La escopeta (Parte III): Recargando y descargando a voluntad

La escopeta (Parte III): Recargando y descargando a voluntad

Arturo Mariscal

Socio colaborador E3A

“…dibujar correctamente los planos sirviéndose de la escuadra y la regla y vivir mediante una práctica diligente de sus técnicas.”

Miyamoto Musashi

Autor de "El libro de los cinco anillos"

Recargas a voluntad:

La llamada recarga táctica o proactiva. Es la que se va a dar cuando tras hacer unos disparos, y finalizar la situación de peligro, decido recargar para volver a disponer de un arma carga completa; esta acción también es extrapolable al momento inicial de situar el arma en funcionamiento originalmente (con cartucho en recámara o no).

En este tipo de recarga ya existe un cartucho en la recámara puesto que se trata de reponer los consumidos. Para efectuarla tan solo situaremos nuestra escopeta en nuestra zona de manipulación, bloqueando la culata entre cuerpo y brazo como ya hemos visto y colocando la ventana de alimentación sensiblemente centrada en mi campo de visión. Ya lo hemos visto, y lo vemos nuevamente en la imagen adyacente.

La mano de apoyo se desplaza hasta localizar el cartucho en el sistema empleado para su transporte, en mi caso un cinturón (25 cartuchos sin molestar). La técnica que empleo es la misma que emplearía para los cargadores de un arma corta, y similar a la de un fusil de asalto. Procuro siempre que mis movimientos sean similares de un arma a otra como ya he dicho.

La mano se desplaza invertida porque es el único método que he comprobado que me permite sin mirar deslizarlo por mi cuerpo hasta que “choque” con el portacargadores o, en este caso, con los cartuchos en ese cinto. Ya lo único que se debe hacer es extraer es cartucho tirando del culote y llevarlo a la ventana de alimentación, lo mismo que en las imágenes de la secuencia anterior de la recarga reactiva, e introducirlo en el arma presionando con fuerza.

Descargar:

Lo normal y habitual es accionar varias veces el guardamanos o la palanca de montar para que la escopeta vaya lanzando los cartuchos que con suerte alguien estará intentando coger al vuelo; lo normal es que se vayan al suelo. De este modo, aparte de la posibilidad de que se pueda producir un accidente con un cartucho que caiga en mala posición, también se pueden producir deterioros en los mismos que los puedan inutilizar.

Vamos a diferenciar esta acción de modo genérico para ambos tipos de escopetas, partiendo siempre del arma con el seguro puesto.

“Debo encontrar el “ritmo” y aprender a trabjarlo y aceptarlo desde la parte trasera de mi nuca, no desde los ojos”

Para descargar un arma repetidora manual que tiene un cartucho en la recámara colocamos al menos 3 dedos al final del guardamanos y presionamos el seguro automático que bloquea el cierre si no se produce disparo a la vez que accionamos el guardamanos hacia atrás con suavidad. Los dedos puestos al final hacen de tope y evitan que la recámara se abra de golpe y salga disparado el cartucho. Cuando los dedos alcanzan el cajón de los mecanismos se habrá abierto la ventana de expulsión lo justo como para que, retirando 1 ó 2 dedos más y desplazando otro poco el guardamanos se pueda acceder al cartucho e, insertando un dedo extraerlo (ver imágenes a la izquierda).

En el caso de tratarse de una escopeta semiautomática hay que deslizar hacia atrás el cierre mediante la palanca de montar. Se coloca la mano apoyada en dicha palanca (imágenes a la derecha) y se tira hacia atrás de ella a la vez que se gira la escopeta, el cartucho cae en la mano.

Los cartuchos del depósito se extraen manualmente también, girándola de modo que la ventana de alimentación quede hacia arriba. Hay escopetas en las que habrá que llevar el guardamanos hacia delante (repetidoras) de modo que la rampa de carga de cartuchos se desplace por si sola o presionar con uno de los dedos en otras. Hay escopetas que requieren el desplazamiento completo hacia delante del guardamanos, otras necesitan la mitad o las tres cuartas partes, algunas deben tener el guardamanos hacia atrás, etc.

Con el arma en esta posición se debe localizar la uña de retención los cartuchos (ver imagen arriba a la izquierda, rodeada con círculo rojo).

