CrossFit y los Atletas Tácticos

CrossFit y los Atletas Tácticos

Francisco Alonso

Entrenador CrossFit Nivel 2

Profesor de E3A

En los últimos años, hemos vivido una revolución del fitness, de la preparación física y de los métodos de entrenamiento que también ha llegado al mundo táctico.

Esta revolución comenzó, en gran medida, con la aparición de CrossFit. Casi de inmediato, los miembros de las Fuerzas Armadas y las Policías de Estados Unidos, lo adoptaron como base de su preparación física. Los buenos resultados, hicieron que aparecieran otros sistemas, muy similares, basados en sus mismos principios, y orientados hacia objetivos concretos. Y de nuevo, en el mundo táctico, empezaron a emplearse. Todos han jugado su papel, y desde luego, han dado sus buenos resultados. 

Pero, ¿de dónde viene CrossFit? ¿Por qué tiene tanto éxito? ¿Por qué ha sido adoptado por la mayoría de estos profesionales?

«Es difícil superar a una persona que nunca se rinde«

Crossfit motivation

«A las 08:00 de la mañana del 11 de septiembre de 2001, los bomberos, paramédicos y policías de Nueva York, desconocían que ese día iban a vivir las olimpiadas de su vida.«

En primer lugar, hay que hablar de un concepto que hace tiempo se empezó a emplear en los Estados Unidos, que es el de «Atleta Táctico». Cuando todo esto comenzó, muchos profesionales buscaban algo más en su preparación física, conscientes de que con el entrenamiento habitual basado mayoritariamente en carrera, calistenia y pistas de obstáculos, se quedaban cortos. Un atleta táctico, es un profesional incluido en uno de los cuatro colectivos «tácticos» (militares, policías, bomberos y paramédicos), que necesitan un entrenamiento similar al de un atleta de competición, con requerimientos competitivos similares. Pero que a diferencia de este atleta convencional, no tiene una regularidad en su entrenamiento, no puede controlar su alimentación (a veces no sabe ni cuándo va a comer, ni que va a poder comer), no tiene un control sobre su descanso (a veces el trabajo le implica trabajar de manera continua durante el día y la noche sin poder dormir) y sobre todo, no sabe cuál va a ser su próxima competición, ni en qué va a consistir. 

Además, para añadir más presión, puede que solamente el ganador de esa competición salga vivo de ella. 

A las 08:00 de la mañana del 11 de septiembre de 2001, los bomberos, paramédicos y policías de Nueva York, desconocían que ese día iban a vivir las olimpiadas de su vida. ¿Cómo preparas a alguien para poder trabajar físicamente en un ambiente poco respirable por el humo, con el peso constante del equipo de protección individual, teniendo que subir y bajar escaleras, con la tensión y estrés de saber que en cualquier momento puedes morir y viendo que se están cayendo los edificios a tu alrededor? ¿Qué sucede si además estas herido?. Las programaciones convencionales, no pueden dar una respuesta adecuada. 

Es entonces cuando aparece un señor, llamado Greg Glassman, que aporta una solución. Algo que revoluciona la manera de ver la preparación física y da respuesta a estas cuestiones. 

A diferencia de lo que mucha gente piensa, Glassman no creó CrossFit para entrenar militares o policías. Simplemente fue una evolución natural de una manera de pensar frente a una serie de inquietudes que se le planteaban. 

Los orígenes de CrossFit se remontan a cuando Greg Glassman era un joven gimnasta de 18 años, que quería ser más fuerte. Se dio cuenta de que usando entrenamientos de halterofilia, podía ganar más fuerza y en menos tiempo que con sus entrenamientos habituales de gimnasia. Además vio que mejoraba también en otros deportes. Él cuenta que por aquella época, solía salir a andar en bicicleta con sus amigos, que entrenaban ciclismo y descubrió que con la combinación de entrenamientos que realizaba, incluso era capaz de ganar a estos ciclistas. Eso le hizo pensar en el precio que se paga por esa especialización deportiva. Descubrió que podía encontrar gente mejor que él en ciertas habilidades, pero que él era mejor en el resto.  

Esto marcó un antes y un después en su manera de entrenar, y en 1996 abrió el primer box en Santa Cruz, California. CrossFit empezó a expandirse, y en 2000, oficializó la marca CrossFit Inc.

CrossFit es un sistema de preparación física general. Esto es una de las primeras cosas que debemos tener claras. La competición es una cosa y la preparación física general, otra.

