¿Estático o dinámico? ¿Qué hago? (Parte II)

¿Estático o dinámico? ¿Qué hago? (Parte II)

¿Estático o dinámico? ¿Qué hago? (Parte II)

Arturo Mariscal

Socio colaborador

¿Estático o dinámico? Llegamos a la pregunta. Yo tengo mi respuesta clara: siempre dinamismo.

¿Qué ocurre si me mantengo estático? Pues es muy sencillo, que aunque esté extrayendo mí arma de la funda y la manipule para ponerla en condición de disparo, el otro tiene la intención de culminar la acción decidida. Si yo permanezco estático no influyo para nada en su decisión. El apuntará hacia mí y me alcanzará porque sus ojos están fijos en mí y el arma busca ese punto donde se está mirando (el rollito del cristalino y todo eso de antes….).

¿Qué ocurre si me muevo? Pues que aumento de pulsaciones y adrenalina crean una presión en la cabeza y esta produce una especie de abotargamiento, se crea una leve sensación de ralentizar los movimientos. También sus ojos están sobre mí, y sus manos llevan el arma hacia mí. Pero al desplazarme un poco rompo esa conexión ojos-manos y necesita un micro-retardo para volver a establecer esa conexión entre yo, su mirada y su arma: he roto su ciclo OODA. Debe reprogramarse. Tardará muy poco, pero debe hacerlo (recordamos que antes hemos debido buscar un nuevo papel para escribir). Y eso es una ventaja táctica para mí.

«Los guerreros no se jubilan nunca»

Mario Andrade

Poeta, novelista, ensayista

¿Estático o dinámico? ¿Qué hago? (Parte I)

Lee primero este artículo antes de continuar.

«El malo ha estado Orientándose, Observando, Decidiendo cómo y qué va a hacer y el momento en el que lo va a hacer «

Salida premeditada Vs desplazamiento sorpresivo. Hay que hacer esa diferencia. El primero ocurre cuando vamos buscando al malo y lo localizamos y vemos cómo se acerca hacia nosotros. Observamos un vehículo a nuestra derecha y desenfundamos mientras nos dirigimos hacia el para cubrirnos. Decidimos escapar de la trayectoria del agresor hacia ese lado.

El desplazamiento será sorpresivo cuando sea una reacción ante un ataque no esperado. El malo nos sorprende y nuestro “instinto animal” nos hace separarnos de el (el mecanismo de huida animal).

¿Cómo se mueve Nube Negra? Es complicado explicar sin hacerlo. Es difícil decir cómo hago para salir de esa línea de tiro, para romper ese ciclo. Yo establezco dos modos de hacerlo y los dos parten de la misma situación, en la que trato de aprovechar la reacción innata a la sorpresa que poseemos. ¿Recordamos al gato o al perro del ejemplo inicial? (Efectivamente recuerdo que está muy feo asustar animales como diversión).

El animal se agacha por contracción ante el susto y luego aprovecha esa contracción para convertirla en resorte y salir huyendo con velocidad. Cuando un ser humano es sorprendido suele responder de forma similar al gato o al perro (hay personas que no): la mayoría de las personas lo harán encogiéndose un poco (contracción) y elevando los brazos para proteger su rostro antes de tratar una huida.

Aprovechemos esa pequeña contracción para convertirla en un movimiento ventajoso, ya que nos sitúa en un movimiento inercial. A veces esa contracción es un simple encogerse de hombros (ocultar cuello = proteger arterias) y una leve flexión de rodillas, la justa para conseguir inercia. Esos músculos que se contraen buscan hacernos pequeño ante la amenaza, pero la siguiente respuesta del organismo (moverse, desplazarse) es más sencilla porque ya estás en movimiento.

Mi primera forma de “escape” sería una salida corta, un desplazamiento corto; da igual el nombre que le demos. Simplemente se trata de desplazarse lateralmente a la vez que se extrae el arma y se dirige al agresor prácticamente en el momento en que el paso se finaliza. Se trata de dar un paso lateral ni grande ni corto que sirva para apartarnos justamente de enfrente del agresor.