Siguiendo la secuencia de imágenes a la derecha, presionamos con el dedo esa uña y notaremos que el cartucho que asomaba por el depósito sale del mismo. Si se retira el dedo, el cartucho sale del depósito completamente y solamente queda extraerlo con la mano. Los siguientes cartuchos salen por el mismo método a medida que se va presionando esa uña.

En el caso de mi escopeta (y de otras marcas) debo necesariamente accionar la palanca de montar repetidas veces hasta que el depósito queda vacío ya que la rampa de carga no se aparta nunca.

Ya solo queda en ambos casos comprobar que el arma esta descargada.

Espero que haya sido de utilidad.

La escopeta (Parte I)

Configuración y manejo sencillo

La escopeta (Parte II)

Recargando!!

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Blanco de transiciones y técnica de tiro (descargable)

Blanco de transiciones y técnica de tiro (descargable)

Pablo Varela

Instructor E3A

Escuela de las 3 Armas se complace en presentarte su blanco de técnica de tiro y transiciones a herramientas de trabajo, que puedes ver en la foto anterior.

En el empleo gradual de la fuerza, tendrás que usar el medio congruente que requiera la situación y eso te puede llevar a tener que manipular varias herramientas al mismo tiempo.

Con este blanco podrás entrenar los fundamentos básicos del tiro y la tecnificación de las manipulaciones que tendrás que realizar cuando transiciones a las otras herramientas en combinación con tu arma corta.

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Las escopeta (parte II): Recargando!!

Las escopeta (parte II): Recargando!!

Arturo Mariscal

Socio colaborador E3A

Podemos diferenciar dos tipos de recargas:

– Recarga reactiva, de emergencia, de urgencia, etc. Como se quiera llamar, pero siempre es el mismo nombre para la misma acción: arma vacía y necesito colocarla de nuevo en funcionamiento.

– Recarga a voluntad, táctica, proactiva, etc. Sencillo. Hago un número de disparos y no se vacía el arma, pero decido recargar para mantenerla al 100% de capacidad.

El sable largo le parece pesado e inmanejable a todo el mundo al principio, pero cualquier cosa es así cuando se empieza

Miyamoto Musashi

Autor de "El libro de los cinco anillos"

Recarga reactiva:

Tras una serie de disparos el arma se vacía y debemos recargarla porque necesitamos reanudar los disparos o porque prevemos necesitar reanudarlos, por lo que vamos a emplear la misma técnica para recargar que vamos a emplear en la puesta en funcionamiento inicial: un solo modo para dos situaciones diferentes. Aquí variará si tenemos una escopeta semiautomática o repetidora manual.

En ambos tipos de armas tan solo la retiramos del hombro y la llevamos a una posición horizontal y dirigida a la amenaza; además bloqueamos la culata entre el cuerpo y el antebrazo (imagen) para:

– Dotarla de estabilidad.

– Mantenerla orientada a la amenaza, con lo que si tras introducir el cartucho en la recámara se debe disparar, se puede hacer.

– Tener una visión clara de la ventana de expulsión si es necesario para, en el caso de necesitarlo, no perder tiempo buscando donde colocar el cartucho.

– El cartucho que introduzco nunca se caerá al suelo ya que se introduce directamente en el interior del arma (en la recámara o en la rampa que lo va a llevar a ella), queda dentro del arma sí o sí. Si esto lo hiciese con el arma en posición vertical y no lateral el cartucho puede caer al suelo perdiéndose.

– Me permite manipular con la mano de apoyo (recordamos, la que no acciona el disparador) la munición y los diferentes sistemas del arma: accionar guardamanos y corredera, botones de cierre, etc.

En esta posición y con la ventana hacia arriba, se toma con la mano de apoyo un cartucho de nuestro portacartuchos para este fin (recargas de emergencia, en mi caso es el dispuesto en la escopeta) y se introduce a través de la ventana de alimentación; tan sólo se deja caer dentro, no hace falta inclinar el arma ni llevarlo a la recámara.

En el caso de un arma repetidora manual, esta misma mano de apoyo avanza hacia delante para sujetar el guardamanos y tirar de él hacia delante para accionar el cierre e introducir el cartucho en la recámara.

