¿Tu entrenamiento marcial es profesional?

¿Tu entrenamiento marcial es profesional?

Pablo Varela

Instructor E3A

“No sé con qué armas se luchará en la tercera Guerra Mundial, pero sí sé con cuáles lo harán en la cuarta Guerra Mundial: palos y mazas”

Albert Einstein

Físico alemán.

El origen de las armas:

Las armas fueron diseñadas por el hombre como objetos para la defensa contra animales depredadores. En las diferentes épocas de su evolución histórica fueron muchos los materiales empleados para su confección: piedras (sílex el mas cortante), palos (diferentes medidas), metales, armas de fuego o explosivos. 

El siguiente uso constructivo de las armas fue su empleo para la caza de animales, para ello, se depuraron todo tipo de técnicas individuales y de grupo para el empleo de las armas.

Por último, la rivalidad entre tribus por el control de zonas, áreas de caza, riqueza de recursos para la supervivencia, otorgó otro uso de las armas: la capacidad para matar a otros seres humanos.

El ser humano no está programado genéticamente para matar a otro ser humano. Por eso el acto de matar produce unos efectos negativos en nuestro cerebro. 

El hombre durante su evolución comprendió que mediante el uso de armas podía ejercer el control sobre otros seres humanos. El control de países, culturas, territorios, imperios se forjo gracias al control y dominio de las armas.

La proliferación de internet, el uso de redes sociales y la globalización han hecho que la expansión de sistemas de entrenamiento marcial se entremezcle (deporte, defensa personal, uso profesional) de forma alarmante y descontrolada. Por eso muchos profesionales armados no tienen claro que sistemas marciales practicar o cual es su finalidad

El contexto social:

El uso y tenencia de armas por parte de particulares, está regulado en legislación de  cada país, motivado por la situación social del mismo, cultura sobre las armas y nivel de peligrosidad para los ciudadanos. En España la regulación sobre la tenencia, uso y control de las armas está regulado en el Reglamento de Armas (Real Decreto 137/1993, de 29 de enero, BOE 55/1993)

En muchos países del mundo el uso y tenencia de armas genera controversia social y rechazo, pero las armas forman parte intrínseca de nuestro día a día; tenemos a mano infinidad de armas con las que se puede hacer daño a otro ser humano ante la más mínima disputa. Consumimos grandes dosis de violencia y uso de armas en nuestro tiempo de ocio: en el cine, noticias violentas, video juegos e internet. Cada día aumenta la violencia entre seres humanos.

Esta violencia es la que genera el rechazo hacia las armas, pero éstas por si mismas, no representan ningún peligro; es la falta de responsabilidad en su uso, en la educación a nuestros hijos, el consumo de la violencia en nuestro ocio, lo que si representa un verdadero peligro.

Definiciones y clasificaciones:

Se pueden definir y clasificar las armas del siguiente modo:

Arma contundente

Objeto de impacto, que mediante la transmisión de energía cinética hacia el cuerpo o punta del objeto y modificada para este fin, permite contusionar partes blandas del cuerpo y romper/fracturar partes duras como los huesos. La transmisión de energía cinética sobre determinadas partes del cuerpo como la cabeza pueden producir la muerte de un ser humano o animal. Las armas contundentes están consideradas  dentro de nuestro reglamento de armas, como armas prohibidas para particulares:

“Defensas de alambre o plomo, los rompecabezas, las llaves de pugilato, con o sin púas,  los nunchacos; así como cualesquiera otros instrumentos especialmente peligrosos para la integridad física de las personas”.

Artículo 4 del Reglamento de Armas (Real Decreto 137/1993, de 29 de enero, BOE 55/1993)

Arma blanca

Objeto cortante y modificada para este fin que permite cortar la piel de un oponente o atravesarla mediante la punta. Las armas blancas están consideradas categoría 5ª dentro de nuestro reglamento de armas y se consideran como armas prohibidas para particulares:

“Se prohíbe el uso a particulares de cuchillos, machetes y demás armas blancas que formen parte de armamentos debidamente aprobados por autoridades u organismos competentes. Su venta requerirá la presentación y anotación del documento acreditativo del cargo o condición de las personas con derecho al uso de dichos armamentos”.

“Igualmente está prohibida comercialización, publicidad, compraventa, tenencia y uso de las navajas no automáticas cuya hoja exceda de 11 centímetros, medidos desde el reborde o tope del mango hasta el extremo.

No se considerarán comprendidas en las prohibiciones anteriores la fabricación y comercialización con intervención de la Guardia Civil (inspección de locales y comunicación previa de apertura, modificación y traslado), la compraventa y la tenencia exclusivamente en el propio domicilio, con fines de ornato y coleccionismo, de las navajas no automáticas cuya hoja exceda de 11 centímetros”. 

