El Guerrero (parte 5): La alimentación

El Guerrero (parte 5): La alimentación

Gabriel Molina

Socio colaborador E3A

Somos lo que comemos, pero lo que comemos nos puede ayudar a ser mucho más de lo que somos.

Alice May Brock.

Restauradora y artista.

Objetivos en la alimentación:

Cuando hablamos de alimentación, como en la práctica deportiva en sí misma, hay que definir el objetivo a alcanzar y preguntarse cual es nuestro objetivo.

Mantener, perder o aumentar el peso, aumentar la masa muscular, disminuir el porcentaje  de grasa, recuperación y rendimiento. La mayoría de las veces nos planteamos más de uno de estos objetivos a la vez, estando estos relacionados, por lo que una conclusión podría ser: no solo con “comer bien” o “comer sano” nos vale.

Cada persona es un laboratorio químico diferente, hay una base genética en la   que predomina el famoso “biotipo” que determinará, en gran medida, que alimentación se adapta mejor a nuestro cuerpo y por extensión a nuestro entrenamiento físico. Como objetivo general se podría decir que la alimentación busca: estética corporal (cuando nos preocupamos por ella) o rendimiento en el entrenamiento para el combate.

“…es muy importante que todo aquel profesional que tiene un requerimiento físico como parte de su trabajo, conozca la base de como mejorar su rendimiento.

Presencia e imagen:

La estética no es un tema menor por muy superficial que nos parezca, no si hablamos de seguridad, no cuando vestimos uniforme sea cual sea, la presencia siempre debe ir unido al carácter de dar servicio. Como ya se comentaba en el artículo sobre “Formación Física Funcional” la imagen que proyectemos ante nuestra audiencia, determinará en gran medida el éxito de nuestra actuación.

A un aspirante a ingresar en las fuerzas y cuerpos de seguridad, las fuerzas armadas o vigilantes de seguridad, se les exige una presencia que va desde una estatura mínima al índice de masa corporal, pasando por visión, audición, o coordinación, pudiendo ser motivo de exclusión médica no superar alguno de estos supuestos.

Rendimiento en el entrenamiento y combate:

Habrá que cumplir una misión, en donde el alto desgaste físico al que va estar sometido nuestro cuerpo, va estar condicionado por la energía que nos aporten los alimentos.

Los grandes Guerreros de la antigüedad lo han tenido en consideración siempre, como ejemplo de ello cabe mencionar: los guerreros Aztecas se aprovechaban de los beneficios que les aportaba la chía, los Gladiadores de la cebada que mezclada con agua y reposada, la bebían como elixir de fuerza y vigor, los Espartanos comían  siempre poco y a menudo para mantenerse siempre activos, los Beduinos usaban los dátiles, los Vikingos las coles y el arenque…

Rendimiento y alimentación son inseparables. Para ello aportaremos a nuestro cuerpo: hidratos de carbono como fuente principal de energía, de rápida o lenta absorción que  deberían componer el 55% de nuestra alimentación, siempre dependiendo del nivel de carga en el entrenamiento físico o tiempo de servicio para el cumplimiento de una misión.

Las proteínas con su función plástica de creación y regeneración de tejidos, básica en la recuperación muscular, tendría una proporción ideal en torno al 30%.

Los lípidos con función secundaria energética, protectora y de supervivencia serian el 15% restante.

Conclusiones:

Es muy importante la calidad de las fuentes de nuestra alimentación, así como el momento más idóneo para administrarla.

Podemos establecer una regla genérica para esta ingesta:

– Antes de realizar actividades de instrucción y entrenamientos físicos asegurar la ingesta de hidratos.

– Una vez finalizadas estas actividades hay que asegurar la ingesta de  hidratos y proteína para recuperación tanto de la energía como del desgaste muscular.

Cuando se habla de calidad en los alimentos se hace referencia a como ha sido procesado el alimento en cuestión. La manera de preparación incide directamente en la composición de los alimentos y por tanto su calidad.

Por ello se establece que: cuantos menos alimentos procesados consumamos mayor calidad en  nuestra alimentación y  mayor aporte esencial.

Lo expresado en este articulo es una pequeña orientación y repaso muy genérico sobre alimentación, pero es muy importante que todo aquel profesional que tiene un requerimiento físico como parte de su trabajo, conozca la base de como mejorar su rendimiento.

No solo hay que ser, sino parecer.