En el caso de una escopeta semiautomática habrá que presionar un botón o tecla, como es el caso de la mía, para accionar automáticamente el cierre. En ambos casos el arma puede realizar ese disparo si es necesaria una respuesta inmediata y súbita. Esta es, también, la forma de situar un cartucho en recámara en la puesta en funcionamiento inicial de la escopeta.

Si nos fijamos en la secuencia de imágenes y en otra anterior, en mi portacartuchos para   emergencia hay cartuchos invertidos respecto de los otros; también tomo de él un cartucho que tiene el culote hacia arriba. Esos son los destinados a la recámara. Si nos fijamos en la secuencia y la llevamos a la memoria y la imaginamos, al hacerlo así no requiere manipulación alguna para introducirlo: tan solo se coge y se gira el arma para ofrecer la ventana y que se puede depositar directamente dentro.

“…vamos a emplear la misma técnica para recargar que vamos a emplear en la puesta en funcionamiento inicial.”

A continuación llevo mi arma a mi zona de manipulación para llenar el depósito. El arma se coloca en posición elevada de modo que la ventana de alimentación queda sensiblemente centrada en mi campo de visión (en una imagen anterior podemos verla en esta ZM).

En ambos tipos de arma sólo se debe tomar el cartucho a introducir para llevarlo a la ventana de alimentación y presionarlo hacia dentro con fuerza de modo que siempre tengamos la certeza que ha quedado introducido. Si vemos la secuencia adyacente, tomo un cartucho diferente al anterior (culote hacia abajo) con lo cual evito nuevamente tener que manipularlo.

Existen otro tipo de sistemas de carga (“speed loaders”) que permiten tomar en una mano hasta 5 cartuchos de una vez para ir introduciéndolos en el depósito uno tras otro. La experiencia dice que con nervios, estrés, guantes, movimiento, etc., no son compatibles: mejor de uno en uno y lo más rápido que puedas hacerlo.

En el próximo post hablaremos de cómo descargar nuestra escopeta.

Ray Ruiz ya tiene una foto con la escopeta de arturo, ¿a qué esperas para conseguir hacerte la tuya?

La escopeta (Parte I)

Configuración y manejo sencillo

La escopeta (Parte III)

Recargando y descargando a voluntad

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La escopeta (parte I): Configuración y manejo sencillo

La escopeta (parte I): Configuración y manejo sencillo

Arturo Mariscal

Socio colaborador E3A

Este texto va dedicado a la configuración de la escopeta para su manejo efectivo y a las acciones iniciales para su puesta en funcionamiento junto a las manipulaciones básicas que se efectúan para mantenerla en funcionamiento (recargar).

Espero que no sea muy denso.

…ignorar la maestría de las armas y la comprensión de las ventajas específicas de cada una de ellas sería indicar una falta de cultura de un miembro de una casa guerrera.

Miyamoto Musashi

Autor de "El libro de los cinco anillos"

Configuración:

Mantener una configuración útil en un arma es importante ya que va a influir notablemente en el rendimiento final. En el caso de una escopeta es casi más importante debido a la escasa capacidad, tamaño, etc. Os voy a presentar la configuración que he ido efectuando en mi escopeta, una HATSAN ESCORT MP-A.

Como podéis ver en la imagen, a simple vista se observan raíles picatinny, visor holográfico, correa portafusil y portacartuchos. Opino sobre cada cosa en forma breve.

– Raíles picatinny: La escopeta trae de serie un raíl superior sobre el cajón de mecanismos (donde van montadas unas miras “ghost ring” de serie) y uno inferior en el guardamanos. Yo le he añadido al guardamanos unos raíles cortos para H&K G36 al cual poder sujetar, por ejemplo, el sistema de sujeción delantero de la correa portafusil. Solo ha requerido un poco de artesanía y “tunning” de tornillos para adaptarlos.

– Correa portafusil: Desde hace tiempo me gustan las de 2 puntos. Esta es de BLUE FORCE GEAR y llevaba un tiempo dando vueltas por casa; es cómoda. En mi fusil de asalto tengo instalada una de 5.11 y solo puedo opinar bien de ambas. Permite llevar plegada el arma ajustada al cuerpo en transportes, puedo abrir la correa y mover el arma con comodidad, no interfiere, etc.