Si describiese el movimiento, diría que uno de los dos pies se eleva del suelo y se separa lateralmente a la vez que la mano se dirige hacia el arma y la extrae. Prácticamente cuando el pie se vuelve a apoyar en el suelo, el arma esta empuñada en la funda y se inicia la extracción justo en el momento en que el otro pie se separa del suelo para acercarse al otro.

Cuando los dos pies vuelven a estar en el suelo (ya no estoy 100 % frente al agresor) el arma ya está fuera de la funda y se dirige hacia el agresor. Es un sencillo paso lateral.La imagen de la derecha muestra parte de ese movimiento. Un pequeño paso lateral, seguimos enfrentados al agresor pero tras la leve contracción del cuerpo extraemos el arma y hacemos fuego.

¿Qué ocurre cuando el desplazamiento debe ser más largo? Supongamos que el agresor avanza hacia nosotros o que nos queremos parapetar tras un vehículo cercano, o directamente desaparecer de la escena. En este caso nuestro desplazamiento debe ser largo, y es diferente. Lo explico desde mi perspectiva (tirador diestro).

Los que hayan hecho el servicio militar o pertenezcan al ámbito castrense (desconozco si los policías emplean el orden cerrado) recordarán las órdenes “derecha o izquierda, ar”. Cuando uno escucha cualquiera de las dos indicaciones inmediatamente pivota sobre los pies empleando puntera y tacón, los pies se deslizan sobre el suelo y sitúan el cuerpo lateralmente al agresor. Esa es la idea. Esta imagen puede servir (izquierda). En ella estoy explicando precisamente este movimiento: pivoto hacia un lado y empiezo a caminar mientras llevo el
arma al objetivo. Vamos a analizarlo un poco, a ver si me hago entender.

Imaginemos que necesitamos hacer ese desplazamiento largo hacia la derecha. La primera reacción tras la contracción inicial va a ser iniciar un giro pivotando sobre el talón del pie derecho y la puntera del izquierdo; simultáneamente busco mi arma y la empuño iniciando el desenfunde. Inicio el desplazamiento apoyando el pie derecho en el suelo e impulsándome con el izquierdo (por eso apoyo su puntera): doy un paso. Mi mano derecha ya tiene el arma sujeta y la eleva para dirigirla hacia el lado izquierdo, que es donde está mi amenaza. Al ir hacia ese lado puedo emplear las dos manos para finalizar el empuñamiento ya que mi arma se puede alejar del cuerpo y es más precisa la puntería. ¿Lo vemos en la fotografía de la derecha? ¿Más o menos?

Ahora nos desplazaremos hacia la izquierda (adversario en la derecha). Invertimos el movimiento de pivote y lo hacemos sobre el talón del pie izquierdo y la puntera del derecho, que es el que imprime el dinamismo ahora. El resto es igual. Simultáneamente se empuña y extrae el arma y se lleva hacia la derecha, que es donde ahora tengo la amenaza. Pero hay un problema: si empuño a dos manos el arma queda justo ante el rostro y no puedo alinear miras. También por estar tan “compacto” pierdo flexibilidad. ¿Qué pasa si suelto la mano izquierda? Pues que sorpresivamente voy a recuperar ese dinamismo y voy a poder dirigir el arma al adversario estirando el brazo y empuñando a una mano, veo las miras.

Puedo mejorar este segundo desplazamiento si el brazo izquierdo (tirador derecho) lo pliego hacia el pecho para cruzarlo sobre el, para buscar protegerme ante impactos. Otra opción buena sobre todo si estoy en lugares confinados (estrechos) es estirarlo en la dirección de marcha para emplearlo de parapeto o de “sensor” que va a detectar obstáculos con los que podamos chocar.

En ambos casos el movimiento se inicia, hay un desplazamiento lateral a la vez que hago fuego hacia el que me agrede. La velocidad de movimiento y la cadencia de disparos será la que me permita alcanzar el objetivo con eficacia, como siempre.

A practicar, camaradas.