Cayo Julio César

Líder político y militar romano

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Tecnificación y escenarios tácticos

Tecnificación y escenarios tácticos

Ray Ruiz

Instructor E3A

Debemos diferenciar dos partes en nuestros entrenamientos. Una parte en la que tecnificamos nuestras habilidades y otra en la que trabajamos escenarios tácticos. Ambas son igual de importantes y una sin la otra no compondrán un entrenamiento completo y adecuado a las necesidades.

Los logros que un carpintero debe realizar consisten en evitar las sinuosidades, hacer que las junturas ajusten bien entre ellas, una planificación experta, evitar las raspaduras y cuidar que no haya deformaciones posteriores.

Miyamoto Musashi

Autor de "El libro de los cinco anillos"

Sobre tecnificar:

Para poder empezar a trabajar la tecnificación es necesario haber aprendido habilidades que tecnificar, es decir, si no se aprende la forma de hacer las cosas, no podremos mejorar la técnica de cómo hacerlas. En ocasiones podríamos dar por aprendida o conocida una habilidad y puede que no sea así. Puede que hayamos asimilado una forma de hacer una acción que contenga pequeños errores casi imperceptibles o grandes errores derivados de un problema en los planes formativos de la Unidad; esto último se suele dar más. Sea cual fuere la razón, es lógico pensar que la corrección de esos errores allane el camino para la tecnificación.

A la hora de tecnificar debemos tener presente que nuestro objetivo es realizar la acción técnicamente perfecta. Para conseguir este objetivo debemos realizar un proceso adecuado, en el que simplemente no se trate de realizar muchas repeticiones, sino de cómo realizar esas repeticiones. Muchas repeticiones a gran velocidad no conseguirán una tecnificación perfecta a gran velocidad, sino que pueden desarrollar una acción con fallos técnicos derivados de realizar las repeticiones siempre a demasiada velocidad. Muchas repeticiones lentas pueden derivar en errores técnicos de la habilidad por realizar las repeticiones a una velocidad que no es natural, que es demasiado lenta, una velocidad que permite demasiado tiempo para pensar. La repetición a una velocidad, llamémosle natural, puede llevar a pequeños fallos derivados de no conocer el límite de nuestra habilidad, en busca de mayor eficiencia.

Por lo tanto podríamos decir que la tecnificación de una habilidad requiere de varias fases, una fase lenta, una fase a velocidad natural y una fase fuera de nuestra zona de confort. Estas tres fases han de combinarse continuamente de manera que se complementan y se obtenga un producto completo, técnicamente perfecto y capaz de realizarse a la velocidad necesaria.

“Debo encontrar el “ritmo” y aprender a trabjarlo y aceptarlo desde la parte trasera de mi nuca, no desde los ojos”

Todo tiene un “ritmo”:

Se dice, ” lo lento es suave y lo suave es rápido “. Podríamos entender que lo lento es realizar las acciones siendo completamente consciente de lo que se va haciendo en cada momento, de ahí saldría la suavidad, es decir, realizar los movimientos técnicamente perfectos, sin pausas innecesarias, sin tirones ni tropiezos de la mente, lo que hará que, finalmente, la velocidad venga sola, acompañada por la situación que requerirá que caigamos en el “vacío”.

De ahí que, a la hora de tecnificar, tengamos esas tres fases, la lenta, la natural y la que está fuera de nuestra zona de confort.

Si siempre entrenamos lento, no seremos naturales. Si siempre entrenamos naturales, nunca nos pondremos fuera de nuestra zona de confort. Si siempre entrenamos a máxima velocidad, fuera de nuestra zona de confort, nunca seremos conscientes de que estamos cometiendo errores en nuestra técnica. Por eso las tres fases de tecnificación se combinan, son cíclicas y nunca se abandonan. Esta forma de entrenar nuestras técnicas hará que conozcamos cuál es verdaderamente nuestro “ritmo”, que no es ni rápido ni lento; es como debe ser. No debo pretender hacer las cosas rápidas o lentas, las prisas no son buenas consejeras y nuestra percepción del paso del tiempo es diferente cuando entreno, de cuando miro como entrenan. Debo encontrar el “ritmo” y aprender a trabajarlo y aceptarlo desde la parte trasera de la nuca, no desde los ojos.

