Secuencias de tiro… ¿se usan porque sí?…

May 16, 2021 | Tiro, Tiro defensivo | 2 Comentarios

Cecilio Andrade

Profesor E3A

Asesor del Campus para la Seguridad y Defensa

Regresando a las secuencias de tiro… ¿se usan porque sí?… ya que eso es lo que «todos» dicen… y lo que «todos» hacen… aunque por otra parte, analizar un poco no hace daño… ¿o sí?

Existen miles de textos, de unos pocos de las cuales me declaro culpable, sobre reseñas técnicas de lo que es una secuencia de tiro u otra, así como sus distintas variantes y evoluciones, pero ¿se usan así y ya está? Lo cierto es que la respuesta es un si y un no, y aunque la contestación parezca el típico chiste de gallego no deja de ser correcta. Por cierto, si alguien se da por ofendido u ofendida, soy gallego desde hace algo más de 50 años.

«…cuando os enfrentáis solos a un grupo de adversarios, cada vez que habéis acabado con uno o le habéis hecho huir, atacáis a una que sea fuerte, encontrando el ritno del adversario, haciendo un zigzag de izquierda a derecha a un ritmo adecuado y observando la situación del adversario, para que el ataque sea eficaz.

Miyamoto Mushashi

Samuari

«disparando siempre con el control que solo se adquiere con entrenamiento, buscando que ese entrenamiento sea como se trabaja, para finalmente trabajar como se ha entrenado»

Hay que disparar hasta que el agresor o agresores dejen de suponer un riesgo para la propia vida o la de terceros, lo cual implica no materializar simplemente una secuencia estándar y bajar el arma, ni tampoco disparar sin parar hasta quedarse sin munición. Ambos extremos pueden suponer un gran problema para la propia supervivencia física, ética y/o legal.

En el primer caso no es asumible estar subiendo y bajando el arma cada “X” disparos, ya que se pierde enfoque del objetivo y se regalan oportunidades al adversario que se intenta neutralizar.

Tampoco es recomendable disparar sin parar ya que, entre otras cuestiones negativas, amén de quedarse sin munición, magnifica el efecto túnel y provoca continuar disparando a un objetivo que quizá ya esté neutralizado y no suponga un riesgo, con los obvios problemas legales y éticos posteriores; por no añadir que se desperdicia tiempo ante un riesgo que posiblemente ya no es tal, mientras se pierde de vista y control otros potenciales riesgos del entorno.
Un punto intermedio es siempre lo mejor.

Realizar secuencias continuas hasta neutralizar al objetivo puede ser el mejor procedimiento en la mayoría de los casos. Dejar una media de 0.20 segundos entre cada secuencia suele ser una forma muy eficaz de mantener el dedo bajo control, para a través de este sencillo proceso calmar y controlar un poco los ya de por si acelerados organismos y mentes. Ese ínfimo intervalo entre cada secuencia permite tener un mejor control visual consciente del objetivo a neutralizar, así como detectar cuando deja de ser una amenaza y, por tanto, pudiendo pasar a otra, que será más fácilmente identificable al no estar tan obcecados sobre un único objetivo.

A modo de comentario aclaratorio sobre este asunto de las secuencias de tiro, así como para dejar definido mi particular punto de vista, principalmente tras observar que el dogmatismo integrista de muchos lectores me es transferido a mí sin formar parte de mi personalidad profesional ni personal, creo importante aclarar que no uso tipo alguno de secuencias de tiro específicas ni estandarizadas; en cualquiera de sus formas y para toda situación, no lo considero correcto y en determinados casos un claro error hacerlo.

Como toda técnica o procedimiento de trabajo con armas, ya sea recargar en una forma determinada, subsanar interrupciones, moverse con el arma al frente, hacia arriba o hacia abajo, etc, el concepto de secuencias de tiro tiene sus campos específicos de aplicación, que en unos será 100% aplicable y necesario, en otros parcialmente, y en algunos será contraproducente.