El problema de un porcentaje elevado de escopetas tácticas es su origen cinegético por lo que los dispositivos de anclaje son los de una escopeta de caza, habitualmente situados uno bajo la culata y otro en la tapa del depósito de cartuchos. Una correa sujeta en esos anclajes está bien para ir por conejos y perdices.

En mi escopeta prescindí de ambos anclajes, desmontándolos, y he instalado un anclaje delantero de MAGPUL al raíl y uno trasero (de otro modo no puede sujetarse a mi gusto) de cintas.

Ya sólo queda ajustar convenientemente la correa a la longitud necesaria.

“…lo importante en el manejo de un arma es tratar de emplear métodos que sean similares para la mayor parte de las armas.

– Portacartuchos para recarga de emergencia: Veremos que diferencio dos tipos de recargas: una a voluntad (o proactiva, o táctica) y otra de emergencia (o reactiva). Este portacartuchos instalado en el propio arma es el de la munición que destino a una recarga del segundo tipo, en el cual necesito acceder a la munición de forma rápida.

Hay de dos tipos, material plástico y rígido, y de nylon y bandas elásticas. También los hay específicos para determinadas marcas de escopetas (Mossberg, Remmington, Benelli, etc.); la mía no dispone de específicos. Buscando por dimensiones encontré este de CONDOR y sustituyó a otro que tenía en plástico rígido. Y prefiero este tipo de bandas elásticas.

Si es rígido y de plástico, al vaciarse no cambia su tamaño y puede convertirse en un obstáculo en ocasiones. Además si es de alojamientos abiertos (como era el mío), al quedarse vacío estos alojamientos se convierten en puntos donde engancharse. Prefiero estos de bandas elásticas sujetos con velcro adhesivo industrial (de Leroy Merlin), que al quedarse vacío no ocupan sitio.

– Alojamiento para municiones especiales: Mi escopeta lo trae de serie y es conveniente disponer de un lugar donde poner los cartuchos que sean diferentes a los habituales defensivos, por ejemplo cartuchos de bala. En mi caso es un alojamiento para 2 cartuchos que viene en la culata, pero puede ser una funda que se coloca en la culata y con capacidad para 5 ó 6 cartuchos, etc. Cualquier opción lógica puede ser válida.

– Transporte de munición: Bolsas para chaleco (sistema MOLLE) en las cuales caben 10 ó 12 cartuchos, cananas (lo que uso yo en entrenamientos) para 25 cartuchos, bolsas donde cabe una caja completa de 25 cartuchos (5.11 tiene una muy chula que le he echado el ojo), etc.

Siempre es preferible emplear algo donde la munición vaya ordenada y en una posición adecuada para efectuar las recargas del arma sin tener que andar dándole vueltas al cartucho para introducirlo.

– Medio de puntería: Lo normal en una escopeta es que venga como mucho con una “bolita” en la punta llamada guión, heredada de su diseño inicial para caza. En la actualidad es habitual que se monten de serie también miras regulables tipo “ghost ring”, miras con insertos en fibra óptica, etc.; las de mi escopeta originales son así y van muy bien.

Mi escopeta lleva montado un visor holográfico EoTech que ha sido homogeneizado con el arma para 25 mt. En uno de los artículos que publicaré en este blog ya justificaré el por qué de esta homogeneización a esa distancia en un arma destinada a fines defensivos.

Prefiero emplear este tipo de visor puesto que es con el que estoy familiarizado y también considero que es el más intuitivo de los que he conocido: al mirar por su lente encuentro rápidamente el círculo y punto de referencia sin necesidad de buscarlo y lo que está dentro del círculo está cubierto por el fuego (postas), y ya si quiero afinar empleo el punto central (bala).

Podría emplear otro sistema de puntería de otra marca y modelo, pero este me gusta.

Zona o área de manipulación:

Es el primer concepto (o uno de los primeros) a comprender en el manejo de cualquier arma y a mi parecer debería ser el mismo para cualquier tipo de arma individual.