Por lo tanto, debemos tener claro que lo que busca CrossFit, es una mejora general en los diez aspectos físicos: resistencia aeróbica, resistencia muscular, fuerza, potencia, velocidad, flexibilidad, coordinación, equilibrio, agilidad y precisión. 

CrossFit se define como un «sistema de preparación física general basado en movimientos funcionales, constantemente variados y ejecutados a alta intensidad». Como vemos, aquí aparecen tres conceptos nuevos. Movimientos funcionales, constante variación, y alta intensidad. 

CrossFit no consiste en tirar de un camión, ni es el «entrenamiento total» de toda la vida. Hay mucha ciencia detrás de todo esto.

Los movimientos funcionales son movimientos que el ser humano ejecuta de forma natural en las distintas actividades diarias y por tanto, son técnicamente seguros. Generalmente implican una carga sobre la columna, emplean varios grupos musculares de manera simultánea y tienen su origen en la cadena posterior del cuerpo, donde la cadera juega un papel clave.

La constante variación nos da la posibilidad de trabajar esas diez habilidades físicas. Es lo que permite poder combinar todos los tipos de trabajo y ejercicios que se emplean en CrossFit. 

En tercer lugar, aparece el concepto de «alta intensidad». Parece que para entrenar de acuerdo a CrossFit hay que salir vomitando o mareado. Otro error clásico. Glassman dice que las necesidades de un atleta olímpico y las de una abuela de 81 años son las mismas y que solamente difieren en «cantidad». 

La alta intensidad no hace referencia a una intensidad absoluta, sino relativa. Es aquella que cada individuo es capaz de desarrollar un día determinado, en las condiciones de ese día. Tal vez para esa persona de 81 años, que lleva 50 años sin hacer deporte, andar 400 metros a buen ritmo, sea su alta intensidad. Perfecto. Eso es exactamente lo que debe hacer.

La combinación de estos tres conceptos provoca una respuesta única en el cuerpo. No es magia, es ciencia. Es una respuesta hormonal. Es una adaptación a una demanda impuesta y es lo que todos necesitamos.

CrossFit da respuesta a las necesidades de los atletas tácticos, y por ese motivo, lo emplean.

Suele requerir menos tiempo que los sistemas tradicionales y permite estar en una forma física mejor. 

Mantiene un nivel alto y constante, de modo que da igual cuándo es esa «competición», porque se consigue estar a un buen nivel de respuesta. 

No obstante, a pesar de que probablemente sea el mejor sistema de preparación física que se ha conocido hasta la fecha, no es exactamente lo que el atleta táctico necesita. 

Parece una contradicción, pero si pensamos en lo que es CrossFit, un sistema de preparación física general y, en lo que es un atleta táctico (un deportista especializado), vemos que no es completamente el ideal. 

Hay algunas habilidades como la resistencia muscular, resistencia aeróbica, fuerza, velocidad, potencia o flexibilidad, que tienen una importancia mayor que otras como la coordinación, equilibrio o precisión. Por este motivo, han aparecido otros sistemas más especializados. Pero eso es motivo de otro artículo…

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El Guerrero (Parte 6): El equipo de El Guerrero.

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Pablo Varela

Instructor E3A

La armadura no es otra cosa que una simple protección, mientras tú no des pruebas de poseer alma de guerrero.

Masami Kurumada

Mangaka japonés

Primeras armaduras de protección para el combate:

Definición: “Vestidura compuesta por piezas metálicas o de otro material resistente (en muchos casos el cuero) que se utilizaba para proteger el cuerpo del combatiente.”.

Los inicios de las armaduras se remontan a tiempo de los guerreros Egipcios y Griegos. Los primeros implementaron el uso del casco principalmente de bronce, que permitía protección contra armas de filo y a la vez ligereza. Una  coraza compuesta en su base por  cuero  cubierto por piezas metálicas entrelazadas y unos botines hechos con los mismos materiales: cuero y piezas metálicas superpuestas. 

Los segundos introdujeron además de lo anterior, armaduras echas de bronce en su totalidad tanto el casco, así  como  protección para: pecho, abdomen,  espalda, cuello y hombros. Así mismo se usaba un “faldillar” con placas de bronce (en la actualidad este “faldillar” se usa para proteger la zona pélvica de impactos y fragmentos de explosiones).