Salir de la X

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Consciencia situacional: Buscar y evaluar (parte II)

Arturo Mariscal "Nube Negra"

Colaborador E3A

Segunda parte de la nota dedicada a la consciencia situacional. Como ya comenté en la nota anterior (“Consciencia situacional 1. La teoría”), he rescatado una publicación anterior mía y la voy a “remasterizar” para actualizarla un poco y enlazarla con el texto anterior. Pienso que así se entenderá un poco más tanto esta nota como la anterior. No la voy a repetir, pero la bibliografía que incluía en esa nota sirve como base para esta, aparte de la experiencia propia. Empecemos.

«No hay vergüenza en fallar. Para un guerrero, la única vergüenza es no intentarlo»

Dave Grossman

Tcol.

«Tras ver a nuestro adversario fuera de combate nuestro dedo abandona el disparador y se sitúa sobre el armazón del arma (nunca sobre el arco del guardamontes)«

Resumimos la nota anterior diciendo que en una situación que nos provoca un estrés alto (un enfrentamiento con armas o un accidente de tráfico, por ejemplo) concentramos nuestra atención en la amenaza más directa en lugar de hacerlo sobre todo el resto de personas y objetos que se encuentran en la escena. Nuestro mundo se ha reducido a un campo visual muy pequeño en extensión y centrado en el agresor (“visión o efecto túnel”); nuestro cerebro incluso ha llegado a desconectar “sistemas inútiles” y a veces ni oímos. El mundo al que nos hemos reducido lo vemos en la imagen esquemática que nos acompaña (disculpad la calidad).

Retomar la consciencia situacional es necesario para romper esa involuntaria falta de atención sobre el mundo real que nos rodea, para recuperar el conocimiento de dónde se está y por dónde debe moverse uno, lo que se está haciendo y cómo se está haciendo, para mantener la mente orientada en la acción y en todas las acciones que se necesiten llevar a cabo, etc.

Recordemos que habíamos definido la “consciencia situacional” como la capacidad de prestar atención en una situación a todo el conjunto de esa situación simultáneamente y a las diferentes partes de la misma: tener conocimiento de uno mismo y de lo que nos rodea. El mundo en la realidad es más de lo que veíamos en la imagen anterior como vemos en el esquema siguiente.

Una de las técnicas más básicas y fundamentales para resituarnos en el mundo es la que da título a esta nota: la “búsqueda y evaluación” que va a permitirnos localizar otra amenaza en la zona que nos rodea y comprobar la seguridad del entorno.

Nos vamos a ese gran referente de formación táctica que es YouTube (es ironía, obviamente). Si vemos videos de diversos instructores, una vez ha finalizado la secuencia de tiro que simularía cualquier enfrentamiento se comienza un movimiento propio de un “Tai-Chi táctico” que muchos han automatizado y ejecutan directamente (y otros muchos trasladan a la formación) sin saber muy bien por qué lo hacen o qué deben hacer o cómo, y que simplemente se realiza (según la mayoría de las respuestas dadas) para “salir del túnel”. En parte esta bien aunque hay más motivos, y sobre esto volvemos más tarde. Es un movimiento que definen algunos como escanear o chequear, derivando de las palabras empleadas “scan” (escudriñar en inglés) y de “check” (comprobar).

Reconozco que son términos que me parecen demasiado “USAmericanos” aunque estén incluidos en nuestro fabuloso diccionario de la Real Academia Española (de la lengua). Y a fin de cuentas, yo soy muy purista para algunas cosas.

– Escanear es la acción de pasar por el escáner, siendo un escáner aquel dispositivo que explora un espacio o imagen y los traduce en señales eléctricas para su procesamiento… En mi opinión, no es escanear.

– Chequear podría servir puesto que es examinar, controlar, cotejar, comprobar.

En realidad, ¿qué es lo que necesito hacer cuando finalizo un enfrentamiento? Concretamente yo busco otra amenaza y valoro si lo que voy viendo puede considerarse amenaza, riesgo potencial, etc. Dicho de una forma un poco chapucera (pero que nos vale): diferencio si es la señora Juana que está esperando el bus o si es una amiga del agresor que nos vigila o un caballero travestido que aguarda para atacarnos escudándose en un disfraz. Así lo entreno y así lo transmito.