Artículo 4 del Reglamento de Armas (Real Decreto 137/1993, de 29 de enero, BOE 55/1993)

Arma de fuego

Es aquella herramienta modificada y fabricada para la propulsión de proyectiles que son lanzado a gran velocidad. La energía cinética que las municiones proyectadas trasfieren al cuerpo humano o animal tiene la capacidad de sobre penetrar y atravesar el mismo, seccionando vasos, arterias y órganos que por hemorragias y daños en los mismos pueden producir la muerte de forma rápida o instantánea. Las armas de fuego están consideradas  dentro de nuestro reglamento de armas en las categorías: 1ª,2ª,3ª,4ª y se consideran  como armas prohibidas para particulares:

“Está prohibida la tenencia de las imitaciones de armas de fuego que por sus características externas puedan inducir a confusión sobre su auténtica naturaleza, aunque no puedan ser transformadas en armas de fuego; salvo que se encuentren en el propio domicilio como objeto de adorno o de coleccionismo y se hallen inscritas en un Libro-RegistroSe exceptúan de la prohibición aquellas cuyos modelos hayan sido aprobados previamente por la Guardia Civil, con arreglo a la normativa dictada por el Ministerio del Interior”.

Artículo 4 del Reglamento de Armas (Real Decreto 137/1993, de 29 de enero, BOE 55/1993)

Las artes marciales:

Las artes marciales o arte militar para el combate se crearon para el manejo y refinamiento en el empleo de las armas o la lucha cuerpo a cuerpo. En el transcurso de la historia, evolucionaron y se perfeccionaron dentro de las diferentes culturas y contextos sociales de cada tribu, comunidad o país. Con el paso de la historia se refinaron “técnicas” en el manejo de las armas contundentes, blancas y en la actualidad armas de fuego.

Hoy en día, las artes marciales se practican por tres motivos principales: defensa personal, actividad deportiva o uso profesional.

– La defensa personal viene motivada por la violencia contra las personas; por lo que muchos particulares deciden defenderse agudizando sus instintos primitivos de lucha o huida.

La actividad deportiva está destinada a la práctica de artes marciales de origen histórico o deportes de combate donde predomina el uso de armas tradicionales y lucha cuerpo a cuerpo en torneos deportivos. Trasmiten a sus practicantes valores personales como la disciplina mental, autoconfianza, salud y carácter. Estas actividades deportivas pueden servir como base para un aprendizaje de profesionales armados. La práctica con armas antiguas de hoja cortante o punzante o imitaciones de armas de fuego no está autorizada por la intervención de armas para uso particular:

Para este tipo de prácticas se debe contar con materiales debidamente marcados y fabricados en materiales no lesivos para los entrenamientos deportivos.

– Actividad profesional: la formación como profesionales de las armas viene motivada por la autoridad que nos confiere el estado para hacer un uso responsable de las mismas.

Para ello debemos formarnos como Paladines modernos profesionales en la protección y defensa de las mismas. La tenencia y uso de armas de fuego, bastones de impacto profesionales, armas blancas o machetes militares, elementos de engrilletamiento o retención, son elementos de uso profesional y restringido a estos colectivos en el ámbito de sus competencias.

Por este motivo en ningún caso, la práctica y tecnificación detallista en el uso de los mismos, puede ser considerada como práctica deportiva y de enseñanza a particulares no profesionales.

Fuerzas Armadas

Técnicas defensivas y combate con armas largas.

Fuerzas y Cuerpos de Seguridad

Técnicas defensivas e intervención con armas cortas.

Seguridad Privada

Técnicas defensivas y control con defensa.

El entrenamiento profesional:

No todo vale. La proliferación de internet, el uso de redes sociales y la globalización han hecho que la expansión de sistemas de entrenamiento marcial se entremezcle (deporte, defensa personal, uso profesional) de forma alarmante y descontrolada. Por eso muchos profesionales armados no tienen claro que sistemas marciales practicar o cual es su finalidad.

Para ello te proponemos que te hagas las siguientes preguntas:

¿En sus entrenamientos portas habitualmente los medios materiales que emplearías en tu servicio?

¿Estos medios materiales son adecuados para el entrenamiento y están perfectamente marcados como medida básica de seguridad?

¿En tus entrenamientos tienes en cuenta el empleo legal de la fuerza?

¿Trabajas la congruencia en el uso de los recursos letales y no letales?

¿Están relacionadas de manera integral tu formación de tiro con tu formación en lucha cuerpo a cuerpo o intervención operativa policial?

¿En tu formación de tiro te enseñan a evaluar las amenazas, hacer uso de elementos no letales o uso de la palabra como herramientas en la gestión de un enfrentamiento?

¿Trabajas escenarios donde contextualizar las técnicas aprendidas?

¿En tus entrenamientos se tiene en cuenta la gestión e inoculación del estrés?

¿Diferencias el cansancio físico, del estrés en el entrenamiento?

Los sistemas de entrenamientos modernos, deben partir de la base de trabajar con las armas que portamos habitualmente para nuestro servicio: fusiles de asalto, pistolas, defensas, elementos de retención, dispositivos eléctricos, sprays, cinturones de servicio, chalecos antibalas, etc. De nada sirve tener en dotación un fusil de asalto y para las practicas de lucha cuerpo a cuerpo dejarlo apoyado en una esquina, u obviarlo simplemente para realizar técnicas de desarme.

Por el contrario de nada nos sirve ir al campo de tiro a realizar prácticas deportivas de tiro, donde el objetivo de cada ejercicio es conseguir la máxima puntuación posible. El recorrido de tiro no es una aplicación profesional del tiro.

Los sistemas de entrenamiento deben ofrecernos soluciones al porte y defensa de nuestras armas, sacar el mayor rendimiento de las mismas de forma no letal o llegado el caso de forma letal.