Todas estas armaduras, y sus posteriores evoluciones estaban diseñadas para garantizar la supervivencia en el combate con armas de filo. Por ello todos sus diseños estaban destinados a proteger las zonas susceptibles de provocar hemorragias masivas, o heridas penetrantes en tórax o cabeza, que pudiesen provocar la muerte, al no disponer en estas épocas de una medicina traumatológica en el tratamiento de heridas en combate.

Así mismo aquellas heridas producidas en la contienda de la batalla, que no producían una muerte rápida por hemorragias masivas, se convertían en infecciones que posteriormente producían muertes lentas y dolorosas.

«Sobre 1970 aparece las fibras de Kevlar que son aprobadas en los programas de investigación y desarrollo, para ser portadas en chalecos antibalas de baja velocidad, por agentes de policía.«

Evolución de las armaduras hacia el chaleco antibalas:

La evolución de las armas de filo hacia las armas de fuego, con mayor poder de penetración se remonta hacia el 1500 donde la presencia de estas nuevas armas aumenta el interés por poder contrarrestar sus efectos en el combate.

«A fines de 1500, el término «a prueba de balas» se usaba para designar una armadura en la cual se podía observar la abolladura producida por una bala, que demostraba su resistencia ante la penetración de proyectiles.»

Estas primeras armaduras eran muy pesadas y restaban movilidad en el combate cuerpo a cuerpo con armas de filo durante los asaltos. Por lo que se empezó a investigar y desarrollar nuevos diseños más livianos.

En esta búsqueda de ligereza y protección se desarrollaron los primeros chalecos hacia 1860. Para dotar de ligereza se investigo en el empleo del algodón, que usado de forma densa en formas de capas podía proteger contra los fragmentos derivados de las explosiones de artillería, granadas, minas…

El siguiente dato significativo lo encontramos durante la segunda guerra mundial, donde se desarrollan chalecos capaces de proteger contra fragmentos y proyectiles de baja velocidad, pero que son muy pesados, y no se pueden combinar con la dotación del combatiente, cargadores, agua, botiquín…

En esta búsqueda de protección, movilidad y capacidad de portar materiales para la supervivencia, se decide quitar la protección en favor de la movilidad para realizar cambios de posición de tiro, asaltos y combate cuerpo a cuerpo. Así mismo durante las largas caminatas a las que se somete principalmente a la infantería, se hace necesario portar pertrechos, comida, municiones y agua.

Sobre 1970 aparece las fibras de Kevlar que son aprobadas en los programas de investigación y desarrollo, para ser portadas en chalecos antibalas de baja velocidad, por agentes de policía.

El éxito de estos nuevos chalecos, permitió salvar vidas en los enfrentamientos armados. Pero el uso de armas de alta velocidad genera la necesidad de crear otra protección más robusta y resistente contra estos proyectiles, por lo que se crean placas de acero balístico, llamadas «Placas de trauma». Estas placas de trauma complementan a los chalecos de kevlar, hoy en día se siguen usando con otros materiales más ligeros como la cerámica balística. Normalmente estas Placas se sitúan para proteger a aquellos órganos más vulnerables al trauma por impacto y aumentan la protección contra balas en el centro-masa de la zona corazón/esternón.

En la actualidad muchos de los ejércitos modernos han optado por la combinación descrita. En esta combinación se usa placas blandas de Kevlar protegiendo cuello, hombros, torso y pelvis como habían diseñado los Griegos. Esta protección está dirigida contra fragmentación derivada de artefactos explosivos improvisados (IED), minas, granadas o balas de baja velocidad. Para las balas de alta velocidad propias de escenarios bélicos, se complementan estos chalecos con alojamientos para placas de trauma.

Los últimos modelos diseñados han tenido en cuenta la carga de pertrechos para la supervivencia en combate, dando como resultado el Equipo de Protección Individual del Combatiente (EPIC).

Equipo de protección individual del combatiente:

En la actualidad nos encontramos el nuevo concepto de “Equipo de Protección Individual para el Combatiente (EPIC)”. Este nuevo concepto requiere que este equipo garantice nuestra supervivencia en una situación de enfrentamiento armado, y para ello  no solo debe de ofrecernos protección balística, sino que debe garantizarnos capacidad de realizar primeros auxilios tácticos en caso de resultar heridos, o garantizarnos hidratación y supervivencia en medios agrestes durante al menos 24 horas.

