debemos recordar que somos depredadores y nuestros ojos están en el frente y no en los laterales como en los animales destinados a ser depredados. Esto hace que la mirada se mantenga al frente en todo momento, no vemos por los lados (como un ciervo). Cuando nuestro campo visual es afectado por el aplanamiento del cristalino y la fijación del ojo se produce ese efecto de “mirar un punto” (visión de túnel). Alrededor hay más cosas, pero las despreciamos porque solo nos interesa una cosa, por eso no las vemos.

Veo con espanto que se interpretan traducciones del inglés en las que dicen que “al apartarse de la posición ocupada uno desaparece para el agresor”. No creo que sea así, tan solo pienso que el fallo es de interpretación. Uno no desaparece porque el agresor nos está fijando con su mirada.

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Jose Angel Soguero

Socio colaborador

No es la primera vez que en un taller, se ha colado un “espía” y luego lo hemos descubierto impartiendo sus modalidades espectaculares y definitivas sobre la “especialidad “Force on Force”… y bueno, allá cada cual con lo que expone y con lo que propone, pero siempre hay que actuar con responsabilidad, dado que muchas veces, todo lo que se enseña o muestra, puede ser tomado por los receptores alumnos como “padrenuestro”, y si nos equivocamos o cerramos caminos, podemos estar condenando a los menos ávidos, a un fracaso seguro.

No hay técnica definitiva, no hay modelo único, no existe regla perfecta, y no existe norma inviolable.  Sí que existe conjunto de técnicas válidas, sí que existen modelos formativos unificados, sí que existen reglas adecuadas y estructuradas, y sí que existen normas modificables y adaptadas.  El problema de turno de los maestros liendres, que solo ven y quieren hacer ver que su modelo es el mejor y único, cerrando así la mente y las capacidades de crecimiento de los alumnos y alumnas.

Por ello, Force on Force no es exclusivamente “pegarse tiros”, y correr detrás de uno con un cuchillo “shocknife”, no, eso sencillamente es trabajar una técnica o varias, pero hay más, y la más importante de ellas, y lo reitero, es enseñar a discernir, y sobre todo es enseñar a valorar y luego a juzgar las propias acciones, para mejorarlas.

«Los guerreros no se jubilan nunca»

Mario Andrade

Poeta, novelista, ensayista

«Y quien sabe si más de uno es capaz de vencer a su ego, y logra encontrar un nuevo camino para mejorar..«

Hay que dedicar más tiempo al análisis que a la ejecución.  Y pongo por ejemplo un enfrentamiento armado.  Tiempo de ejecución de 1,5 a 2 segundos.  De ahí se pueden extraer cientos de lecturas y lecciones aprendidas.  Y ahí es donde hay que trabajar, y ahí es donde entra de lleno el concepto Force on Force.  Porque se trata de diseccionar y analizar, y repetir y volver a repetir con conceptos e ideas nuevas un mismo hecho, un mismo acto.  Y ahí es donde se está engrandeciendo las capacidades de reflexión y análisis del alumno.

A mi me gusta hablar en los taller FoF, y todos aquellos que por aquí andan y han estado conmigo lo saben de sobras.  Y no es hablar por hablar o contar batallitas, eso lo dejo para los inconscientemente competentes y sabios de turno que cual infalibles doctores, lo hacen mejor que yo.  Hay que hablar porque hay que preguntar, hay que proponer, hay que contar información renovada de materias que son “troncales”, y de las que hay que estudiar y saber comunicar.  Y esas materias recorren desde los aspectos fisiológicos a los conceptos morales, y hay que saber combinarlos en ejercicios.

Y sobre todo hay que buscar finalidad a lo que se hace.  No se trata de hacer competir a los alumnos, o de elevar al pódium al que mejor dispara o mejor golpea al adversario, o mejor se las ve ante un redman.  Se trata de buscar donde falla el alumno, de hacérselo ver, y de proponerle mejoras, e incluso forzarle a través de ejercicios y propuestas a encontrar de forma individual siempre, la forma de mejorar o subsanar esos fallos descubiertos en una determinada acción.

Y en este punto podemos decir, que el campo de trabajo es infinito.  Si de una acción de 2 segundos podemos estar un día entero trabajando…¿de cuánto tiempo estamos hablando que debemos involucrarnos para ser buenos en Force on Force?…. respuesta…..JA JA JA JA…JA JA JA JA..

“De toda la vida profesional” y me quedaría corto.  Sencillamente porque aquí no hay maestría alguna, porque aquí no hay principio ni fin, ni cinturones y graduados.  Solo se trata de entrenamiento dirigido y condicionado, de análisis y lecciones aprendidas.  Y vuelta a repetir.  Y por medio de todo ello, inoculación de estrés, de conocimientos, de reflexiones, y de muchas dotes de humanidad, para mostrar a cada cual que como seres humanos y seres imperfectos, siempre cometeremos errores. 

Lo bueno, que podemos pulir defecto, lo malo, que seguramente no siempre podamos entrenar ni prepararnos para una intervención perfecta, o para un encuentro inesperado con la vida y la muerte en un metro cuadrado.

Y a veces cuando hablamos de FoF, parece que hablamos del patito feo de la instrucción, cuando realmente se trata de la cúspide de la misma, porque es el lugar donde testear nuestras capacidades y técnicas, nuestras aptitudes y nuestras actitudes.

Y quien sabe si más de uno es capaz de vencer a su ego, y logra encontrar un nuevo camino para mejorar.