La práctica continuada y detallista debe ofrecernos fluidez y autoconfianza en situaciones bajo estrés y en las condiciones más reales posible.

Se deben contar con materiales debidamente diseñados para los entrenamientos y la seguridad en los mismos.

La legislación en el uso de la fuerza es diferente en cada país, “no todo vale”, por eso el contenido técnico del sistema de entrenamiento debe contener legislación en el uso de la fuerza y cómo aplicarla en el entrenamiento de forma eficiente.

Al portar armas tenemos que tener muy presente que pueden ser sustraídas o utilizadas contra nuestra propia integridad física, por ello debemos estudiar y tecnificar como defenderlas y como sacar el máximo rendimiento de las mismas.

Conclusiones:

Teniendo en cuenta todos los puntos expuestos podemos concluir que el empleo de armas está restringido de forma muy rigurosa en España.

El entrenamiento con las mismas está restringido a un uso por parte de colectivos profesionales como elementos de defensa o intervención.

No debemos confundir la defensa personal como práctica para un profesional, sino como sistema de auto-protección para cualquier ciudadano.

Las prácticas deportivas pueden servir como base marcial para los profesionales, pero estos deben entrenar sistemas que estén claramente enfocados a desarrollar todas aquellas habilidades que pueden ser necesarias en sus servicios al público portando sus armas de dotación.

Para un servidor de la ley el uso de armas debe de ser algo natural, fluido, disciplinado, con valores morales y espirituales.

“EL ARTE DEL SAMURAI ES  EL ARTE DE SERVIR”

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El Guerrero (parte 6): El equipo de El Guerrero II

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Pablo Varela

Instructor E3A

La armadura no es otra cosa que una simple protección, mientras tú no des pruebas de poseer alma de guerrero.

Masami Kurumada

Mangaka japonés

Módulo de protección balística:

El modulo de protección balística tiene como objetivo proteger todas aquellas zonas del cuerpo que no puedan ser tratadas mediante los elementos que contiene el Botiquín Individual del Combatiente (en adelante BIC).

Contará con un casco de protección balística de al menos Nivel III A, con capacidad de detención de fragmentos y balas de baja velocidad; así mismo debe facilitar el uso de cascos auditivos de tipo electrónico y poder disparar armas que monten miras telescópicas sin que la visera del casco interfiera en la distancia focal ojo-mira.

Cascos de protección auditiva de tipo electrónico o tapones de válvula. En cualquiera de los dos casos deben protegernos de altos decibelios derivados de disparos o explosiones que puedan provocarnos lesiones en el oído interno, y a su vez deben de permitir escuchar a otros compañeros o el sonido ambiente.

Gafas de protección balística con cristales intercambiables según la luz ambiente en el medio agreste que se esté operando. Estas gafas nos protegerán de fragmentos derivados de explosiones o derivados de rebotes y proyección de fragmentos de esquinas, piedras del suelo o vainas disparadas de otros compañeros en espacios cerrados trabajando en equipo.

Guantes anti corte, estos guantes deben tener alta resistencia, flexibilidad y evitar cortes derivados de alambradas del tipo militar o armas de filo como cuchillos de combate. De forma complementaria deben permitir retardar heridas derivadas de quemaduras, en caso de estar en contacto con elementos en llamas.

Rodilleras y coderas para protegernos contra contusiones, luxaciones y cortes, facilitando desplazamientos por el suelo en rodilla en tierra y adoptar posiciones de tiro sin hacerse daño e incomodidad.

Finalmente placas balísticas que nos protejan de heridas penetrantes en tórax, con entradas por el torso o espalda. A estas placas se pueden aumentar placas laterales o placas flexibles de klevar que protejan cuello, hombros, pelvis. Pero es importante tener en cuenta que a mayor aumento de protección, mayor aumento de peso y disminución del dinamismo.

ENTRENA COMO TRABAJAS, TRABAJA COMO ENTRENAS

Módulo de municiones y armas:

Este modulo se compondrá de aquellos elementos necesarios para el combate. Para ello al menos contaremos con 5 cargadores para el arma principal, dispuestos dentro de lo que denominaremos Zona de Manipulación

Tres cargadores para el arma secundaria y al menos contaremos con un arma auxiliar de filo para espacios cerrados y combate cuerpo a cuerpo.

Nuestra arma secundaria normalmente la pistola, deberá contar con una funda rígida, con dos niveles de protección.

Es necesario, como elemento complementario, contar con al menos una bolsa de descarga, la cual mas allá de su propia función de alojar cargadores vacios o con poca munición, puede contener mas munición suelta, servir de soporte para portar elementos de visión diurna o nocturna, agua, barras energéticas…

A esta dotación básica, se puede aumentar portando granadas de fragmentación, aturdidoras, humo, señalización y lacrimógenas.

Botiquín Individual de Combate:

El modulo sanitario debe garantizar la supervivencia del combatiente durante al menos dos horas tras ser herido. El objetivo de este modulo es administrar los primeros auxilios tácticos en aquellas heridas derivadas del combate como: hemorragias masivas en extremidades, zonas de unión, vía aérea, neumotórax a tensión, quemaduras e hipotermia. Para ello el botiquín deberá contener todos los elementos necesarios para tratar estas lesiones siguiendo las Directrices Tactical Combat Casualty Care (TCCC)

Estos elementos son: Guantes nitrilo, mascarilla protección, 2º torniquete, vendaje hemostático, vendaje compresivo, cánula nasofaríngea, mascarilla ventilación, parches torácicos, aguja descomprensión, gel para quemaduras, manta térmica, tarjeta de herido, tarjeta de categoría en la evacuación médica y directrices TCCC.

