El Guerrero (parte 6): El equipo de El Guerrero II

El Guerrero (parte 6): El equipo de El Guerrero II

Pablo Varela

Instructor E3A

La armadura no es otra cosa que una simple protección, mientras tú no des pruebas de poseer alma de guerrero.

Masami Kurumada

Mangaka japonés

Módulo de protección balística:

El modulo de protección balística tiene como objetivo proteger todas aquellas zonas del cuerpo que no puedan ser tratadas mediante los elementos que contiene el Botiquín Individual del Combatiente (en adelante BIC).

Contará con un casco de protección balística de al menos Nivel III A, con capacidad de detención de fragmentos y balas de baja velocidad; así mismo debe facilitar el uso de cascos auditivos de tipo electrónico y poder disparar armas que monten miras telescópicas sin que la visera del casco interfiera en la distancia focal ojo-mira.

Cascos de protección auditiva de tipo electrónico o tapones de válvula. En cualquiera de los dos casos deben protegernos de altos decibelios derivados de disparos o explosiones que puedan provocarnos lesiones en el oído interno, y a su vez deben de permitir escuchar a otros compañeros o el sonido ambiente.

Gafas de protección balística con cristales intercambiables según la luz ambiente en el medio agreste que se esté operando. Estas gafas nos protegerán de fragmentos derivados de explosiones o derivados de rebotes y proyección de fragmentos de esquinas, piedras del suelo o vainas disparadas de otros compañeros en espacios cerrados trabajando en equipo.

Guantes anti corte, estos guantes deben tener alta resistencia, flexibilidad y evitar cortes derivados de alambradas del tipo militar o armas de filo como cuchillos de combate. De forma complementaria deben permitir retardar heridas derivadas de quemaduras, en caso de estar en contacto con elementos en llamas.

Rodilleras y coderas para protegernos contra contusiones, luxaciones y cortes, facilitando desplazamientos por el suelo en rodilla en tierra y adoptar posiciones de tiro sin hacerse daño e incomodidad.

Finalmente placas balísticas que nos protejan de heridas penetrantes en tórax, con entradas por el torso o espalda. A estas placas se pueden aumentar placas laterales o placas flexibles de klevar que protejan cuello, hombros, pelvis. Pero es importante tener en cuenta que a mayor aumento de protección, mayor aumento de peso y disminución del dinamismo.

ENTRENA COMO TRABAJAS, TRABAJA COMO ENTRENAS

Módulo de municiones y armas:

Este modulo se compondrá de aquellos elementos necesarios para el combate. Para ello al menos contaremos con 5 cargadores para el arma principal, dispuestos dentro de lo que denominaremos Zona de Manipulación

Tres cargadores para el arma secundaria y al menos contaremos con un arma auxiliar de filo para espacios cerrados y combate cuerpo a cuerpo.

Nuestra arma secundaria normalmente la pistola, deberá contar con una funda rígida, con dos niveles de protección.

Es necesario, como elemento complementario, contar con al menos una bolsa de descarga, la cual mas allá de su propia función de alojar cargadores vacios o con poca munición, puede contener mas munición suelta, servir de soporte para portar elementos de visión diurna o nocturna, agua, barras energéticas…

A esta dotación básica, se puede aumentar portando granadas de fragmentación, aturdidoras, humo, señalización y lacrimógenas.

Botiquín Individual de Combate:

El modulo sanitario debe garantizar la supervivencia del combatiente durante al menos dos horas tras ser herido. El objetivo de este modulo es administrar los primeros auxilios tácticos en aquellas heridas derivadas del combate como: hemorragias masivas en extremidades, zonas de unión, vía aérea, neumotórax a tensión, quemaduras e hipotermia. Para ello el botiquín deberá contener todos los elementos necesarios para tratar estas lesiones siguiendo las Directrices Tactical Combat Casualty Care (TCCC)

Estos elementos son: Guantes nitrilo, mascarilla protección, 2º torniquete, vendaje hemostático, vendaje compresivo, cánula nasofaríngea, mascarilla ventilación, parches torácicos, aguja descomprensión, gel para quemaduras, manta térmica, tarjeta de herido, tarjeta de categoría en la evacuación médica y directrices TCCC.

Así mismo debemos repartir elementos sanitarios por todo nuestro equipo como son: Torniquete dentro de la zona de manipulación, tijeras para atender y exponer a víctimas, cinturón de rescate, uso de estribos para rescate o asas incorporadas al propio chaleco para arrastres de heridos en zonas calientes.