Por lo tanto, lo que se debe hacer es eso, BUSCAR Y EVALUAR: buscar a alguien o algo más en el conjunto de la escena que me rodea y luego analizar, estimar, calcular el grado de riesgo que me puede aportar, etc. (evaluar), entre otras cosas.

Pero ojo, especialmente los señores y señoras dedicados a la administración de la ley (jueces, fiscales, abogados, etc.) y que se están tomando la molestia de leerme. El tiempo que se dispone para buscar, evaluar si es riesgo o no y reaccionar en consecuencia es muy pequeño. Demasiado pequeño. Y ese tiempo tan corto puede hacerse aun más corto y estresante…

No hay ejercicios que puedan acercarse a simular esa situación, se pueden añadir variaciones a los ejercicios pero no es lo mismo. Yo recomendaría introducir ejercicios de “fuerza contra fuerza” (FoF, “Force on Force”) con marcadoras de paintball o airsoft, donde uno da y recibe y toma consciencia de lo delicado de la situación. Y a los jueces, fiscales y abogados (e instructores de barra de bar) también se los recomiendo.

¿Para qué buscamos y evaluamos? ¿Cuál es su utilidad? Unos párrafos antes había comentado que, aparte de para salir del túnel, había más motivos para hacerlo. E insisto en que no se trata simplemente de mover a un lado y a otro la cabeza como vemos en los videos. Al buscar puedo localizar cualquier amenaza oculta en el área más inmediata a la posición que ocupo o en una relativa lejanía/cercanía. Cualquier persona y objeto detectado es observado y automáticamente evaluado como amenaza-no amenaza igual que si fuera un transpondedor amigo-enemigo. Eso es parte del ciclo OODA (busquen y lean sobre el).

Y al buscar lo hago observando, no mirando simplemente. Es muy diferente mirar de observar porque observar es mirar prestando atención, y eso es lo que necesitamos: prestar atención. En resumen, hay que querer ver.

La acción de “buscar y evaluar” debe ir orientada a:

– Fundamentalmente a buscar alguna amenaza en la zona más cercana a donde me encuentro y luego en las adyacentes.

– Volver a ser consciente del entorno que me rodea (luego nos extenderemos un poco más sobre esto). Salir de la “visión de túnel”, por ejemplo.

– Comprobar la seguridad relativa de ese entorno y de las personas que me rodean.

– Retomar el contacto con el resto de compañeros(si los hay). Pedir apoyo, iniciar trasmisiones de actualización de situación, etc.

– Comprobar mi integridad física y la de mis compañeros (si los hay). Recordemos que el “modo ahorro” del cerebro en situación de estrés puede hacer que no haya advertido que estoy herido, quizás no haya sangre (vasoconstricción, recordemos).

– Comprobar fugazmente el arma. Fin de munición, interrupciones, necesidad de recarga a voluntad, etc.

También es importante tener presente que siempre se va a enseñar que esta acción la realizaremos cuando aparentemente haya finalizado el enfrentamiento con el agresor o agresores. Yo recomendaría que sea una acción continua durante el enfrentamiento ya que es el único modo de estar pendiente del mundo que nos rodea (es más difícil ser sorprendido), por lo que se debe introducir en los ejercicios una vez adquirida las destrezas mínimas y mantener esta acción en todos.

Llegamos al ¿cómo hacer esta búsqueda y evaluación? Buscar y evaluar va a requerir efectuar determinados movimientos con el propio cuerpo y con el arma. Lo malo de entrenar siempre en galerías y campos de tiro convencionales (despejados y sin obstáculos) es la limitación que imponen a la movilidad del profesional armado, que debe estar entrenando para sobrevivir y no para practicar el tiro deportivo. Por este motivo entre otros, lo habitual en la mayoría de los entrenamientos “tácticos” tradicionales en muchos estamentos armados es la secuencia:

Disparos – colocar el seguro – guardar el arma

Acabamos de ver la necesidad de introducir una búsqueda y evaluación para confirmar la seguridad del entorno por lo que debemos incorporar esa actitud como acción previa a dar por finalizado el enfrentamiento y guardar nuestra arma. La secuencia anterior pasaría a ser:

Disparos – amenaza incapacitada – buscar y evaluar – guardar arma

Y aún así, al final expondré una secuencia aún más correcta. Veamos la secuencia de búsqueda y evaluación que vamos a descomponer en dos fases que podemos llamar (por ejemplo): de área inmediata y de área extendida.