Así mismo debemos repartir elementos sanitarios por todo nuestro equipo como son: Torniquete dentro de la zona de manipulación, tijeras para atender y exponer a víctimas, cinturón de rescate, uso de estribos para rescate o asas incorporadas al propio chaleco para arrastres de heridos en zonas calientes.

Módulo hidratación, supervivencia y señalización:

El último modulo a estudiar será el relativo a nuestra hidratación y supervivencia extrema durante el combate.

Es necesario estar hidratándonos continuamente para el rendimiento en el trascurso de una batalla llegado el caso. Para ello necesitaremos portar al menos de dos a tres litros de agua por hombre y día como mínimo, dependiendo del entorno en el que estemos operando.

Se puede optar por dos tipos de contenedores como las cantimploras, usadas durante muchos años o las más modernas Camelbak. Estas últimas son las más usadas porque nos permite hidratarnos sin necesidad de usar las manos. De esta forma las cantimploras han sido relegadas a su uso dentro de las mochilas.

Como complemento, sería ideal contar con barras energéticas, polvos isotónicos o raciones de emergencia que pueden ir situadas dentro del propio contenedor de la Camelbak.

Podemos contar en otro bolsillo contenedor con elementos de  navegación como brújulas o GPS, material de escritura, ración de emergencia y supervivencia, señalización (luces estroboscópicas, luces químicas, linternas señalización, bengalas señalización, silbato), pilas de repuesto, cinta americana, navaja multiusos. La finalidad de este kit es facilitarnos las herramientas necesarias para sobrevivir en medios agrestes en caso de quedarnos aislados y sin aprovisionamientos logísticos.

Conclusiones:

Podemos concluir que la carrera entre protección y movilidad en el trascurso de los años ha sido determinante para nuestros guerreros.

Con el equipo al completo podemos alcanzar pesos sobre nuestro cuerpo entre 16 a 20 kg. Que pueden ser ampliados con el peso de mochilas, alcanzando pesos de más de 30kg.

Es por ello que para poder movernos con eficiencia en el trascurso de un enfrentamiento armado, es necesario que el cuerpo de guerrero este entrenado con este equipo.

Así mismo no todos los guerreros soportan el entrenamiento diario portando tal cantidad de equipo y deciden aligerar al máximo el mismo.

ENTRENA COMO TRABAJAS, TRABAJA COMO ENTRENAS

Este lema muy repetido, nos recuerda que aligerar el equipo para una mayor comodidad es engañarnos a nosotros mismos, porque llegado el caso de tener un enfrentamiento armado no vamos a saber dar una respuesta acorde a la situación por no tenerla entrenada. Si solo porto placas de trauma cuando despliego en misiones y no entreno día a día con este peso extra, no voy a dar esa respuesta que necesitamos en el momento oportuno.

También hay que recordar que el paso de los años, con entrenamientos incorrectos, deriva en lesiones localizadas principalmente en la: vista, oídos, columna y articulaciones.

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Instructor E3A

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Masami Kurumada

Mangaka japonés

Primeras armaduras de protección para el combate:

Definición: “Vestidura compuesta por piezas metálicas o de otro material resistente (en muchos casos el cuero) que se utilizaba para proteger el cuerpo del combatiente.”.

Los inicios de las armaduras se remontan a tiempo de los guerreros Egipcios y Griegos. Los primeros implementaron el uso del casco principalmente de bronce, que permitía protección contra armas de filo y a la vez ligereza. Una  coraza compuesta en su base por  cuero  cubierto por piezas metálicas entrelazadas y unos botines hechos con los mismos materiales: cuero y piezas metálicas superpuestas. 

Los segundos introdujeron además de lo anterior, armaduras echas de bronce en su totalidad tanto el casco, así  como  protección para: pecho, abdomen,  espalda, cuello y hombros. Así mismo se usaba un “faldillar” con placas de bronce (en la actualidad este “faldillar” se usa para proteger la zona pélvica de impactos y fragmentos de explosiones).

Todas estas armaduras, y sus posteriores evoluciones estaban diseñadas para garantizar la supervivencia en el combate con armas de filo. Por ello todos sus diseños estaban destinados a proteger las zonas susceptibles de provocar hemorragias masivas, o heridas penetrantes en tórax o cabeza, que pudiesen provocar la muerte, al no disponer en estas épocas de una medicina traumatológica en el tratamiento de heridas en combate.

Así mismo aquellas heridas producidas en la contienda de la batalla, que no producían una muerte rápida por hemorragias masivas, se convertían en infecciones que posteriormente producían muertes lentas y dolorosas.

Sobre 1970 aparece las fibras de Kevlar que son aprobadas en los programas de investigación y desarrollo, para ser portadas en chalecos antibalas de baja velocidad, por agentes de policía.

Evolución de las armaduras hacia el chaleco antibalas:

La evolución de las armas de filo hacia las armas de fuego, con mayor poder de penetración se remonta hacia el 1500 donde la presencia de estas nuevas armas aumenta el interés por poder contrarrestar sus efectos en el combate.