Módulo hidratación, supervivencia y señalización:

El último modulo a estudiar será el relativo a nuestra hidratación y supervivencia extrema durante el combate.

Es necesario estar hidratándonos continuamente para el rendimiento en el trascurso de una batalla llegado el caso. Para ello necesitaremos portar al menos de dos a tres litros de agua por hombre y día como mínimo, dependiendo del entorno en el que estemos operando.

Se puede optar por dos tipos de contenedores como las cantimploras, usadas durante muchos años o las más modernas Camelbak. Estas últimas son las más usadas porque nos permite hidratarnos sin necesidad de usar las manos. De esta forma las cantimploras han sido relegadas a su uso dentro de las mochilas.

Como complemento, sería ideal contar con barras energéticas, polvos isotónicos o raciones de emergencia que pueden ir situadas dentro del propio contenedor de la Camelbak.

Podemos contar en otro bolsillo contenedor con elementos de  navegación como brújulas o GPS, material de escritura, ración de emergencia y supervivencia, señalización (luces estroboscópicas, luces químicas, linternas señalización, bengalas señalización, silbato), pilas de repuesto, cinta americana, navaja multiusos. La finalidad de este kit es facilitarnos las herramientas necesarias para sobrevivir en medios agrestes en caso de quedarnos aislados y sin aprovisionamientos logísticos.

Conclusiones:

Podemos concluir que la carrera entre protección y movilidad en el trascurso de los años ha sido determinante para nuestros guerreros.

Con el equipo al completo podemos alcanzar pesos sobre nuestro cuerpo entre 16 a 20 kg. Que pueden ser ampliados con el peso de mochilas, alcanzando pesos de más de 30kg.

Es por ello que para poder movernos con eficiencia en el trascurso de un enfrentamiento armado, es necesario que el cuerpo de guerrero este entrenado con este equipo.

Así mismo no todos los guerreros soportan el entrenamiento diario portando tal cantidad de equipo y deciden aligerar al máximo el mismo.

ENTRENA COMO TRABAJAS, TRABAJA COMO ENTRENAS

Este lema muy repetido, nos recuerda que aligerar el equipo para una mayor comodidad es engañarnos a nosotros mismos, porque llegado el caso de tener un enfrentamiento armado no vamos a saber dar una respuesta acorde a la situación por no tenerla entrenada. Si solo porto placas de trauma cuando despliego en misiones y no entreno día a día con este peso extra, no voy a dar esa respuesta que necesitamos en el momento oportuno.

También hay que recordar que el paso de los años, con entrenamientos incorrectos, deriva en lesiones localizadas principalmente en la: vista, oídos, columna y articulaciones.

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El Guerrero (Parte 6): El equipo de El Guerrero.

El Guerrero (Parte 6): El equipo de El Guerrero.

Pablo Varela

Instructor E3A

La armadura no es otra cosa que una simple protección, mientras tú no des pruebas de poseer alma de guerrero.

Masami Kurumada

Mangaka japonés

Primeras armaduras de protección para el combate:

Definición: “Vestidura compuesta por piezas metálicas o de otro material resistente (en muchos casos el cuero) que se utilizaba para proteger el cuerpo del combatiente.”.

Los inicios de las armaduras se remontan a tiempo de los guerreros Egipcios y Griegos. Los primeros implementaron el uso del casco principalmente de bronce, que permitía protección contra armas de filo y a la vez ligereza. Una  coraza compuesta en su base por  cuero  cubierto por piezas metálicas entrelazadas y unos botines hechos con los mismos materiales: cuero y piezas metálicas superpuestas. 

Los segundos introdujeron además de lo anterior, armaduras echas de bronce en su totalidad tanto el casco, así  como  protección para: pecho, abdomen,  espalda, cuello y hombros. Así mismo se usaba un “faldillar” con placas de bronce (en la actualidad este “faldillar” se usa para proteger la zona pélvica de impactos y fragmentos de explosiones).

Todas estas armaduras, y sus posteriores evoluciones estaban diseñadas para garantizar la supervivencia en el combate con armas de filo. Por ello todos sus diseños estaban destinados a proteger las zonas susceptibles de provocar hemorragias masivas, o heridas penetrantes en tórax o cabeza, que pudiesen provocar la muerte, al no disponer en estas épocas de una medicina traumatológica en el tratamiento de heridas en combate.