Podemos definir esta zona o área de manipulación (ZM) como aquella en la que voy a ejecutar la mayoría de las manipulaciones manteniendo la amenaza en la lejanía y centrada dentro de mi campo visual.

Analizamos ambas imágenes.

El arma se pliega hacia el cuerpo con lo que conseguimos que los recorridos de las manos en recargas, acciones para solventar interrupciones, etc., se acorten.

El arma se sitúa en una posición cercana al centro de nuestro campo visual (cerca del rostro) con lo cual, y cuando nuestro cerebro nos traicione y nos haga mirar hacia el arma para introducir ese cargador que siempre metemos hasta con los ojos cerrados, lo vamos a hacer en una orientación clara hacia la amenaza y sin que esta desaparezca del centro de nuestro campo visual.

La ZM es la misma para todas las armas, sean largas o cortas. Solo se particularizan los pequeños matices de manejo de cada arma. Pero la idea, y casi la posición, es la misma.

Y con mirar las imágenes, la identificamos y situamos en un área cercana al rostro. Y si queremos ser puristas, le damos hasta dimensiones: las de un DIN A3, 594x420 mm.

Puesta en funcionamiento inicial:

Simplemente consiste en cargarla y dejarla lista para su uso. En todo lo referente a la manipulación y manejo debemos diferenciar las mismas para los dos tipos de escopetas defensivas atendiendo a su funcionamiento y accionamiento: semiautomáticas o repetidoras manuales. Trataré de explicar las particularidades específicas de cada grupo, teniendo en cuenta que procuraré generalizar ya que diferentes marcas tienen particularidades en su funcionamiento y accionamiento, y conocer esto y adaptar lo explicado aquí ya es cuestión del usuario.

En la escopeta, como en toda arma, vamos a tener dos opciones de puesta en funcionamiento inicial: con cartucho en recámara o sin él. En el caso de llevar el arma alimentada con un cartucho en la recámara la secuencia debe ser siempre la misma: introducir el cartucho en la recámara y luego rellenar el depósito del arma; si no se lleva un cartucho en la recámara tan sólo deberemos introducir los cartuchos en el depósito para llenarlo.

Parece sencillo, pero lo importante en el manejo de un arma es tratar de emplear métodos que sean similares para la mayor parte de las armas y también métodos que sean similares o idénticos. Los detalles de cómo hacer esta acción de cargar los vemos en el siguiente post.

La escopeta (Parte II)

Recargando!!!

La escopeta (Parte III)

Recargando y descargando a voluntad.

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Salir de la X, o no salir de la X, he aquí la cuestión…

Salir de la X, o no salir de la X, he aquí la cuestión…

Ray Ruiz

Instructor E3A

Este concepto puede parecer algo moderno si le damos nombres chulos como “la X”, pero es algo tan antiguo como salir de la zona de muerte, salir de la emboscada, quitarse de la línea de tiro, localizar el origen de fuego y buscar un abrigo o todas las formas que se nos puedan ocurrir para decir “si sigues ahí, al final te alcanzarán…”

Pero para empezar a tratar este tema, quizás lo mejor no sea hablar de emboscadas ni complicar mucho la materia, sino quedarnos en un enfrentamiento simple, que no de fácil solución, entre un asaltante y un asaltado, entre un malo y un policía o entre un enemigo armado y un soldado en un checkpoint.

La cosa está en como entrenar esos enfrentamientos y en que basarse para buscar la solución más acertada que nos dé más posibilidades de supervivencia.

Partamos de la situación en la que un agresor realiza una acción letal sobre un agente como, por ejemplo, el desenfunde de un arma de fuego, abalanzarse con un arma blanca o tratar de golpear de arriba hacia abajo con un arma contundente.

Ante esta situación el agente deberá responder lo más rápido y agresivo posible para lograr la supervivencia.

Y aquí es donde parece encontrarse la controversia entre salir o no de la X, salir o no de la línea de tiro.

“A quienes  no  pudieron  volver con sus familias aquel día y a los que maltrechos de por vida, a veces también olvidados, sí consiguieron regresar con los suyos”

Ernesto Pérez Vera

Autor de, "En la línea de fuego"

¿Pero a qué nos referimos con salir o no de la línea de tiro?