“A fines de 1500, el término “a prueba de balas” se usaba para designar una armadura en la cual se podía observar la abolladura producida por una bala, que demostraba su resistencia ante la penetración de proyectiles.”

Estas primeras armaduras eran muy pesadas y restaban movilidad en el combate cuerpo a cuerpo con armas de filo durante los asaltos. Por lo que se empezó a investigar y desarrollar nuevos diseños más livianos.

En esta búsqueda de ligereza y protección se desarrollaron los primeros chalecos hacia 1860. Para dotar de ligereza se investigo en el empleo del algodón, que usado de forma densa en formas de capas podía proteger contra los fragmentos derivados de las explosiones de artillería, granadas, minas…

El siguiente dato significativo lo encontramos durante la segunda guerra mundial, donde se desarrollan chalecos capaces de proteger contra fragmentos y proyectiles de baja velocidad, pero que son muy pesados, y no se pueden combinar con la dotación del combatiente, cargadores, agua, botiquín…

En esta búsqueda de protección, movilidad y capacidad de portar materiales para la supervivencia, se decide quitar la protección en favor de la movilidad para realizar cambios de posición de tiro, asaltos y combate cuerpo a cuerpo. Así mismo durante las largas caminatas a las que se somete principalmente a la infantería, se hace necesario portar pertrechos, comida, municiones y agua.

Sobre 1970 aparece las fibras de Kevlar que son aprobadas en los programas de investigación y desarrollo, para ser portadas en chalecos antibalas de baja velocidad, por agentes de policía.

El éxito de estos nuevos chalecos, permitió salvar vidas en los enfrentamientos armados. Pero el uso de armas de alta velocidad genera la necesidad de crear otra protección más robusta y resistente contra estos proyectiles, por lo que se crean placas de acero balístico, llamadas Placas de trauma”. Estas placas de trauma complementan a los chalecos de kevlar, hoy en día se siguen usando con otros materiales más ligeros como la cerámica balística. Normalmente estas Placas se sitúan para proteger a aquellos órganos más vulnerables al trauma por impacto y aumentan la protección contra balas en el centro-masa de la zona corazón/esternón.

En la actualidad muchos de los ejércitos modernos han optado por la combinación descrita. En esta combinación se usa placas blandas de Kevlar protegiendo cuello, hombros, torso y pelvis como habían diseñado los Griegos. Esta protección está dirigida contra fragmentación derivada de artefactos explosivos improvisados (IED), minas, granadas o balas de baja velocidad. Para las balas de alta velocidad propias de escenarios bélicos, se complementan estos chalecos con alojamientos para placas de trauma.

Los últimos modelos diseñados han tenido en cuenta la carga de pertrechos para la supervivencia en combate, dando como resultado el Equipo de Protección Individual del Combatiente (EPIC).

Equipo de protección individual del combatiente:

En la actualidad nos encontramos el nuevo concepto de “Equipo de Protección Individual para el Combatiente (EPIC)”. Este nuevo concepto requiere que este equipo garantice nuestra supervivencia en una situación de enfrentamiento armado, y para ello  no solo debe de ofrecernos protección balística, sino que debe garantizarnos capacidad de realizar primeros auxilios tácticos en caso de resultar heridos, o garantizarnos hidratación y supervivencia en medios agrestes durante al menos 24 horas.

Para ello desglosaremos el equipo en diferentes módulos, que al menos deberán de contener los siguientes elementos que explicaremos a continuación, pero que pueden ser ampliados según el tipo de especialidad del propio combatiente que desempeñe dentro de un equipo de trabajo:

Continuará…..

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El Guerrero (parte 5): La alimentación

El Guerrero (parte 5): La alimentación

Gabriel Molina

Socio colaborador E3A

Somos lo que comemos, pero lo que comemos nos puede ayudar a ser mucho más de lo que somos.

Alice May Brock.

Restauradora y artista.

Objetivos en la alimentación:

Cuando hablamos de alimentación, como en la práctica deportiva en sí misma, hay que definir el objetivo a alcanzar y preguntarse cual es nuestro objetivo.

Mantener, perder o aumentar el peso, aumentar la masa muscular, disminuir el porcentaje  de grasa, recuperación y rendimiento. La mayoría de las veces nos planteamos más de uno de estos objetivos a la vez, estando estos relacionados, por lo que una conclusión podría ser: no solo con “comer bien” o “comer sano” nos vale.

Cada persona es un laboratorio químico diferente, hay una base genética en la   que predomina el famoso “biotipo” que determinará, en gran medida, que alimentación se adapta mejor a nuestro cuerpo y por extensión a nuestro entrenamiento físico. Como objetivo general se podría decir que la alimentación busca: estética corporal (cuando nos preocupamos por ella) o rendimiento en el entrenamiento para el combate.

“…es muy importante que todo aquel profesional que tiene un requerimiento físico como parte de su trabajo, conozca la base de como mejorar su rendimiento.

Presencia e imagen:

La estética no es un tema menor por muy superficial que nos parezca, no si hablamos de seguridad, no cuando vestimos uniforme sea cual sea, la presencia siempre debe ir unido al carácter de dar servicio. Como ya se comentaba en el artículo sobre “Formación Física Funcional” la imagen que proyectemos ante nuestra audiencia, determinará en gran medida el éxito de nuestra actuación.