El “ritmo” de nuestro cerebro:

Desde hace unos años para acá se viene hablando del término plasticidad cerebral, que como su propio nombre indica, nos dice que nuestro cerebro es maleable, se le puede educar y aprenderá lo que le enseñemos. Estas explicaciones científicas nos dicen que mediante la repetición seremos capaces de realizar una acción cada vez mejor, puesto que nuestro cerebro se amolda, aprende, se adapta a nuestro mundo, a nuestro trabajo, a nuestras necesidades.

Nuestro cerebro sabe hacer eso él solo, lo llevamos en nuestra genética, es nuestra manera de adaptarnos al mundo, eso no cambiará, es científico, es así. Lo que podemos cambiar, lo que podemos controlar, es el método por el cual nuestro cerebro se modificará y aprenderá.

Al final, por encima de todo, estará nuestra voluntad de auto-disciplinarnos en que cuando planificamos el entrenamiento que vamos a seguir, sea el que mayor beneficios se obtengan de las capacidades maleables de nuestro cerebro.

Aplicando las técnicas:

Donde ponemos a prueba nuestras habilidades es en escenarios tácticos. Los escenarios tácticos difieren de los ejercicios típicos en que plantean situaciones sin una resolución preestablecida, es decir, dejan a la decisión del ejecutante la manera de relacionarse con el escenario, tan sólo marcando unos límites relacionados con la seguridad. Éstos escenarios tácticos deben ser realistas de manera que pongamos a prueba nuestra tecnificación de habilidades. Ésta será la prueba de fuego para comprobar si todo lo aprendido, si todo lo tecnificado, si todos los anteriores ejercicios, tienen cabida en una situación táctica realista. Además, en los escenarios tácticos trabajaremos una herramienta que hasta ahora no se ha trabajado durante la tecnificación: nuestra adaptación al entorno cambiante, que viene dada por la capacidad de recibir y tratar información por parte del cerebro bajo estrés, por la capacidad de nuestro cuerpo de físicamente soportar la tensión y por la capacidad de hacerlo todo con un “ritmo”, porque el “ritmo” indica que el cerebro no se está colapsando.

Durante la fase de tecnificación en los ejercicios, existe una cierta coreografía preestablecida, precisamente para trabajar técnicamente las habilidades, pero en los escenarios tácticos no existe nada preestablecido, podré hacer lo que crea conveniente siempre y cuando mantenga la seguridad.

Aquí es donde radica claramente la diferencia entre escenarios tácticos y recorridos de tiro (IPSC): en la ausencia de una coreografía preestablecida.

La mente del guerrero no es la mente del deportista; debido a la plasticidad cerebral, el cerebro del guerrero es diferente del cerebro del deportista, aunque haya habilidades técnicas que se desarrollen de manera similar, la aplicación no será la misma.

la gente se aparta de la verdadera vía por desviaciones personales de su mente y por desviaciones individuales de su visión.

Miyamoto Musashi

Autor de "El libro de los cinco anillos"

De qué va todo esto:

Al final esto no se trata de disparar, disparar es sólo una parte y es sólo una habilidad de las múltiples que habrá que dominar en un escenario realista.

Alguien que sea capaz de disparar muy bien en ejercicios estáticos realizados sin un programa de tecnificación de habilidades, no habrá salido de la zona de confort durante el entrenamiento, ni habrá puesto a prueba su capacidad de adaptarse al entorno.

Al final, esto realmente, no va de tiro, porque podríamos hacer lo mismo cambiando el arma de fuego por un palo.

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El Guerrero (parte 2): El Camino

El Guerrero (parte 2): El Camino

Pablo Varela

Instructor E3A

Practico las Artes del Guerrero de la antigüedad. Pero vivo en tiempos diferentes. Comencé a aprender y practicar las artes del guerrero como protección, para defenderme, para sobrevivir en los tiempos actuales.  Lo entreno y lo uso actualmente, cada día. Este Arte, me ha ayudado muchas veces en mi vida, no importa si lo hizo en la vida cotidiana, durante mi servicio en las fuerzas especiales o en la guerra.

Dean Rostohar

Shihan, Bujinkan

Servir y proteger:

Las artes (habilidades) de un Guerrero, se entrenan para la supervivencia en combate, la protección de nuestros ciudadanos y la persecución de los delitos.

Como guerreros profesionales debemos conocer nuestro Camino, desde el momento que hemos elegido el compromiso de servir y proteger a nuestros ciudadanos; y por lo tanto, los intereses de nuestra nación.

Como guerreros no profesionales, podemos elegir este Camino por necesidad de protegernos a nosotros mismos y nuestras familias en tiempos tan difíciles como los que nos han tocado vivir.