Hemos acompañado con nuestro arma (disparando incluso) al agresor hasta el suelo, lo hemos visto dejar de ser una amenaza, hemos respirado (recomiendo respirar). Sí, parecerá raro esto que acabo de decir pero durante el tiempo que ha durado el enfrentamiento apuesto a que lo más que has llegado a dar han sido un par de resoplidos rápidos y has aguantado el tirón. Párate y respira, introduce oxígeno en tu cuerpo para alimentarlo y para iniciar esa devolución a “nuestro mundo”. Que le llegue al cerebro porque lo necesitamos para pensar.

Tras ver a nuestro adversario fuera de combate nuestro dedo abandona el disparador y se sitúa sobre el armazón del arma (nunca sobre el arco del guardamontes); seguimos en el combate. Bajamos un poco el arma hasta ver bien al agresor, lo observamos, parece que no es amenaza. Hacemos una pasada rápida con el arma extendida (brazos extendidos) observando el área inmediata al agresor inerte. Esta es la fase de área inmediata, lo vemos en el esquema adjunto en el que se ha atenuado el entorno para dar énfasis a la zona observada.

La siguiente fase (área extendida) va a ser buscar nuevamente pero a mí alrededor y en profundidad aunque más lento, lo que todos los autores llaman los 360° aunque yo empleo el concepto de “esfera”; lo vemos a continuación. Es la búsqueda para comprobar que efectivamente no hay más amenazas y se hace siempre desde nuestra posición hacia las zonas alejadas del perímetro que nos rodea. Lo hago haciendo barridos en forma de arco en los que procuro “ver” (diferente de “mirar”) lo que hay delante mía para luego buscar en zonas posteriores a mi posición de forma rápida antes de regresar al frente. Esos son los 360° de una comprobación inicial rápida; un perímetro contiguo a mí delante y detrás, reflejado en la imagen.

Ahora amplío ese perímetro observado inicialmente en profundidad y repito detrás en profundidad también. Ahora son esos 360° pero ampliados en una comprobación posterior más lenta: miro lo mismo que ya observé antes pero le dedico más tiempo.

Una vez confirmo estos sectores elevo la visión si hay alturas que me rodean, lo cual es algo normal en entorno urbano, si algo no me ha llamado la atención antes en las alturas, o en los niveles inferiores. Y tengo presente que mis ojos y cabeza pueden estar haciendo barridos a mí alrededor y cambiar a observaciones superiores o inferiores si algo me llama la atención (recordemos cómo funciona nuestro ojo con objetos en el campo visual). Ahora estamos en la esfera (vemos el esquema). Espero que se haya entendido.

Ahora sí, ¿la secuencia más correcta a mi parecer es…?

Disparos – amenaza incapacitada – buscar y evaluar – comprobar arma – comprobar adversario incapacitado – guardar arma

Evito perder el tiempo con zonas amplias y despejadas: por ejemplo si a mi derecha está el espacio vacío de un descampado sin vegetación ni objetos y a la izquierda la linde de un bosque le prestaré más atención a esta y casi nada a la otra.

La pregunta del millón es ¿a qué velocidad hago esas búsquedas? Si preguntan a qué velocidad hay que disparar, la respuesta es a la que te permite impactar en la amenaza que tienes enfrente (así me lo enseñó mi maestro y no se me ha olvidado). Por lo tanto cuál será la respuesta: pues aquella velocidad que me permitirá apreciar detalles y evaluarlos como amigo-enemigo; ni más ni menos.