A un aspirante a ingresar en las fuerzas y cuerpos de seguridad, las fuerzas armadas o vigilantes de seguridad, se les exige una presencia que va desde una estatura mínima al índice de masa corporal, pasando por visión, audición, o coordinación, pudiendo ser motivo de exclusión médica no superar alguno de estos supuestos.

Rendimiento en el entrenamiento y combate:

Habrá que cumplir una misión, en donde el alto desgaste físico al que va estar sometido nuestro cuerpo, va estar condicionado por la energía que nos aporten los alimentos.

Los grandes Guerreros de la antigüedad lo han tenido en consideración siempre, como ejemplo de ello cabe mencionar: los guerreros Aztecas se aprovechaban de los beneficios que les aportaba la chía, los Gladiadores de la cebada que mezclada con agua y reposada, la bebían como elixir de fuerza y vigor, los Espartanos comían  siempre poco y a menudo para mantenerse siempre activos, los Beduinos usaban los dátiles, los Vikingos las coles y el arenque…

Rendimiento y alimentación son inseparables. Para ello aportaremos a nuestro cuerpo: hidratos de carbono como fuente principal de energía, de rápida o lenta absorción que  deberían componer el 55% de nuestra alimentación, siempre dependiendo del nivel de carga en el entrenamiento físico o tiempo de servicio para el cumplimiento de una misión.

Las proteínas con su función plástica de creación y regeneración de tejidos, básica en la recuperación muscular, tendría una proporción ideal en torno al 30%.

Los lípidos con función secundaria energética, protectora y de supervivencia serian el 15% restante.

Conclusiones:

Es muy importante la calidad de las fuentes de nuestra alimentación, así como el momento más idóneo para administrarla.

Podemos establecer una regla genérica para esta ingesta:

– Antes de realizar actividades de instrucción y entrenamientos físicos asegurar la ingesta de hidratos.

– Una vez finalizadas estas actividades hay que asegurar la ingesta de  hidratos y proteína para recuperación tanto de la energía como del desgaste muscular.

Cuando se habla de calidad en los alimentos se hace referencia a como ha sido procesado el alimento en cuestión. La manera de preparación incide directamente en la composición de los alimentos y por tanto su calidad.

Por ello se establece que: cuantos menos alimentos procesados consumamos mayor calidad en  nuestra alimentación y  mayor aporte esencial.

Lo expresado en este articulo es una pequeña orientación y repaso muy genérico sobre alimentación, pero es muy importante que todo aquel profesional que tiene un requerimiento físico como parte de su trabajo, conozca la base de como mejorar su rendimiento.

No solo hay que ser, sino parecer.

Cayo Julio César

Líder político y militar romano

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Formación Físico Funcional para profesionales armados

Formación Físico Funcional para profesionales armados

Pablo Varela

Instructor E3A

AMAT VICTORIA CURAM

LA VICTORIA FAVORECE A LOS QUE SE PREPARAN

Proverbio en latín

¿Para qué Formación Física Funcional?

En mi anterior artículo sobre la preparación del cuerpo del guerrero, hacía referencia a las necesidades que demandan en este aspecto los profesionales armados, fruto del devenir de su servicio.

Para ello, reflexionaba sobre el tipo de actividad en el que se desenvuelve un profesional armado y el tipo de servicio que presta ante su público, que requerirá de unas condiciones físicas ideales para dar un mejor servicio.

Esta calidad en el servicio pasa por proyectar una imagen del propio profesional acorde al estándar que demanda la propia sociedad a la que sirve, la cual es crítica con el cuidado del aspecto físico.

Mas allá del aspecto físico y la imagen que proyectemos ante nuestra audiencia, debemos centrar nuestras capacidades físicas en poder movernos con mayor dinamismo en el curso de una acción.

“El movimiento es vida”

Si no somos capaces de movernos con dinamismo y eficiencia, no podremos dar un buen servicio. 

“…trabajo con cargas para mejora de la suavidad y capacidad para mantener el arma en posiciones incómodas durante largo tiempo.

Movimiento funcional primitivo:

El movimiento funcional primitivo se enmarca dentro de otro concepto llamado Gimnasia Natural.

Este tipo de entrenamiento está diseñado para dar a nuestro cuerpo la oportunidad de recuperar la biomecánica corporal de nuestros ancestros primitivos, desde la evolución del mono hasta que se hace hombre. Fruto de esta evolución el hombre camina de pie y no utiliza las manos para desplazarse, motivo por el cual nuestras piernas están mucho más desarrolladas que nuestros brazos de forma natural.

El entrenamiento primitivo busca lo contrario, volver a equilibrar esos movimientos utilizando para ello todo el cuerpo de forma integral. Esto nos lleva a tener que agacharnos para poder desplazarnos utilizando los brazos, imitando el movimiento animal que se desplaza sobre las cuatro extremidades como los felinos y monos, o que se arrastran como los gusanos, serpientes…

La primera fase del aprendizaje en el entrenamiento natural empieza por realizar movimientos suaves, buscando la flexibilidad de las partes implicadas de nuestro cuerpo, sin llegar a realizar cargas en los músculos, por lo que predominan posiciones, giros, rodamientos, realineación de caderas, posición de sentadilla… el objetivo es buscar naturalidad en estos movimientos para la siguiente fase.