Aquí es donde parece que podemos elegir entre si es mejor quedarse quieto, desenfundar tu arma de fuego y colocar cuatro disparos en el pecho de la amenaza, o por el contrario, salir de la línea de ataque del agresor, e ir desenfundando y realizando fuego mientras nos movemos.

Para ver cual de las dos versiones es mejor para asegurar la supervivencia del agente, se toman tiempos para ver con cual de las dos modalidades se consigue disparar primero cuatro disparos certeros en la zona adecuada para neutralizar la amenaza.

De esta forma se miden tiempos e impactos, pero no reacciones neurofisiológicas, propias de un enfrentamiento armado, que variarían mucho esos tiempos medidos o incluso harían inútiles este tipo de pruebas.

Creo que en un enfrentamiento de estas características, donde la supervivencia del individuo está tan al límite, no se puede trivializar el entrenamiento con un cronómetro y una buena funda que permita un desenfunde “mú rápido”, ni con un recorrido establecido por el que me voy a mover o simplemente dar un par de pasos laterales. Si nos paramos a estudiar con lógica lo que puede ocurrir, a leer sobre la materia o a visionar videos sobre sucesos reales, quizás nos demos cuenta de que es mucho más complicado de lo que parece y que a toro pasado es muy fácil dictaminar sobre lo que hubiera sido mejor hacer.

“Las siluetas del campo de tiro tienen todas las de perder, están ahí esperando, quietas, a que les dispares.”

Por lo tanto, ¿qué hacer?, ¿salir de la línea de tiro o quedarse en ella?

Antes de responder hacia un sentido u otro, creo que es importante que utilicemos los conocimientos que tenemos sobre el comportamiento humano y posteriormente la lógica.

La primera reacción del ser humano ante una agresión suele ser una reacción innata, alojada en lo más profundo de nuestro cerebro, grabada a fuego durante millones de años de evolución, que nos llevará a protegernos de la amenaza, interponer nuestros brazos, esconder el cuello entre los hombros, bajar la cabeza e incluso desplazarnos en dirección opuesta a la amenaza. Por lo tanto en esta primera reacción, ya parece un poco complicado que nos quedemos quietos y empecemos a desenfundar nuestro arma.

He podido leer en ocasiones o escuchar en otras, que lo primero que debemos hacer es disparar y después buscar un abrigo, a lo que yo suelo responder, que es difícil que un hombre ante una agresión permanezca inmóvil, impasible y realice esos disparos; sino que lo que ocurrirá será un sobresalto, una reacción innata de evitar el golpe, incluso un momento de negación de la realidad, y tras ello quizás podamos empezar a pensar en desenfundar. Pero esta idea se suele rebatir con la idea de que el entrenamiento y la repetición hará que en vez de sobresaltarnos, podamos desenfundar y adoptar posición de tiro.

Y yo digo, ¿Cuántas repeticiones hay que hacer para cambiar los procesos neuronales y fisiológicos que se producen en el organismo, el cual, los ha adquirido a través de 2,5 millones de años de evolución? El ser humano lleva sobre el planeta evolucionando muchísimo tiempo, matándose entre humanos, primero con piedras y palos, más tarde espadas y en los últimos años armas de fuego. Las armas de fuego no van a cambiar, de momento, nuestra genética, nuestra evolución. Nuestro entrenamiento tampoco puede hacerlo, simplemente no podemos cambiar las reacciones químicas de ciertas sustancias de ciertas glándulas.

Pensemos, ¿cómo podemos entrenar a que nuestro cuerpo no sude?

Vale, me estoy moviendo, y ahora qué?

Tras la primera reacción, quizás si podamos empezar a ser conscientes de la amenaza y tipo de agresión a la que nos enfrentamos, pero aún siendo ya conscientes de ella, es posible que no tengamos herramientas para reaccionar, o bien el entrenamiento recibido no sea el adecuado o no sea el suficiente como para haber desarrollado unas reacciones reflejas a esas agresiones.