Si lo hago rápido veo y aprecio pocos detalles, si lo hago lento empleo demasiado tiempo y puedo ser alcanzado por el caballero travestido que comentaba antes y que no detecté pese a lo llamativo por ser yo demasiado lento (o rápido). Adaptación a lo que me rodea. Un ejemplo sencillo, pensemos: ¿cuánto tiempo empleo en buscar y evaluar en el interior de un pasillo de 5 metros tras incapacitar a un agresor donde solo está él al final de ese pasillo y cuánto tiempo emplearé para hacer lo mismo en una calle?

No hay forma de explicar nada de forma resumida. Lo lamento. Dejamos para la siguiente nota las pinceladas finales de la secuencia y la aplicación del arma.

Un saludo.

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Supervivencia policial en las Fuerzas Armadas

Supervivencia policial en las Fuerzas Armadas

7

Febrero, 2020

Noticias E3A

El día 7 de febrero finalizó el sexto Curso de Supervivencia Policial en los enfrentamientos armados realizado en nuestro país. En esta ocasión, nos hemos centrado en la preparación de un equipo de formadores de las Fuerzas Armadas, para ayudar en el asesoramiento, orientación e implementación de nuevos sistemas de entrenamiento dentro de sus programas formativos.

Como ya conocéis, este curso ofrece una gestión integral de la formación, como primer paso hacia unas capacidades más avanzadas; para ello consta de un total de 100 horas de duración, con fase online y fase presencial.

En la fase online se abordaron temas relacionados como el uso de la fuerza, el cerebro y el estrés, la legítima defensa o empleo de armas de fuego, mientras que en la fase presencial se desarrollaron todos los ejercicios y escenarios encaminados a poner en práctica todo lo aprendido durante la fase online.

Durante el curso los alumnos han podido disponer de la plataforma online que E3A pone a su disposición, para una mejor calidad formativa y comprensión del temario durante cuatro semanas consecutivas.

«Debe evaluar la situación y entrenar sus habilidades físicas y mentales para tomar decisiones sobre el uso de los diferentes recursos de dotación.«

Tiro con arco

La fase presencial se articuló en 4 días de trabajo intensivo, duro y profesional, con una carga lectiva de 10 horas diarias, desarrollada por los instructores de E3A.

Comenzando cada día por trabajo por técnicas defensivas portando equipo completo de trabajo ante agresiones armadas, agarres, atentados contra la autoridad, desobediencia, etc. El alumno empieza a comprender las múltiples situaciones a las que puede que tenga que hacer frente y lo cambiantes que son. Para ello ponemos a disposición de los mismos nuestras directrices basadas en el “Patrón de Respuesta Condicionada” que se desarrolla de forma más amplia dentro del Experto Universitario en Operaciones Internacionales de Seguridad, organizado y dirigido por la UDIMA y que ayudan a mejorar el rendimiento en estas situaciones.

En horarios de tarde se realizó la formación en tiro, partiendo del montaje y organización de la seguridad dentro del campo de tiro, las misiones del instructor y del monitor, los puestos de emergencia y socorro, y plan de emergencia ante heridos por armas de fuego. Es necesario recalcar la importancia de que los instructores de tiro tengan formación avanzada en cohibir hemorragias exanguinantes y tratamiento de heridos por armas de fuego, así como los medios necesarios para ello.

Durante el proceso de aprendizaje el alumno adquiere las competencias necesarias para la manipulación segura de armas de fuego, así como su empleo en el curso de un enfrentamiento armado. Debe evaluar la situación y entrenar sus habilidades físicas y mentales para tomar decisiones sobre el uso de los diferentes recursos de dotación.

Finalmente se ha realizado un examen de habilidades y competencias adquiridas durante el curso en los sistemas de intervención y combate (SAMI-X-PRO) a través de nuestro centro oficial SAMI. Durante el examen los alumnos se han enfrentado a la evaluación individual de técnicas y resolución de situaciones en equipos y simulador Victrix, puesto a disposición por la unidad.

 

Queremos agradecer a la unidad el cariño que nos han mostrado, así como ensalzar su trabajo y esfuerzos físicos, familiares y laborales para poder desarrollar esta formación.