Así mismo aquellas heridas producidas en la contienda de la batalla, que no producían una muerte rápida por hemorragias masivas, se convertían en infecciones que posteriormente producían muertes lentas y dolorosas.

Sobre 1970 aparece las fibras de Kevlar que son aprobadas en los programas de investigación y desarrollo, para ser portadas en chalecos antibalas de baja velocidad, por agentes de policía.

Evolución de las armaduras hacia el chaleco antibalas:

La evolución de las armas de filo hacia las armas de fuego, con mayor poder de penetración se remonta hacia el 1500 donde la presencia de estas nuevas armas aumenta el interés por poder contrarrestar sus efectos en el combate.

“A fines de 1500, el término “a prueba de balas” se usaba para designar una armadura en la cual se podía observar la abolladura producida por una bala, que demostraba su resistencia ante la penetración de proyectiles.”

Estas primeras armaduras eran muy pesadas y restaban movilidad en el combate cuerpo a cuerpo con armas de filo durante los asaltos. Por lo que se empezó a investigar y desarrollar nuevos diseños más livianos.

En esta búsqueda de ligereza y protección se desarrollaron los primeros chalecos hacia 1860. Para dotar de ligereza se investigo en el empleo del algodón, que usado de forma densa en formas de capas podía proteger contra los fragmentos derivados de las explosiones de artillería, granadas, minas…

El siguiente dato significativo lo encontramos durante la segunda guerra mundial, donde se desarrollan chalecos capaces de proteger contra fragmentos y proyectiles de baja velocidad, pero que son muy pesados, y no se pueden combinar con la dotación del combatiente, cargadores, agua, botiquín…

En esta búsqueda de protección, movilidad y capacidad de portar materiales para la supervivencia, se decide quitar la protección en favor de la movilidad para realizar cambios de posición de tiro, asaltos y combate cuerpo a cuerpo. Así mismo durante las largas caminatas a las que se somete principalmente a la infantería, se hace necesario portar pertrechos, comida, municiones y agua.

Sobre 1970 aparece las fibras de Kevlar que son aprobadas en los programas de investigación y desarrollo, para ser portadas en chalecos antibalas de baja velocidad, por agentes de policía.

El éxito de estos nuevos chalecos, permitió salvar vidas en los enfrentamientos armados. Pero el uso de armas de alta velocidad genera la necesidad de crear otra protección más robusta y resistente contra estos proyectiles, por lo que se crean placas de acero balístico, llamadas Placas de trauma”. Estas placas de trauma complementan a los chalecos de kevlar, hoy en día se siguen usando con otros materiales más ligeros como la cerámica balística. Normalmente estas Placas se sitúan para proteger a aquellos órganos más vulnerables al trauma por impacto y aumentan la protección contra balas en el centro-masa de la zona corazón/esternón.

En la actualidad muchos de los ejércitos modernos han optado por la combinación descrita. En esta combinación se usa placas blandas de Kevlar protegiendo cuello, hombros, torso y pelvis como habían diseñado los Griegos. Esta protección está dirigida contra fragmentación derivada de artefactos explosivos improvisados (IED), minas, granadas o balas de baja velocidad. Para las balas de alta velocidad propias de escenarios bélicos, se complementan estos chalecos con alojamientos para placas de trauma.

Los últimos modelos diseñados han tenido en cuenta la carga de pertrechos para la supervivencia en combate, dando como resultado el Equipo de Protección Individual del Combatiente (EPIC).

Equipo de protección individual del combatiente:

En la actualidad nos encontramos el nuevo concepto de “Equipo de Protección Individual para el Combatiente (EPIC)”. Este nuevo concepto requiere que este equipo garantice nuestra supervivencia en una situación de enfrentamiento armado, y para ello  no solo debe de ofrecernos protección balística, sino que debe garantizarnos capacidad de realizar primeros auxilios tácticos en caso de resultar heridos, o garantizarnos hidratación y supervivencia en medios agrestes durante al menos 24 horas.

Para ello desglosaremos el equipo en diferentes módulos, que al menos deberán de contener los siguientes elementos que explicaremos a continuación, pero que pueden ser ampliados según el tipo de especialidad del propio combatiente que desempeñe dentro de un equipo de trabajo:

Continuará…..