En la sociedad Antigua, estaban muy claros los roles dentro de la comunidad, quienes eran guerreros profesionales, campesinos, artesanos y comerciantes; no obstante llegado el momento de defender los intereses y supervivencia de la comunidad, todos ellos juntos podían contribuir en la defensa de su pueblo.

En la sociedad moderna, posiblemente no toda la población estaría dispuesta a tomar las armas en defensa de su pueblo, no obstante pagamos a otros para que si lo hagan, es por ello que debemos cuidar a nuestros guerreros, porque dan a cambio de la defensa de su pueblo, lo más preciado que puedan tener: su vida.

En las sociedades educadas en el estado de bienestar, los guerreros no están bien vistos, no gustan los militares, ni los policias.

No gustan porque representan el orden, llevan armas, hacen cumplir la leyes. A nadie le gusta que le multen por incumplir una norma de tráfico y echamos la culpa al policía, decimos que es un “chulo”, que quieren recaudar dinero… pero pocas veces alguien se inculpa por incumplir la normativa de tráfico, sin embargo, cuando hay algún problema, disputa, pelea o altercado, llamamos a ese mismo policía para que solucione el problema.

“muchos buenos guerreros se ven frustrados tras haber tenido enfrentamientos armados y ser posteriormente reprochados por sus jefes”

Los peligros de El Camino:

Como guerreros debemos ser conscientes de que en el cumplimiento de nuestras obligaciones, la sociedad a la que protegemos, puede que no esté de acuerdo con nuestra labor y los que trabajan día a día en la calle, saben que es así.

También debemos saber que la sociedad elige a sus representantes políticos, los cuales reflejan el sentimiento de la sociedad e incluso en ocasiones los propios jefes, responden a los intereses de estos políticos, lo que puede llevar a un coctel delicado y peligroso.

Vemos como muchos buenos guerreros se ven frustrados tras haber tenido enfrentamientos armados en donde sobrevivieron y fueron reprochados por sus propios jefes tras su actuación, aunque ésta no tuviera otra forma de zanjarse.

Esto condiciona enormemente el Camino de estos profesionales durante su servicio activo, es decir, inicialmente todos los profesionales llegan a sus destinos con la mayor de las ilusiones; pero el paso de los años, la rutina, la falta de apoyos del jefe de turno, e incluso los consejos de “veteranos”, hace que esta ilusión se pierda.

Muchos eligen simplemente “la paga“, meterse en los menores problemas posibles y cobrar a fin de mes. Es algo legítimo disponer de la nómina de final de mes, pero lo que no es ni legítimo ni moral es criticar a los que, además de su bien merecido sueldo, quieren mejorar en su habilidades, tener mejor entrenamiento, un mejor equipo y una mayor protección jurídica en el desempeño de sus obligaciones.

Una cuestión personal:

Tenemos grandes guerreros, pero el sistema hace que se pierda su iniciativa e ilusiones,  y sus ganas de servir y proteger decaigan, llegando a la frustración y dándole la razón a los de “la paga”.

Quiero acordarme de esos guerreros que de forma personal eligen seguir El Camino por convicción, contra viento y marea.

Aquellos que no están satisfechos con las explicaciones del tipo “esto siempre se ha hecho así”, “no te pagan por pensar”, “déjate de películas de rambo”, “para que llevas tantas cosas en el cinturón”, deben saber que no están solos, que en lugares como este blog, pueden encotrar más guerreros profesionales o no, que buscan e intentan seguir El Camino.

Deben de ser pacientes, metódicos y perseverantes. Durante su largo Camino, deben seguir formándose cada día, perfeccionando sus artes de guerrero, aprender de sus experiencias personales y escuchar y compartir con aquellos que les aporten algo positivo.

Rodearse de más profesionales como ellos, entrenar juntos, buscar formación que satisfaga realmente sus necesidades; ayudar a otros compañeros como ellos, que se incorporen al servicio con la ilusión del primer día, perseverar en hábitos positivos en el trabajo profesional y alejarse de los hábitos negativos.

Es tu vida y no tienes otra, vívela como el mejor guerrero que puedas ser y expirarás en paz.

Existen 3 tipos de Budokas, los que entrenan para parecer fuertes, los que entrenan para perfeccionar su técnica y los que entrenan para ganar un corazón bueno

Masaki Hatsumi Sensei

Soke

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