Me estoy refiriendo a la plasticidad neuronal y la capacidad que tiene nuestro cerebro de cambiar sus interconexiones neuronales para crear atajos para acciones que desarrollamos habitualmente. Pero esta plasticidad neuronal y estos cambios que se producen a nivel de interconexiones no pueden cambiar las reacciones fisiológicas del enfrentamiento armado a muerte. Por lo que cuando nosotros entrenamos situaciones tácticas, estamos dándole forma a nuestro sistema nervioso gracias a esa plasticidad neuronal, pero no cambiando las reacciones innatas grabadas en el código genético.

Y menos mal que no logramos cambiar las reacciones innatas y las secreciones de las glándulas, porque son nuestro primer sistema de defensa, un detector de peligros que nos prepara para la acción posterior al “susto”. Sin él estaríamos indefensos, seríamos un témpano de hielo que se llevaría todas las collejas.

Así pues, llegados a este punto, yo digo que nos será imposible mantenernos en la X desenfundando y apuntando. Y los que estén intentando mantenerse en la X durante el entrenamiento, están intentando deshacerse de su más preciado primer sistema de defensa. Pero, por suerte para ellos, viene de serie y no se puede desconectar, así que, quieran o no, se moverán y además no recordarán como han llegado al otro lado de la habitación.

Además, si durante el entrenamiento nos empeñamos en mantenernos quietos tratando de realizar desenfundes de record mundial, lo que estaremos motivando será la congelación ante la amenaza tras el sobresalto, ya que no hemos dotado a nuestro organismo de herramientas para salir del problema.

Y ahora si nos quedamos quietos, congelados o simplemente intentando desenfundar, ¿qué evitará que el agresor nos alcance con sus proyectiles, nos de caza con su arma blanca o nos machaque el cráneo con un bate? Aún logrando desenfundar y disparar, ¿que nos garantiza que el enemigo quedará neutralizado y por el contrario no seguirá avanzando con su cuchillo?, ¿qué nos garantiza que no le quede aliento de vida para seguir apuñalando o apretando el disparador mientras permanecemos quietos, siendo un perfecto y demasiado fácil objetivo?

Las siluetas en el campo de tiro tienen todas las de perder. ¿Por qué? Porque no se mueven. Están ahí esperando que les dispares.

“Hoy se sabe que diferentes experiencias conductuales y el mismo aprendizaje desembocan en estructuras cerebrales distintas. Cuesta imaginar que diferentes softwares alteran los hardwares de un ordenador. Eso es lo que ocurre, en cambio, con el cerebro”.

Eduard Punset

Comunicador científico, REDES

Diseñando mi entrenamiento:

Aprovechemos la defensa de nuestro sistema innato, la preparación fisiológica de nuestro organismo para la supervivencia y salgamos de la línea de tiro, convirtiéndonos en un blanco más difícil de alcanzar. Para salir de la línea de agresión, entrenemos a salir a izquierda o a derecha, a hacer un movimiento en L o un arco táctico, vayamos aprovechando nuestra plasticidad neuronal para crear atajos para reaccionar más rápido a diferentes situaciones.

Muchas veces entrenamos ante siluetas, simplemente preparándonos para, una vez escuchado el pitido, realizar dos disparos muy rápidos sobre la silueta, para volver a prepararnos para otra serie.

Entrenar el tiro está bien, pero el tiro entendido como solo apretar el disparador tras apuntar, realmente se queda muy corto. En vez de entrenar el tiro, el doble tap, girarse y disparar o cualquier ejercicio que tengamos en nuestro programa de formación, quizás sería mejor incluir esos ejercicios de tiro en situaciones tácticas, y llevar el entrenamiento en el campo de tiro al siguiente nivel.

¿Entrenar en el área de confort?, no gracias.

Si empezamos a entrenar las situaciones tácticas ante las que nos podemos enfrentar, no hará falta que nadie nos diga si tenemos o no que salir de la línea de tiro, simplemente empezaremos a ver como no podemos permanecer quietos si queremos tener éxito. Pero si además entrenamos ciertas situaciones con los ojos cerrados para tratar de simular las verdaderas reacciones ante una agresión, ya no tendremos dudas.

Y si tras todo esto todavía queremos más razones, pues búsquese información sobre el ciclo OODA y tendremos otra razón más de peso para salir de la dichosa X.

Un abrazo para Pablo, con el que entreno con lo ojos cerrados, fuera de la zona de confort y siempre saliendo de la X.

 

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