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El Guerrero (parte 5): La alimentación

El Guerrero (parte 5): La alimentación

Gabriel Molina

Socio colaborador E3A

Somos lo que comemos, pero lo que comemos nos puede ayudar a ser mucho más de lo que somos.

Alice May Brock.

Restauradora y artista.

Objetivos en la alimentación:

Cuando hablamos de alimentación, como en la práctica deportiva en sí misma, hay que definir el objetivo a alcanzar y preguntarse cual es nuestro objetivo.

Mantener, perder o aumentar el peso, aumentar la masa muscular, disminuir el porcentaje  de grasa, recuperación y rendimiento. La mayoría de las veces nos planteamos más de uno de estos objetivos a la vez, estando estos relacionados, por lo que una conclusión podría ser: no solo con “comer bien” o “comer sano” nos vale.

Cada persona es un laboratorio químico diferente, hay una base genética en la   que predomina el famoso “biotipo” que determinará, en gran medida, que alimentación se adapta mejor a nuestro cuerpo y por extensión a nuestro entrenamiento físico. Como objetivo general se podría decir que la alimentación busca: estética corporal (cuando nos preocupamos por ella) o rendimiento en el entrenamiento para el combate.

“…es muy importante que todo aquel profesional que tiene un requerimiento físico como parte de su trabajo, conozca la base de como mejorar su rendimiento.

Presencia e imagen:

La estética no es un tema menor por muy superficial que nos parezca, no si hablamos de seguridad, no cuando vestimos uniforme sea cual sea, la presencia siempre debe ir unido al carácter de dar servicio. Como ya se comentaba en el artículo sobre “Formación Física Funcional” la imagen que proyectemos ante nuestra audiencia, determinará en gran medida el éxito de nuestra actuación.

A un aspirante a ingresar en las fuerzas y cuerpos de seguridad, las fuerzas armadas o vigilantes de seguridad, se les exige una presencia que va desde una estatura mínima al índice de masa corporal, pasando por visión, audición, o coordinación, pudiendo ser motivo de exclusión médica no superar alguno de estos supuestos.

Rendimiento en el entrenamiento y combate:

Habrá que cumplir una misión, en donde el alto desgaste físico al que va estar sometido nuestro cuerpo, va estar condicionado por la energía que nos aporten los alimentos.

Los grandes Guerreros de la antigüedad lo han tenido en consideración siempre, como ejemplo de ello cabe mencionar: los guerreros Aztecas se aprovechaban de los beneficios que les aportaba la chía, los Gladiadores de la cebada que mezclada con agua y reposada, la bebían como elixir de fuerza y vigor, los Espartanos comían  siempre poco y a menudo para mantenerse siempre activos, los Beduinos usaban los dátiles, los Vikingos las coles y el arenque…

Rendimiento y alimentación son inseparables. Para ello aportaremos a nuestro cuerpo: hidratos de carbono como fuente principal de energía, de rápida o lenta absorción que  deberían componer el 55% de nuestra alimentación, siempre dependiendo del nivel de carga en el entrenamiento físico o tiempo de servicio para el cumplimiento de una misión.

Las proteínas con su función plástica de creación y regeneración de tejidos, básica en la recuperación muscular, tendría una proporción ideal en torno al 30%.

Los lípidos con función secundaria energética, protectora y de supervivencia serian el 15% restante.

Conclusiones:

Es muy importante la calidad de las fuentes de nuestra alimentación, así como el momento más idóneo para administrarla.

Podemos establecer una regla genérica para esta ingesta:

– Antes de realizar actividades de instrucción y entrenamientos físicos asegurar la ingesta de hidratos.

– Una vez finalizadas estas actividades hay que asegurar la ingesta de  hidratos y proteína para recuperación tanto de la energía como del desgaste muscular.

Cuando se habla de calidad en los alimentos se hace referencia a como ha sido procesado el alimento en cuestión. La manera de preparación incide directamente en la composición de los alimentos y por tanto su calidad.

Por ello se establece que: cuantos menos alimentos procesados consumamos mayor calidad en  nuestra alimentación y  mayor aporte esencial.

Lo expresado en este articulo es una pequeña orientación y repaso muy genérico sobre alimentación, pero es muy importante que todo aquel profesional que tiene un requerimiento físico como parte de su trabajo, conozca la base de como mejorar su rendimiento.

No solo hay que ser, sino parecer.

