Mi plataforma de tiro (parte I): Los pies

Mi plataforma de tiro (parte I): Los pies

Arturo Mariscal

Socio colaborador E3A

Este texto va dedicado íntegramente a la posición (la mía, la que yo uso, “mi posición”) más recomendable para emplear este arma. En estas notas pretendo analizar mi propia posición de tiro, que es la que a mí me permite crear una plataforma estable de tiro en el manejo de esta arma.

La escopeta presenta, fundamentalmente, un problema en su uso y no es otro que el retroceso que ocasionan las municiones que se emplean en ella con fines defensivos: postas y balas. Este tipo de munición generan unas fuerzas considerables que ocasionarán grandes movimientos en los disparos con la consiguiente pérdida de precisión, estabilidad, velocidad entre disparos, etc., a menos que se haya adoptado una posición estable y equilibrada.

Reconozco que soy un maniático con algunas cosas y una de ellas es esta, la posición corporal, ya que la considero fundamental.

El bloqueo no se lleva a cabo sólo con los pies, tenéis también que aprender a “bloquear” con el cuerpo, “bloquear” con la mente y, por supuesto, “bloquear” con un sable, de tal forma que impidáis al adversario llevar a cabo un segundo movimiento.

Miyamoto Musashi

Autor de "El libro de los 5 anillos"

Los pies:

Las casas se construyen desde los cimientos y, en este caso, los cimientos están en nuestros pies. Ellos van a ser la base de esa estabilidad. Nuestros pies van a transmitir al suelo el resto de la fuerza de retroceso que no hayamos sido capaces de compensar con nuestra posición de tiro.

Veamos si explico esto. Por un lado, nuestros pies proporcionan un agarre que van a evitar que haya desplazamientos corporales si la posición del resto del cuerpo está bien adoptada. Esto es la imagen que tendremos en mente de algún video en el cual una persona dispara un arma y la vemos elevarse y hasta dar pasos hacia atrás al no haberse conformado como plataforma de tiro estable.

Por otro lado, nuestros pies sirven de conductor para el resto de la fuerza generada por el disparo y que no ha sido absorbida y disipada por la posición corporal.

Vamos a analizar la posición de la silueta adyacente. Supongamos que nuestro tirador tiene situados ambos pies alineados y separados la anchura equivalente a la de los hombros. Es la posición que adoptamos cuando estamos esperando, es una posición estable que no requiere gasto energético ni esfuerzo. ¿Qué ocurre si disparamos? Sea arma corta o larga va a ocurrir lo mismo: el empuje que genera ese disparo se convierte en una fuerza que impulsa el arma hacia detrás. Es física sencilla. Y esa fuerza se transmite hacia el que la empuña y genera una vibración en él. Básicamente, lo que ha ocurrido es una pérdida de equilibrio en el tirador. Seguro que se ha entendido esa explicación.

La imagen inferior muestra la modificación de esta posición inicial. La vamos a ir analizando para entender lo simbolizado.

La imagen número 1 (en la izquierda) es la que adoptaremos para buscar conseguir un poco más de estabilidad cuando empuñamos un arma corta y no deseamos recibir esa pérdida de equilibrio comentada. Lo único que vamos a hacer, inconscientemente, es retrasar un poco uno de los pies: en este caso de tirador diestro, el pie derecho. Al hacer esto acabamos de ganar estabilidad. Ya en cada disparo no nos vamos a mover.

…nuestros pies sirven de conductor para el resto de la fuerza generada por el disparo y que no ha sido absorbida y disipada por la posición corporal.

Si desplazamos el peso del cuerpo hacia los metatarsos, que es la zona coloreada en rojo en la imagen, pasaremos a compensar la fuerza y nuestra vibración será mucho menor. ¿Cómo lo hacemos? Es sencillo, se trata de inclinarnos ligeramente hacia delante, llevando el mayor porcentaje de nuestro peso hacia delante situando nuestros hombros ligeramente adelantados a las caderas. Notaremos como si nuestros dedos tratasen de “agarrarse al suelo”.

La imagen adyacente muestra lo que trato de explicar. En ella se ve que la línea de los hombros (amarilla) está ligeramente adelantada a las caderas (línea roja), con lo cual acabo de desplazar mi peso hacia los metatarsos. Al hacer esto añado peso a mi posición corporal, 71 kg para ser exactos, y pasa a oponerse a la fuerza que tratará de transmitir mi pistola a mi cuerpo a cada disparo. Consigo estabilizarla y su vibración será menor, habrá una menor pérdida de la visión sobre el objetivo, podré encadenar series de disparos con más velocidad, etc. Es la posición que voy a adoptar para hacer fuego con un arma corta o con cualquier arma de retroceso reducido (subfusil, carabina en calibre pequeño, etc.).

Si nos vamos a la imagen número 2 y la comparamos con la anterior (1) podemos ver que los pies se han separado un poco del cuerpo en profundidad, manteniendo esa distancia entre ellos equivalente casi a la anchura entre hombros. El pie más retrasado va a servir para compensar el retroceso de un mayor calibre ya que produce más vibraciones.

Además se deben relajar un poco más las rodillas, de modo que el peso si antes se repartiese por ejemplo un 50/50 entre ambos pies, ahora pasamos a desplazarlo un poco más hacia el pie más adelantado (55/45). Seguimos compensando el retroceso oponiendo, entre otras cosas, el peso de nuestro cuerpo a la fuerza que genera el disparo.

Pasamos al esquema número 3. Los pies se han separado aun más en profundidad y las piernas ligeramente flexionadas hacen que el centro de gravedad descienda y se añada más peso aun hacia la pierna adelantada (por ejemplo 65/35). Además nuestro cuerpo se gira ligeramente para poder adoptar una posición cómoda.