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Jose Angel Soguero

Socio colaborador

INTRODUCCIÓN:

El movimiento en vida, a estas alturas todos o casi todos lo sabemos, lo mismo que sabemos es preciso el entrenamiento para alcanzar ciertas dosis de conocimiento y acercarnos al concepto de perfección, de maestría.  El problema sobreviene cuando el “Ego” nos supera, y se hace dueño de nuestra toma de decisiones.  Entonces es cuando sin quererlo estamos enterrando conscientemente nuestras capacidades de crecimiento, nuestras capacidades de mejorar nuestras aptitudes, y resumiendo, nos estamos atascando en el más absoluto de lo obsoleto.

«Los guerreros no se jubilan nunca»

Mario Andrade

Poeta, novelista, ensayista

«Y lamentablemente se equivocan y equivocan al respetable público, el arma que hay que perfeccionar es la mente, y los medios a usar, son válidos cualquiera hasta los cuchillos de postre desechables.«

Recuerdo un taller de tiro con pistola, en el que usando el desglose famoso de presentación del estereotipo de usuario de las armas de fuego, aludía al inconscientemente incompetente, y al conscientemente incompetente.  Uno de los alumnos al final del resumen de esa interesante disección del perfil del operador con armas, me dijo que él se encontraba en el nivel Inconscientemente competente, vamos, maestría en el uso de las armas de fuego.

No hizo falta mucho para descubrir en que adolecía… en humildad y obviamente en conocimiento.  Tenía dificultades para desenfundar, y tenía dificultades para resolver ejercicios en los que había que combinar capacidad de resolución cognitiva y ejercicios de tiro en sí.  Y obviamente cuando le indiqué de forma sutil y educada, que no lo veía muy “fino” y tal vez fuera por el día, el ambiente o incluso por mi forma de dirigir el ejercicio, su respuesta fue “que no se quería esforzar más porque el nivel de sus compañeros era muy bajo”.

El nivel bajo de sus compañeros…., era discutible, había personal de unidades de intervención de la policía nacional, había miembros de diversas unidades de policía autonómica, de guardia civil, y de unidades de respuesta de protección ciudadana de policías locales.  Y el que menos de ellos atesoraba años de experiencia en el asunto de templar nervios y afinar uso de las armas.  El susodicho inconsciente competente, no volvió al día siguiente aludiendo que se había puesto enfermo…

Rara vez este tipo de perfil de personas cree o considera que debe reciclarse, que debe entrenar o que debe modificar hábitos o técnicas, protocolos, materiales y medios de apoyo a su labor.  Sencillamente porque creen que una vez que terminaron “el período académico” ya es suficiente para afrontar una vida de más de 35 años de servicio…

Y podríamos hablar de los que en su doctorado ya se consideran expertos en todo, hasta en formación en educación física, en asistencia sanitaria, en artes marciales y defensa personal, y así hasta un sinfín de disciplinas que completan el perfil de todo un guerrero de carpeta y libro de alumno.

Y por más que les diga uno, “hay que reciclarse, hay que modernizar conceptos, hay que entrenar y hay que leer, estudiar y practicar…”, la respuesta es siempre la misma, “yo ya…. Estoy capacitado para eso y para más, y no me hace falta entrenar y aprender porque yo soy…. Tal o cual y tengo hecho este curso, este otro, este otro, mi tiempo de academia, y bla bla bla…”.  Y cuando le aludes que las cosas que hace 20 años estaban en línea ahora puede que estén desordenadas, te miran con desprecio e incluso con indiferencia.

Bueno y tras la introducción que considero reveladora y que seguramente a muchos les habrá traído a la cabeza a personajes que conocen o con los que tratan o han tratado, podemos seguir hablando de la necesidad de reciclaje, de avanzar, de moverse.

Cuando hace ya unos años comencé a trabajar con el concepto globalizador del Force on Force, siempre me planteaba el hecho de encontrar un medio que me permitiera aglutinar la fórmula mágica de poder combinar la amalgama de conocimientos para darles salida en un mismo concepto, y al final, sin querer entendí que el principio y el final de esa necesidad retórica, estaba en el centro de la misma.

Force on Force no era una nueva técnica de entrenamiento, o una nueva corriente filosófica adaptada, sencillamente era y es, aglutinar todas las disciplinas y conocimientos tanto científicos como psicosociológicos y volcarlos en un mismo lugar.  En resumidas cuentas perfeccionar un modelo de entrenamiento, en el que es necesario el bañarse en conocimientos más que en técnicas, porque estas técnicas se aprenden y se deben trabajar por separado en cada disciplina en las que uno se entrena o se perfecciona.

No podemos llegar a trabajar el concepto de Force on Force, siendo neófitos en el uso de las armas, en el uso de técnicas de defensa personal, en el uso de ciertos protocolos profesionales.  Sencillamente porque no se trata de una escuela de aprendizaje de técnicas, sino se trata de un conjunto de entrenamientos racionalizados, con la intención de potenciar las capacidades cognitivas y aplicarlos a un conjunto general.  ¿Complicada definición verdad?

Force on Force no es un invento de moda.  Ahora veo muchos anuncios de tiendas o de empresas que anuncian cursos exprés de Force on Force, usando “simunition” porque es lo que hay que experimentar…. Porque hay que usar tu arma… porque es el medio final y definitivo…

Y lamentablemente se equivocan y equivocan al respetable público, el arma que hay que perfeccionar es la mente, y los medios a usar, son válidos cualquiera hasta los cuchillos de postre desechables.  Equivocamos conceptos con fines, o más bien equivocan al personal.  Y es que hay mucho amigo de subirse a modas o inventarse o adaptar las cosas a su antojo y visión.

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