Cayo Julio César

Líder político y militar romano

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Formación Físico Funcional para profesionales armados

Formación Físico Funcional para profesionales armados

Pablo Varela

Instructor E3A

AMAT VICTORIA CURAM

LA VICTORIA FAVORECE A LOS QUE SE PREPARAN

Proverbio en latín

¿Para qué Formación Física Funcional?

En mi anterior artículo sobre la preparación del cuerpo del guerrero, hacía referencia a las necesidades que demandan en este aspecto los profesionales armados, fruto del devenir de su servicio.

Para ello, reflexionaba sobre el tipo de actividad en el que se desenvuelve un profesional armado y el tipo de servicio que presta ante su público, que requerirá de unas condiciones físicas ideales para dar un mejor servicio.

Esta calidad en el servicio pasa por proyectar una imagen del propio profesional acorde al estándar que demanda la propia sociedad a la que sirve, la cual es crítica con el cuidado del aspecto físico.

Mas allá del aspecto físico y la imagen que proyectemos ante nuestra audiencia, debemos centrar nuestras capacidades físicas en poder movernos con mayor dinamismo en el curso de una acción.

“El movimiento es vida”

Si no somos capaces de movernos con dinamismo y eficiencia, no podremos dar un buen servicio. 

“…trabajo con cargas para mejora de la suavidad y capacidad para mantener el arma en posiciones incómodas durante largo tiempo.

Movimiento funcional primitivo:

El movimiento funcional primitivo se enmarca dentro de otro concepto llamado Gimnasia Natural.

Este tipo de entrenamiento está diseñado para dar a nuestro cuerpo la oportunidad de recuperar la biomecánica corporal de nuestros ancestros primitivos, desde la evolución del mono hasta que se hace hombre. Fruto de esta evolución el hombre camina de pie y no utiliza las manos para desplazarse, motivo por el cual nuestras piernas están mucho más desarrolladas que nuestros brazos de forma natural.

El entrenamiento primitivo busca lo contrario, volver a equilibrar esos movimientos utilizando para ello todo el cuerpo de forma integral. Esto nos lleva a tener que agacharnos para poder desplazarnos utilizando los brazos, imitando el movimiento animal que se desplaza sobre las cuatro extremidades como los felinos y monos, o que se arrastran como los gusanos, serpientes…

La primera fase del aprendizaje en el entrenamiento natural empieza por realizar movimientos suaves, buscando la flexibilidad de las partes implicadas de nuestro cuerpo, sin llegar a realizar cargas en los músculos, por lo que predominan posiciones, giros, rodamientos, realineación de caderas, posición de sentadilla… el objetivo es buscar naturalidad en estos movimientos para la siguiente fase.

Estos movimientos en el trabajo profesional nos servirán para mejorar la eficiencia cuando deba agacharme detrás de un parapeto, tirarme cuerpo a tierra, rodar, luchar en el suelo o levantarme del suelo.

Movimiento funcional primitivo con carga corporal:

Una vez que hemos interiorizado los movimientos  y posiciones de una forma natural, comenzaremos a tensar los músculos durante la realización de los mismos, es decir, realizaremos movimientos que nos obliguen a realizar tensiones de brazos y piernas como: sentadillas, flexiones de suelo,  dominadas, anillas, TRX, correr, nadar, saltar, sortear obstáculos, escalar, trepar por cuerda, escaleras, salto de aparatos gimnásticos, paso de equilibrio…

Estos movimientos implican el poder movilizar nuestro propio peso corporal implicando nuestra abdominal, piernas y brazos de forma coordinada e integral.

Estos ejercicios gimnásticos activarán nuestro sistema cardiovascular, aumentando la capacidad aeróbica, resistencia, velocidad, potencia, fuerza y equilibrio.

Entrenamiento funcional con cargas adicionales:

La última fase del entrenamiento funcional implica el uso de cargas con el objetivo de movilizar peso extra durante nuestro servicio como el equipo de protección individual táctico, cinturones de servicio, chalecos antibalas, porta placas, mochilas de vida y movimiento, equipo táctico de entradas, sanitario o de rescate…

Para realizar esta última fase, debemos tener muy asimilada la primera fase del entrenamiento funcional, es decir ser capaces de adoptar posiciones de nuestro cuerpo sin problemas, antes de implementar una sobrecarga.