Para ello desglosaremos el equipo en diferentes módulos, que al menos deberán de contener los siguientes elementos que explicaremos a continuación, pero que pueden ser ampliados según el tipo de especialidad del propio combatiente que desempeñe dentro de un equipo de trabajo:

Continuará…..

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Formación Físico Funcional para profesionales armados

Formación Físico Funcional para profesionales armados

Pablo Varela

Instructor E3A

AMAT VICTORIA CURAM

LA VICTORIA FAVORECE A LOS QUE SE PREPARAN

Proverbio en latín

¿Para qué Formación Física Funcional?

En mi anterior artículo sobre la preparación del cuerpo del guerrero, hacía referencia a las necesidades que demandan en este aspecto los profesionales armados, fruto del devenir de su servicio.

Para ello, reflexionaba sobre el tipo de actividad en el que se desenvuelve un profesional armado y el tipo de servicio que presta ante su público, que requerirá de unas condiciones físicas ideales para dar un mejor servicio.

Esta calidad en el servicio pasa por proyectar una imagen del propio profesional acorde al estándar que demanda la propia sociedad a la que sirve, la cual es crítica con el cuidado del aspecto físico.

Mas allá del aspecto físico y la imagen que proyectemos ante nuestra audiencia, debemos centrar nuestras capacidades físicas en poder movernos con mayor dinamismo en el curso de una acción.

“El movimiento es vida”

Si no somos capaces de movernos con dinamismo y eficiencia, no podremos dar un buen servicio. 

«…trabajo con cargas para mejora de la suavidad y capacidad para mantener el arma en posiciones incómodas durante largo tiempo.«

Movimiento funcional primitivo:

El movimiento funcional primitivo se enmarca dentro de otro concepto llamado Gimnasia Natural.

Este tipo de entrenamiento está diseñado para dar a nuestro cuerpo la oportunidad de recuperar la biomecánica corporal de nuestros ancestros primitivos, desde la evolución del mono hasta que se hace hombre. Fruto de esta evolución el hombre camina de pie y no utiliza las manos para desplazarse, motivo por el cual nuestras piernas están mucho más desarrolladas que nuestros brazos de forma natural.

El entrenamiento primitivo busca lo contrario, volver a equilibrar esos movimientos utilizando para ello todo el cuerpo de forma integral. Esto nos lleva a tener que agacharnos para poder desplazarnos utilizando los brazos, imitando el movimiento animal que se desplaza sobre las cuatro extremidades como los felinos y monos, o que se arrastran como los gusanos, serpientes…

La primera fase del aprendizaje en el entrenamiento natural empieza por realizar movimientos suaves, buscando la flexibilidad de las partes implicadas de nuestro cuerpo, sin llegar a realizar cargas en los músculos, por lo que predominan posiciones, giros, rodamientos, realineación de caderas, posición de sentadilla… el objetivo es buscar naturalidad en estos movimientos para la siguiente fase.

Estos movimientos en el trabajo profesional nos servirán para mejorar la eficiencia cuando deba agacharme detrás de un parapeto, tirarme cuerpo a tierra, rodar, luchar en el suelo o levantarme del suelo.

Movimiento funcional primitivo con carga corporal:

Una vez que hemos interiorizado los movimientos  y posiciones de una forma natural, comenzaremos a tensar los músculos durante la realización de los mismos, es decir, realizaremos movimientos que nos obliguen a realizar tensiones de brazos y piernas como: sentadillas, flexiones de suelo,  dominadas, anillas, TRX, correr, nadar, saltar, sortear obstáculos, escalar, trepar por cuerda, escaleras, salto de aparatos gimnásticos, paso de equilibrio…

Estos movimientos implican el poder movilizar nuestro propio peso corporal implicando nuestra abdominal, piernas y brazos de forma coordinada e integral.

Estos ejercicios gimnásticos activarán nuestro sistema cardiovascular, aumentando la capacidad aeróbica, resistencia, velocidad, potencia, fuerza y equilibrio.

Entrenamiento funcional con cargas adicionales:

La última fase del entrenamiento funcional implica el uso de cargas con el objetivo de movilizar peso extra durante nuestro servicio como el equipo de protección individual táctico, cinturones de servicio, chalecos antibalas, porta placas, mochilas de vida y movimiento, equipo táctico de entradas, sanitario o de rescate…

Para realizar esta última fase, debemos tener muy asimilada la primera fase del entrenamiento funcional, es decir ser capaces de adoptar posiciones de nuestro cuerpo sin problemas, antes de implementar una sobrecarga.