Tiro con arco

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Tiradores de Precisión en la Universidad

Tiradores de Precisión en la Universidad

6

Mayo, 2018

Noticias E3A

Los pasados días 04 y 06 de mayo de 2019, profesores de E3A han impartido el tercer tema práctico del curso de postgrado de Experto Universitario en Operaciones Internacionales de Seguridad titulado por la Universidad a Distancia de Madrid UDIMA

Para la realización del presente tema se estructuran las clases en tres fases:

– Fase a distancia: a través de la plataforma online que la UDIMA pone a disposición de sus alumnos, adquieren los conocimientos teóricos acerca del empleo de las armas y la balística que les afecta.

– Fase teórico-práctica: los alumnos adquieren durante el presente curso una metodología de trabajo didáctico con armas largas de aplicación en sus plantillas profesionales y la capacidad de desarrollar una programación anual y sesiones de entrenamiento para ayudar a su unidad en la planificación; o mejorar el entrenamiento personal. A su vez, aprenden a poner en práctica todos los conocimientos teóricos del empleo de Tiradores de Precisión en una situación realista que les obliga a trabajar la teórica desde una aplicación táctica.

«…poner en práctica en un escenario de aplicación táctica, todos los conceptos aprendidos acerca de la balística para Tiradores de Precisión.»

– Fase práctica: Los alumnos desarrollan las habilidades necesarias para:

Formar en la eficiencia en las manipulaciones y plataformas de tiro con armas largas.

Aprender cómo poner en práctica en un escenario de aplicación táctica, todos los conceptos aprendidos acerca de la balística para Tiradores de Precisión.

Conocer cómo organizar un equipo de Tiradores de Precisión para el desarrollo de las misiones y poder alcanzar las posiciones de tiro de forma segura.

Poner en práctica en escenarios de doble acción el trabajo desarrollado anteriormente en las manipulaciones y plataformas de tiro, de manera que se transfiera a una situación realista.

Tiro con arco

Experto Universitario OIS 2020

Operaciones Internacionales de Seguridad

Desde Escuela de las 3 Armas, queremos agradecer a la UDIMA el esfuerzo que realiza por estar en la vanguardia de la formación de calidad. Este postgrado proporciona a los profesionales una oportunidad única de recibir formación integral, sin fisuras, que contemple todas aquellas materias necesarias para el desarrollo de sus competencias y habilidades, avalando con una titulación de rango universitario.

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Mi plataforma de tiro (parte I): Los pies

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Arturo Mariscal

Socio colaborador

Este texto va dedicado íntegramente a la posición (la mía, la que yo uso, “mi posición”) más recomendable para emplear este arma. En estas notas pretendo analizar mi propia posición de tiro, que es la que a mí me permite crear una plataforma estable de tiro en el manejo de esta arma.

La escopeta presenta, fundamentalmente, un problema en su uso y no es otro que el retroceso que ocasionan las municiones que se emplean en ella con fines defensivos: postas y balas. Este tipo de munición generan unas fuerzas considerables que ocasionarán grandes movimientos en los disparos con la consiguiente pérdida de precisión, estabilidad, velocidad entre disparos, etc., a menos que se haya adoptado una posición estable y equilibrada.

Reconozco que soy un maniático con algunas cosas y una de ellas es esta, la posición corporal, ya que la considero fundamental.

El bloqueo no se lleva a cabo sólo con los pies, tenéis también que aprender a «bloquear» con el cuerpo, «bloquear» con la mente y, por supuesto, «bloquear» con un sable, de tal forma que impidáis al adversario llevar a cabo un segundo movimiento.

Miyamoto Musashi

Autor de "El libro de los 5 anillos"

Los pies:

Las casas se construyen desde los cimientos y, en este caso, los cimientos están en nuestros pies. Ellos van a ser la base de esa estabilidad. Nuestros pies van a transmitir al suelo el resto de la fuerza de retroceso que no hayamos sido capaces de compensar con nuestra posición de tiro.

Veamos si explico esto. Por un lado, nuestros pies proporcionan un agarre que van a evitar que haya desplazamientos corporales si la posición del resto del cuerpo está bien adoptada. Esto es la imagen que tendremos en mente de algún video en el cual una persona dispara un arma y la vemos elevarse y hasta dar pasos hacia atrás al no haberse conformado como plataforma de tiro estable.