Por ejemplo, no es recomendable hacer sentadillas con peso corporal, si no soy capaz de agacharme de forma correcta. Peor aún seria pretender levantar una carga que implique la correcta adopción de esta posición, si no he superado la fase anterior. Estos errores en el entrenamiento inevitablemente se traducirán en lesiones.

En la suplementacion de cargas buscamos mejorar nuestro dinamismo y fluidez en el movimiento, así como ganar resistencia para soportar el peso del   equipo, armas y materiales durante nuestros servicios profesionales.

También podemos mejorar nuestros movimientos en la tecnificación del trabajo en seco con armas de fuego, impacto o cuerpo a cuerpo, usando pequeñas cargas con el uso de gomas elásticas, lastres (muñecas, pies, tronco), ketelbell, balones medicinales, ruedas, wushu, mazos y cuerdas.

Los ejercicios a desarrollar consistirán en: Empujar, tirar, arrastrar, cargar, girar, dominadas lastradas, anillas lastradas, correr lastrado, saltar lastrado, levantamiento de barras y pesas olímpicas. En todos ellos realizaremos un incremento progresivo acorde a nuestras capacidades.

Programación de las rutinas de entrenamiento:

Las rutinas de entrenamiento tienen que prepararme para salir de mi zona de confort.

Como indique en mi primer artículo, corriendo todos los días como objetivo  principal de mi rutina, me prepara para aumentar mi capacidad cardiovascular, pero no me prepara para cargar con el peso de mi equipo de combate, manejar mis armas o herramientas de trabajo.

Por el contrario el hecho de realizar musculación como objetivo  principal de mi rutina, no aumenta mi capacidad cardio pulmonar cuando tenga que subir por una montaña cargado con mi mochila y equipo de combate, o tenga que  correr detrás de un delincuente que acaba de cometer un robo, darle el alto, reducirlo, luchar con el hasta conseguir ponerle unos grilletes cuando se está resistiendo de forma activa.

Mi rutina de entrenamiento debe ser variada combinando ejercicios y disciplinas de ejercicios primitivos, gimnásticos y con cargas, dentro de una misma sesión o durante una programación semanal de forma escalonada pasando por las tres fases descritas, terminando en una sesión multidisciplinar.

Estas rutinas deban atender a las aéreas que quiera tecnificar, por ejemplo, si quiero tecnificar movimientos en un combate cuerpo a cuerpo, puedo combinar movimientos primitivos como base fundamental del movimiento corporal que aumenten mi equilibrio, agilidad y flexibilidad para progresivamente, utilizar movimientos gimnásticos que impliquen forzar mis músculos aumentando mi fuerza y resistencia y finalizar con cargas con gomas, lastres y ruedas, que aumenten mi potencia y velocidad.

Si el área de trabajo a tecnificar el es tiro, las bases del entrenamiento se repiten, movimientos primitivos como base del movimiento y posiciones de tiro, gimnásticos para aumento de fuerza, resistencia y trabajo con cargas para mejora de la suavidad y capacidad para mantener el arma en posiciones incómodas durante largo tiempo.

El último área de trabajo que quiero nombrar son los primeros auxilios tácticos, donde se repite el ciclo de entrenamiento, pasando por el entrenamiento primitivo, que me ayudara para arrastrarme en condición de herido, hasta llegar a poder sostener un arma larga con una sola mano o cargar a otro herido con su peso corporal y el equipo que porte encima. Esto requiere de un incremento en la parte de entrenamiento con cargas, donde levantar, arrastrar, cargar, y transportar heridos, requiere de una tecnificación en los movimientos funcionales.

Experto Universitario

Trabaja la Formación Física Funcional en nuestro curso postgrado universitario.

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El Guerrero (parte 4): La Mente

El Guerrero (parte 4): La Mente

Pablo Varela

Instructor E3A

Todos los dioses, todos los cielos, todos los infiernos están dentro de ti

Joseph Campbell

mitólogo, escritor y profesor estadounidense.

Psicología en un combate:

En mi post anterior sobre El Camino de un guerrero, hacía referencia a los peligros que podemos encontrar durante el servicio activo como miembro de unidades profesionales para el servicio de la defensa y protección de sus ciudadanos o empresas privadas.

Uno de estos peligros era caer, con el paso de los años, en un estado mental negativo, motivado por la frustración en el desempeño de las funciones propias como profesional armado.

Como muchos autores de grandes trabajos nos han mostrado en sus libros y artículos (Cecilio Andrade y Ernesto Pérez Vera, entre otros),  el enfrentamiento armado, el combate,  no entiende de frustraciones personales.