Por ejemplo, no es recomendable hacer sentadillas con peso corporal, si no soy capaz de agacharme de forma correcta. Peor aún seria pretender levantar una carga que implique la correcta adopción de esta posición, si no he superado la fase anterior. Estos errores en el entrenamiento inevitablemente se traducirán en lesiones.

En la suplementacion de cargas buscamos mejorar nuestro dinamismo y fluidez en el movimiento, así como ganar resistencia para soportar el peso del   equipo, armas y materiales durante nuestros servicios profesionales.

También podemos mejorar nuestros movimientos en la tecnificación del trabajo en seco con armas de fuego, impacto o cuerpo a cuerpo, usando pequeñas cargas con el uso de gomas elásticas, lastres (muñecas, pies, tronco), ketelbell, balones medicinales, ruedas, wushu, mazos y cuerdas.

Los ejercicios a desarrollar consistirán en: Empujar, tirar, arrastrar, cargar, girar, dominadas lastradas, anillas lastradas, correr lastrado, saltar lastrado, levantamiento de barras y pesas olímpicas. En todos ellos realizaremos un incremento progresivo acorde a nuestras capacidades.

Programación de las rutinas de entrenamiento:

Las rutinas de entrenamiento tienen que prepararme para salir de mi zona de confort.

Como indique en mi primer artículo, corriendo todos los días como objetivo  principal de mi rutina, me prepara para aumentar mi capacidad cardiovascular, pero no me prepara para cargar con el peso de mi equipo de combate, manejar mis armas o herramientas de trabajo.

Por el contrario el hecho de realizar musculación como objetivo  principal de mi rutina, no aumenta mi capacidad cardio pulmonar cuando tenga que subir por una montaña cargado con mi mochila y equipo de combate, o tenga que  correr detrás de un delincuente que acaba de cometer un robo, darle el alto, reducirlo, luchar con el hasta conseguir ponerle unos grilletes cuando se está resistiendo de forma activa.

Mi rutina de entrenamiento debe ser variada combinando ejercicios y disciplinas de ejercicios primitivos, gimnásticos y con cargas, dentro de una misma sesión o durante una programación semanal de forma escalonada pasando por las tres fases descritas, terminando en una sesión multidisciplinar.

Estas rutinas deban atender a las aéreas que quiera tecnificar, por ejemplo, si quiero tecnificar movimientos en un combate cuerpo a cuerpo, puedo combinar movimientos primitivos como base fundamental del movimiento corporal que aumenten mi equilibrio, agilidad y flexibilidad para progresivamente, utilizar movimientos gimnásticos que impliquen forzar mis músculos aumentando mi fuerza y resistencia y finalizar con cargas con gomas, lastres y ruedas, que aumenten mi potencia y velocidad.

Si el área de trabajo a tecnificar el es tiro, las bases del entrenamiento se repiten, movimientos primitivos como base del movimiento y posiciones de tiro, gimnásticos para aumento de fuerza, resistencia y trabajo con cargas para mejora de la suavidad y capacidad para mantener el arma en posiciones incómodas durante largo tiempo.

El último área de trabajo que quiero nombrar son los primeros auxilios tácticos, donde se repite el ciclo de entrenamiento, pasando por el entrenamiento primitivo, que me ayudara para arrastrarme en condición de herido, hasta llegar a poder sostener un arma larga con una sola mano o cargar a otro herido con su peso corporal y el equipo que porte encima. Esto requiere de un incremento en la parte de entrenamiento con cargas, donde levantar, arrastrar, cargar, y transportar heridos, requiere de una tecnificación en los movimientos funcionales.

Experto Universitario

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El Guerrero (parte 3): El Cuerpo

El Guerrero (parte 3): El Cuerpo

 No pretendo decir que todos y cada uno de los agentes policiales sean atletas olímpicos, pero sí es deseable tener una mediana capacidad cardiopulmonar y muscular, que permita luchar o correr sin riesgo de que nos entreguemos al enemigo por falta de fuerza y resistencia o sin riesgo de que el agente sufra un infarto. De esto último conozco dos casos cercanos, uno con resultado de muerte

Ernesto Pérez Vera

Autor de "En la línea de fuego"

Deporte o combate:

Los métodos de entrenamiento tradicionales no son adecuados para los profesionales armados. Estos entrenamientos, están diseñados para deportes concretos con entrenamientos concretos. Por ejemplo, si queremos ganar capacidad aeróbica, tradicionalmente basamos nuestro entrenamiento en carreras de resistencia, entrenamiento que en muchos cuerpos militares ocupa casi la totalidad de la educación física.