Estos movimientos en el trabajo profesional nos servirán para mejorar la eficiencia cuando deba agacharme detrás de un parapeto, tirarme cuerpo a tierra, rodar, luchar en el suelo o levantarme del suelo.

Movimiento funcional primitivo con carga corporal:

Una vez que hemos interiorizado los movimientos  y posiciones de una forma natural, comenzaremos a tensar los músculos durante la realización de los mismos, es decir, realizaremos movimientos que nos obliguen a realizar tensiones de brazos y piernas como: sentadillas, flexiones de suelo,  dominadas, anillas, TRX, correr, nadar, saltar, sortear obstáculos, escalar, trepar por cuerda, escaleras, salto de aparatos gimnásticos, paso de equilibrio…

Estos movimientos implican el poder movilizar nuestro propio peso corporal implicando nuestra abdominal, piernas y brazos de forma coordinada e integral.

Estos ejercicios gimnásticos activarán nuestro sistema cardiovascular, aumentando la capacidad aeróbica, resistencia, velocidad, potencia, fuerza y equilibrio.

Entrenamiento funcional con cargas adicionales:

La última fase del entrenamiento funcional implica el uso de cargas con el objetivo de movilizar peso extra durante nuestro servicio como el equipo de protección individual táctico, cinturones de servicio, chalecos antibalas, porta placas, mochilas de vida y movimiento, equipo táctico de entradas, sanitario o de rescate…

Para realizar esta última fase, debemos tener muy asimilada la primera fase del entrenamiento funcional, es decir ser capaces de adoptar posiciones de nuestro cuerpo sin problemas, antes de implementar una sobrecarga.

Por ejemplo, no es recomendable hacer sentadillas con peso corporal, si no soy capaz de agacharme de forma correcta. Peor aún seria pretender levantar una carga que implique la correcta adopción de esta posición, si no he superado la fase anterior. Estos errores en el entrenamiento inevitablemente se traducirán en lesiones.

En la suplementacion de cargas buscamos mejorar nuestro dinamismo y fluidez en el movimiento, así como ganar resistencia para soportar el peso del   equipo, armas y materiales durante nuestros servicios profesionales.

También podemos mejorar nuestros movimientos en la tecnificación del trabajo en seco con armas de fuego, impacto o cuerpo a cuerpo, usando pequeñas cargas con el uso de gomas elásticas, lastres (muñecas, pies, tronco), ketelbell, balones medicinales, ruedas, wushu, mazos y cuerdas.

Los ejercicios a desarrollar consistirán en: Empujar, tirar, arrastrar, cargar, girar, dominadas lastradas, anillas lastradas, correr lastrado, saltar lastrado, levantamiento de barras y pesas olímpicas. En todos ellos realizaremos un incremento progresivo acorde a nuestras capacidades.

Programación de las rutinas de entrenamiento:

Las rutinas de entrenamiento tienen que prepararme para salir de mi zona de confort.

Como indique en mi primer artículo, corriendo todos los días como objetivo  principal de mi rutina, me prepara para aumentar mi capacidad cardiovascular, pero no me prepara para cargar con el peso de mi equipo de combate, manejar mis armas o herramientas de trabajo.

Por el contrario el hecho de realizar musculación como objetivo  principal de mi rutina, no aumenta mi capacidad cardio pulmonar cuando tenga que subir por una montaña cargado con mi mochila y equipo de combate, o tenga que  correr detrás de un delincuente que acaba de cometer un robo, darle el alto, reducirlo, luchar con el hasta conseguir ponerle unos grilletes cuando se está resistiendo de forma activa.

Mi rutina de entrenamiento debe ser variada combinando ejercicios y disciplinas de ejercicios primitivos, gimnásticos y con cargas, dentro de una misma sesión o durante una programación semanal de forma escalonada pasando por las tres fases descritas, terminando en una sesión multidisciplinar.

Estas rutinas deban atender a las aéreas que quiera tecnificar, por ejemplo, si quiero tecnificar movimientos en un combate cuerpo a cuerpo, puedo combinar movimientos primitivos como base fundamental del movimiento corporal que aumenten mi equilibrio, agilidad y flexibilidad para progresivamente, utilizar movimientos gimnásticos que impliquen forzar mis músculos aumentando mi fuerza y resistencia y finalizar con cargas con gomas, lastres y ruedas, que aumenten mi potencia y velocidad.

Si el área de trabajo a tecnificar el es tiro, las bases del entrenamiento se repiten, movimientos primitivos como base del movimiento y posiciones de tiro, gimnásticos para aumento de fuerza, resistencia y trabajo con cargas para mejora de la suavidad y capacidad para mantener el arma en posiciones incómodas durante largo tiempo.

El último área de trabajo que quiero nombrar son los primeros auxilios tácticos, donde se repite el ciclo de entrenamiento, pasando por el entrenamiento primitivo, que me ayudara para arrastrarme en condición de herido, hasta llegar a poder sostener un arma larga con una sola mano o cargar a otro herido con su peso corporal y el equipo que porte encima. Esto requiere de un incremento en la parte de entrenamiento con cargas, donde levantar, arrastrar, cargar, y transportar heridos, requiere de una tecnificación en los movimientos funcionales.