Como ejemplo de esto último imaginen un profesional armado contra 3, 4 ó 5 agresores. Si solo sabe realizar, por su entrenamiento previo, secuencias de dos o tres disparos, eso es lo que hará. Con toda seguridad, logrará parar al primer agresor, probablemente alcanzará al segundo, pero con el tercero sería quimérico pensar que lo logre antes de ser abatido. Lo más factible es el empleo de una técnica de tiro que implique una secuencia dividida y fluida de disparos únicos pasando de un blanco a otro, en lugar de secuencias mayores por blanco. Por otro lado, tengan en cuenta que secuencias rápidas por blanco suelen implicar lentos cambios de objetivo.

No soy un defensor a ultranza de métodos únicos y excluyentes, por lo contrario, creo que toda técnica, incluso algunas aparentemente peregrinas, pueden ser o son aplicables en según qué circunstancias y situación. Por ello recomiendo a todo profesional la creación y mantenimiento de una caja de herramientas personal, llevando en ella todas las técnicas que pueda necesitar por muy pesadas que parezcan, y aunque lo más habitual sea que solo emplee habitualmente seis o siete, ahí estarán todas las demás por si las necesita y, obviamente, si las ha practicado y sabe cuando, como y donde usarlas.

También es obvio que se debe disparar mientras los riesgos estén al frente y con posibilidad de dañar a uno mismo o a terceros. Pero disparando siempre con el control que solo se adquiere con entrenamiento, buscando que ese entrenamiento sea como se trabaja, para finalmente trabajar como se ha entrenado. Solo entonces los resultados podrán ser los deseados con mayor probabilidad de éxito, eso sí, más acelerados con el estrés, que como comento muy a menudo, se encargará de pisar nuestro acelerador interno.

Cuídense y cuiden de los suyos.

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2 Comentarios

  1. Augusto Romero

    Excelente Aporte como siempre del Gran CECILIO ANDRADE🙌.. Magnífica Concepción de la aplicación de técnicas a la faz de la seguridad armada..

     
    Responder
    • ANTONIO JESUS

      Un enfrentamiento armado pasa por varios juicios, a saber: el juicio de la vida(el propio enfrentamiento con el malo), el juicio penal( la ley), el juicio laboral ( el reproche/rechazo profesional), el juicio social/mediatico( la exacerbación de los medios de comunicación y la repulsa social), el juicio familiar( la influencia emocional en tus familiares) y por último el juicio psicologico( la propia autocuestionamiento mental, TEPT, etc).
      En relación al asunto solo suele hablarse del primer juicio, de todo lo que rodea al tiro como acción en un enfrentamiento, pero se suele omitir con demasiada frecuencia, la parte jurídica de todo este asunto.
      Muchos piensan, bien por ignorancia bien por incapacidad o bien por intencionalidad, que no habrá un reproche penal de nuestras acciones, creyendo errónea mente que todo tendrá cabida o todo tendrá validez o quizás llegado el momento miraran a otro lado o serán más permisivos. Nada más lejos de la realidad. No hace falta ser de profesion jutidica(abogado, juez, fiscal, etc) para saber y comprender como funciona todo este asunto en un juicio. Tampoco hay que estar bajo el manto de la lex artis de la material para sacar conclusiones, que además se repiten en la gran mayoría de los casos versados sobre la material, de cuáles son los requisitos legales y que nos exigirán en el juicio de reproche. Como por ejemplo el estado de necesidad de todos y cada uno de los disparos que hagamos, el orden o la localización, entre otros requisitos. Todo ello, demostrable por la ciencia (perito judicial uso de la Fuerza o forense) y muy recurrible tanto por la acusación publica(fiscal) como por la particular( afectado, familiares, etc).
      Sin entrar en más detalle, terminar diciendo que es importante contarle a la gente que se verán inmersos en una fiscalización, a la cual deberán afrontar y que si llegado el momento no están preparados, sufrirán las consecuencias. Por lo tanto, tan importante es la formación operativa como la jurídica, ya que ambas van de la mano indudablemente en un enfrentamiento armado. No sólo hay que cuidarse para mantenerse vivo(que es por otra parte lo primordial), también hay que cuidarse para comer en un plato de cerámica y no en uno de metal.

       

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