Muy al contrario del ejemplo anterior es el de aquellos profesionales que basan su entrenamiento físico en el trabajo de pesas, donde se promueve la idea de trabajo individualizado del movimiento muscular.

Nos encontramos otros casos, también llamativos, de profesionales armados que deciden dedicar su carrera profesional en exclusividad  a las competiciones deportivas, apartándose de sus labores de proteger y servir. Este tipo de compromiso es respetable dando lugar a grandes  atletas y campeones; no obstante, en combate necesitamos guerreros.

Si remontamos la vista al pasado, en los albores de la creación de los juegos olímpicos desde el 720 al 556 a.C., descubriremos que de los 81 ganadores conocidos, 46 provenían de una cultura guerrera y un solo pueblo: Esparta. Este pueblo, fuente de inspiración de guerreros y deportistas, representa el nexo de unión de aquellos guerreros que en tiempos de paz, competían de manera amistosa, en juegos de guerra, para medir su preparación para el combate.  Hoy día siguen siendo un referente por su capacidad de combate atlética.

Pero había algo más, estos guerreros eran hábiles lanzando jabalina, corriendo los 400 metros, saltando vayas, escalando muros, levantando y lanzando peso, luchando, arrastrándose por el barro… y no se dedicaban a entrenar estas habilidades por separado, si noque lo hacían de manera multidisciplinar y en conjunto.

Hoy día podemos revivir las experiencias Espartanas en la carrera de obstáculos más famosa del mundo la: «Spartan Race». Creada por los atletas de elite en 2007: Joe De Sena, Andy Weinberg, y Julian Kopald, en USA.

«En las culturas guerreras antiguas como la Espartana, el entrenamiento de los niños, como guerreros, comenzaba a los 7 años.»

Descubriendo nuestro pasado:

En la actualidad, se está imponiendo un «nuevo deporte» para profesionales armados y luchadores profesionales de MMA (Mixed Martial Arts)Este nuevo deporte es el «Crossfit», creado en 1995 por Greg Glassman y dirigido en sus inicios a preparar policías, militares y bomberos.

Los guerreros necesitan una preparación física acorde a sus necesidades profesionales, necesitan realizar un entrenamiento funcional de conjunto que aporte al cuerpo: capacidad aeróbica, fuerza, resistencia, potencia, flexibilidad, velocidad, agilidad y equilibrio; todo ello con alta intensidad.

Así mismo deberán  realizar estas habilidades de forma integral, cuando la necesidad de la misión lo demande: salir corriendo detrás de un sospechoso, saltar muros y obstáculos para atraparlo, subir una montaña con pesadas mochilas a la espalda en una zona remota de Afganistán, proveer de municiones nuestras armas colectivas en el curso de un combate y un largo etcétera en función del tipo de actividad del profesional.

Realizar patrullas a pie por el desierto con el chaleco antibalas puesto y con placas de protección balística. Tener que socorrer a un compañero en una zona caliente, bajo fuego del enemigo, para sacarlo de la zona batida. Poner los grilletes a un sospechoso que se resiste a la detención, tras haber corrido por las calles más de un kilómetro de distancia.

Estas necesidades de trabajo físico de alta intensidad, no se consiguen con entrenamientos físicos tradicionales.

Debemos realizar estos entrenamientos en manos de especialistas en la materia. Los entrenamientos son muy técnicos, sobre todo aquellos relativos a movimientos halterófilos, por lo que la vigilancia en la ejecución de determinados ejercicios debe  ser estrechamente vigilados por expertos.

Por último, debemos ser conscientes de que en situaciones de estrés de combate, nuestro ritmo cardiaco se descontrolará por descarga hormonal en nuestro torrente sanguíneo y no como resultado del esfuerzo físico, aunque puedan darse las dos causas en la misma acción. Es por ello que no se recomienda, confundir la inducción de estrés en el entrenamiento con ejercicios físicos, para ello trabajaremos otro tipo de estímulos, el estrés psicológico siempre es más duro que el estrés físico.

Cuida tu templo y prepáralo para la batalla.

Entrena como trabajas y trabaja como entrenas.

Máxima romana

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