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El Guerrero (parte 4): La Mente

El Guerrero (parte 4): La Mente

Pablo Varela

Instructor E3A

Todos los dioses, todos los cielos, todos los infiernos están dentro de ti

Joseph Campbell

mitólogo, escritor y profesor estadounidense.

Psicología en un combate:

En mi post anterior sobre El Camino de un guerrero, hacía referencia a los peligros que podemos encontrar durante el servicio activo como miembro de unidades profesionales para el servicio de la defensa y protección de sus ciudadanos o empresas privadas.

Uno de estos peligros era caer, con el paso de los años, en un estado mental negativo, motivado por la frustración en el desempeño de las funciones propias como profesional armado.

Como muchos autores de grandes trabajos nos han mostrado en sus libros y artículos (Cecilio Andrade y Ernesto Pérez Vera, entre otros),  el enfrentamiento armado, el combate,  no entiende de frustraciones personales.

En la lucha por la supervivencia, en el combate entre seres humanos en los conflictos armados,  en situaciones defensivas como policía, vigilante de seguridad o  en el curso de una intervención en la persecución del delito, debemos tener un estado mental positivo, visualizando la victoria, convencidos de que nosotros prevaleceremos; sobreviviremos!!

“Debo encontrar el “ritmo” y aprender a trabjarlo y aceptarlo desde la parte trasera de mi nuca, no desde los ojos”

Lo que no nos cuentan:

Debemos ser conscientes de que nuestro cuerpo va a experimentar unos cambios fisiológicos, motivados por el estrés al que vamos a ser sometidos en el combate, lo que afectará a nuestra capacidad de respuesta en la lucha por la supervivencia.

A mayor nivel de estrés, mayor deterioro de nuestras capacidades  motrices finas, mayor tiempo de reacción en el ciclo O.O.D.A. (Observar, Orientar, Decidir, Actuar), derivado del colapso del cerebro y por lo tanto, menor índice de supervivencia.

Debemos saber que nuestra visión, audición, voz, riego sanguíneo, vejiga, recuerdos, pensamientos, nivel de consciencia y capacidades meta-cognitivas se verán afectados de forma significativa.

Debemos saber que, en niveles extremos de estrés, vamos a sentirnos superados, se activará nuestro instinto más primitivo de “Lucha o Huida“, o peor aún, “Parálisis temporal“, “Congelación“, imposibilitando a nuestro cuerpo huir; en definitiva, capacidad para combatir, intervenir o defenderse.

Debemos  saber que, tras un incidente crítico a vida o muerte, después del combate, intervención o defensa ante agresión armada, necesitaremos compartir nuestra vivencia, necesitaremos ayuda psicológica profesional, sentiremos alivio por haber sobrevivido, tendremos remordimientos llegado el caso por quitar una vida humana, pesadillas, insomnio, posibles reproches de compañeros, jefes o políticos por nuestra actuación.

Todos estos factores resumidos, han sido estudiados más en profundidad en otros trabajos realizados por compañeros, amigos y maestros y si quieren ser efectivos en su labor de servir y proteger deben empezar por trabajar el conocimiento de su propia  mente, de su espíritu de lucha, dedicación y sacrificio por ser mejores personas cada día, y en definitiva, mejores guerreros.

Fernando Pérez Pacho durante su conferencia sobre el estrés de supervivencia en las JJAA gratuitas anuales de E3A.

Estrategias de preparación:

Los guerreros no son personas normales; su estado mental debe ser siempre positivo, vigilante, buscando y observando en el entorno que le rodea.

Su estado mental será el de alerta, estando de servicio o fuera de servicio, dado que El Camino que ha elegido es el de servir y proteger. Se conoce también como fase Amarilla.

Hace poco tiempo hemos asistido atónitos a la magnífica labor, aptitud mental, espíritu de lucha y voluntad de vencer de unos soldados americanos fuera de servicio de vacaciones en Francia. Estos soldados, percibieron una gran amenaza por parte de un individuo armado con armas de alta velocidad, y portador de dos armas más ocultas que se había subido al tren en el que viajaban con intención de realizar una masacre. 

Antes de que el terrorista pudiese reaccionar, estos guerreros detectaron la amenaza y no dudaron en intervenir en un combate cuerpo a cuerpo para reducir al terrorista, el cual, pudo herir con sus armas secundarias y ocultas a uno de los guerreros.

Este ejemplo de determinación y valentía, propio de guerreros con una actitud mental positiva, voluntad de vencer y un buen entrenamiento cuerpo a cuerpo, posibilitaron que no hubiese ningún herido, en lo que se hubiese convertido en una matanza segura.

Otro factor a tener en cuentra es la preparación realista: física, técnica, táctica y de tiro como guerreros, así como el conocimiento de las leyes que amparan el derecho y legalidad de nuestras actuaciones.

Esto nos lleva a entrenar, entrenar y entrenar, todo tipo de opciones y posibilidades, es decir, escenarios tácticos de enfrentamiento y como dar soluciones a las mismas. Así conseguiremos autoconfianza mental, si nuestro entrenamiento es realista y cubre todas las aéreas que se necesita como profesional armado.

Estrés y efecto tunel

El principal factor que puede hacer que un ser humano sobreviva al  enfrentamiento criminal o al menos lo intente hasta agotar los últimos recursos es, LA MENTE

Ernesto Pérez Vera

Autor de "En la línea de tiro"

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