Por otro lado, nuestros pies sirven de conductor para el resto de la fuerza generada por el disparo y que no ha sido absorbida y disipada por la posición corporal.

Vamos a analizar la posición de la silueta adyacente. Supongamos que nuestro tirador tiene situados ambos pies alineados y separados la anchura equivalente a la de los hombros. Es la posición que adoptamos cuando estamos esperando, es una posición estable que no requiere gasto energético ni esfuerzo. ¿Qué ocurre si disparamos? Sea arma corta o larga va a ocurrir lo mismo: el empuje que genera ese disparo se convierte en una fuerza que impulsa el arma hacia detrás. Es física sencilla. Y esa fuerza se transmite hacia el que la empuña y genera una vibración en él. Básicamente, lo que ha ocurrido es una pérdida de equilibrio en el tirador. Seguro que se ha entendido esa explicación.

La imagen inferior muestra la modificación de esta posición inicial. La vamos a ir analizando para entender lo simbolizado.

La imagen número 1 (en la izquierda) es la que adoptaremos para buscar conseguir un poco más de estabilidad cuando empuñamos un arma corta y no deseamos recibir esa pérdida de equilibrio comentada. Lo único que vamos a hacer, inconscientemente, es retrasar un poco uno de los pies: en este caso de tirador diestro, el pie derecho. Al hacer esto acabamos de ganar estabilidad. Ya en cada disparo no nos vamos a mover.

«…nuestros pies sirven de conductor para el resto de la fuerza generada por el disparo y que no ha sido absorbida y disipada por la posición corporal.«

Si desplazamos el peso del cuerpo hacia los metatarsos, que es la zona coloreada en rojo en la imagen, pasaremos a compensar la fuerza y nuestra vibración será mucho menor. ¿Cómo lo hacemos? Es sencillo, se trata de inclinarnos ligeramente hacia delante, llevando el mayor porcentaje de nuestro peso hacia delante situando nuestros hombros ligeramente adelantados a las caderas. Notaremos como si nuestros dedos tratasen de “agarrarse al suelo”.

La imagen adyacente muestra lo que trato de explicar. En ella se ve que la línea de los hombros (amarilla) está ligeramente adelantada a las caderas (línea roja), con lo cual acabo de desplazar mi peso hacia los metatarsos. Al hacer esto añado peso a mi posición corporal, 71 kg para ser exactos, y pasa a oponerse a la fuerza que tratará de transmitir mi pistola a mi cuerpo a cada disparo. Consigo estabilizarla y su vibración será menor, habrá una menor pérdida de la visión sobre el objetivo, podré encadenar series de disparos con más velocidad, etc. Es la posición que voy a adoptar para hacer fuego con un arma corta o con cualquier arma de retroceso reducido (subfusil, carabina en calibre pequeño, etc.).

Si nos vamos a la imagen número 2 y la comparamos con la anterior (1) podemos ver que los pies se han separado un poco del cuerpo en profundidad, manteniendo esa distancia entre ellos equivalente casi a la anchura entre hombros. El pie más retrasado va a servir para compensar el retroceso de un mayor calibre ya que produce más vibraciones.

Además se deben relajar un poco más las rodillas, de modo que el peso si antes se repartiese por ejemplo un 50/50 entre ambos pies, ahora pasamos a desplazarlo un poco más hacia el pie más adelantado (55/45). Seguimos compensando el retroceso oponiendo, entre otras cosas, el peso de nuestro cuerpo a la fuerza que genera el disparo.

Pasamos al esquema número 3. Los pies se han separado aun más en profundidad y las piernas ligeramente flexionadas hacen que el centro de gravedad descienda y se añada más peso aun hacia la pierna adelantada (por ejemplo 65/35). Además nuestro cuerpo se gira ligeramente para poder adoptar una posición cómoda.

La diferencia de disparar una escopeta con la posición 1 a hacerlo con la posición 3 va a ser, como ya se ha dicho antes, estabilidad y menor vibración, menor elevación y menor pérdida de la visión sobre el objetivo por tanto, poder encadenar series de disparos con más velocidad, etc.

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