La diferencia de disparar una escopeta con la posición 1 a hacerlo con la posición 3 va a ser, como ya se ha dicho antes, estabilidad y menor vibración, menor elevación y menor pérdida de la visión sobre el objetivo por tanto, poder encadenar series de disparos con más velocidad, etc.

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Temperatura, velocidad inicial y un lío balístico (Intro)

Temperatura, velocidad inicial y un lío balístico (Intro)

Ray Ruiz

Instructor E3A

Es bien sabido que la temperatura de la munición afecta a la velocidad inicial desarrollada por los proyectiles al abandonar el cañón. Todos los tiradores de precisión con un nivel básico pueden afirmar esto con tan solo utilizar la lógica u observando la diferencia entre los puntos de impacto de sus disparos a larga distancia en verano e invierno.

La precisión de un cronógrafo es la habilidad para resolver el valor verdadero de la desviación estándar de un grupo de disparos. 

Bryan Litz

Autor de "Modern Advancements In Long Range Shooting", Applied Ballistics

Utilizando la lógica, si la munición se calienta, es posible que haya más presión en recámara, la descomposición de la carga de proyección sea más rápida y por lo tanto el proyectil salga empujado a más velocidad.

Por otro lado, atendiendo a nuestras experiencias, si comparamos los resultados entre invierno y verano en nuestro habitual campo de tiro, tendremos la sospecha de que, con los mismos datos, los disparos impactan más altos o más bajos. Si además utilizamos municiones que tienen cargas de proyección de calidades medias esos cambios serán más evidentes.

¿Hasta qué punto importa?

Todos los tiradores de precisión saben que cualquier cambio, por pequeño que sea, tendrá poca o mucha relevancia sobre el lugar de impacto de los proyectiles, dependiendo del tipo de cambio que sea.

Como ejemplo, la diferencia entre utilizar o no un supresor, puede afectar ligeramente al punto de impacto, pero no a la trayectoria del proyectil. Es decir, un cambio en la inclusión de un accesorio podría afectar ligeramente al Zero del arma. Podemos decir que este cambio tendrá poca relevancia, sobre todo si se tiene controlado y confirmado en cortas y largas distancias.

Los cambios en la altura de miras por empleo de visores nocturnos en línea o superpuestos tendrá un efecto en el Path de la curva balística, pero no cambia en nada la forma de la trayectoria.

Pero una diferencia en la temperatura de la munición, cambiará la velocidad inicial del proyectil y por lo tanto tendrá una gran relevancia, porque cambia el rendimiento de éste y por consiguiente su trayectoria e incluso el Zero del arma si el cambio en la velocidad es grande, allá por los ±30m/s. Es más, cabría cuestionarse que, ¿si aumenta demasiado la velocidad inicial del proyectil, derivado de un aumento de la temperatura de la munición muy elevado, por ejemplo hasta los 60ºC, podría llegar a afectar a la estabilización dinámica del proyectil, o la precisión inherente del arma/munición?

Evidentemente importa, importa mucho.

“Debemos abandonar el hábito de colocarnos en los espolones para hacer ruido con todas las bocas de fuego a discreción”

Velocidad inicial: La madre de todos los datos:

El cambio en la velocidad inicial de los proyectiles, afecta al valor del factor de forma, que afecta al coeficiente balístico.

Al cambiar la combinación de coeficiente balístico y velocidad inicial, la trayectoria del proyectil cambiará, el efecto del viento sobre ese proyectil cambiará y el efecto de los condicionantes meteorológicos sobre el proyectil cambiará.

Todo en la balística exterior del tiro de precisión a larga distancia proviene de la velocidad inicial de los proyectiles. Si tenemos un condicionante que cambia esa velocidad, tenemos un problema que debemos atajar antes que cualquier otro. Si vamos a desplegar en lugares del mundo donde la temperatura ambiente es radicalmente diferente a la de nuestro entorno habitual, tenemos un condicionante que causará un problema balístico que deberemos controlar antes del despliegue.

Pero ocurre la paradoja de que, lo más importante, la clave de la balística del tiro a larga distancia, que supone el estudio de la “temperatura de la munición Vs la velocidad inicial”, es lo último a lo que dedicamos nuestros recursos, lo último de lo que se preocupan los manuales (si es que siquiera se nombra).

Quizás esta paradoja sea porque tiene cierta dificultad hacer un seguimiento de temperaturas y velocidades, quizás porque hacen falta ciertas herramientas que tienen su coste (y si encima tenemos que asumir el coste de manera personal…), quizás porque no se crea que un disparo pueda cambiar tanto por la temperatura de la munición, quizás por tirar la toalla de manera comprensible o quizás por, la peor de todas, tirar la toalla sin ni siquiera empezar.

De acuerdo, estoy hay que cambiarlo…

Lo que vamos a necesitar:

Debemos abandonar el hábito de colocarnos en los espolones para hacer ruido con todas las bocas de fuego a discreción.

Necesitaremos: un vagón de munición, varios fusiles de precisión, un equipo de gente competente con papel y boli, varios modelos de termómetros, contenedor isotermo y un par de…………….. cronógrafos.

Experto Universitario

Trabaja los conceptos de Tiradores de Precisión en nuestro curso de postgrado universitario.

Este post forma parte de la Obra “Eficacia de los Equipos de Tiradores de Precisión en relación a la velocidad inicial de los proyectiles condicionada por la temperatura de la munición” inscrita en el Registro General de la Propiedad Intelectual del Ministerio de Cultura del Reino de España.

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