En la lucha por la supervivencia, en el combate entre seres humanos en los conflictos armados,  en situaciones defensivas como policía, vigilante de seguridad o  en el curso de una intervención en la persecución del delito, debemos tener un estado mental positivo, visualizando la victoria, convencidos de que nosotros prevaleceremos; sobreviviremos!!

“Debo encontrar el “ritmo” y aprender a trabjarlo y aceptarlo desde la parte trasera de mi nuca, no desde los ojos”

Lo que no nos cuentan:

Debemos ser conscientes de que nuestro cuerpo va a experimentar unos cambios fisiológicos, motivados por el estrés al que vamos a ser sometidos en el combate, lo que afectará a nuestra capacidad de respuesta en la lucha por la supervivencia.

A mayor nivel de estrés, mayor deterioro de nuestras capacidades  motrices finas, mayor tiempo de reacción en el ciclo O.O.D.A. (Observar, Orientar, Decidir, Actuar), derivado del colapso del cerebro y por lo tanto, menor índice de supervivencia.

Debemos saber que nuestra visión, audición, voz, riego sanguíneo, vejiga, recuerdos, pensamientos, nivel de consciencia y capacidades meta-cognitivas se verán afectados de forma significativa.

Debemos saber que, en niveles extremos de estrés, vamos a sentirnos superados, se activará nuestro instinto más primitivo de “Lucha o Huida“, o peor aún, “Parálisis temporal“, “Congelación“, imposibilitando a nuestro cuerpo huir; en definitiva, capacidad para combatir, intervenir o defenderse.

Debemos  saber que, tras un incidente crítico a vida o muerte, después del combate, intervención o defensa ante agresión armada, necesitaremos compartir nuestra vivencia, necesitaremos ayuda psicológica profesional, sentiremos alivio por haber sobrevivido, tendremos remordimientos llegado el caso por quitar una vida humana, pesadillas, insomnio, posibles reproches de compañeros, jefes o políticos por nuestra actuación.

Todos estos factores resumidos, han sido estudiados más en profundidad en otros trabajos realizados por compañeros, amigos y maestros y si quieren ser efectivos en su labor de servir y proteger deben empezar por trabajar el conocimiento de su propia  mente, de su espíritu de lucha, dedicación y sacrificio por ser mejores personas cada día, y en definitiva, mejores guerreros.

Fernando Pérez Pacho durante su conferencia sobre el estrés de supervivencia en las JJAA gratuitas anuales de E3A.

Estrategias de preparación:

Los guerreros no son personas normales; su estado mental debe ser siempre positivo, vigilante, buscando y observando en el entorno que le rodea.

Su estado mental será el de alerta, estando de servicio o fuera de servicio, dado que El Camino que ha elegido es el de servir y proteger. Se conoce también como fase Amarilla.

Hace poco tiempo hemos asistido atónitos a la magnífica labor, aptitud mental, espíritu de lucha y voluntad de vencer de unos soldados americanos fuera de servicio de vacaciones en Francia. Estos soldados, percibieron una gran amenaza por parte de un individuo armado con armas de alta velocidad, y portador de dos armas más ocultas que se había subido al tren en el que viajaban con intención de realizar una masacre. 

Antes de que el terrorista pudiese reaccionar, estos guerreros detectaron la amenaza y no dudaron en intervenir en un combate cuerpo a cuerpo para reducir al terrorista, el cual, pudo herir con sus armas secundarias y ocultas a uno de los guerreros.

Este ejemplo de determinación y valentía, propio de guerreros con una actitud mental positiva, voluntad de vencer y un buen entrenamiento cuerpo a cuerpo, posibilitaron que no hubiese ningún herido, en lo que se hubiese convertido en una matanza segura.

Otro factor a tener en cuentra es la preparación realista: física, técnica, táctica y de tiro como guerreros, así como el conocimiento de las leyes que amparan el derecho y legalidad de nuestras actuaciones.

Esto nos lleva a entrenar, entrenar y entrenar, todo tipo de opciones y posibilidades, es decir, escenarios tácticos de enfrentamiento y como dar soluciones a las mismas. Así conseguiremos autoconfianza mental, si nuestro entrenamiento es realista y cubre todas las aéreas que se necesita como profesional armado.

Estrés y efecto tunel

El principal factor que puede hacer que un ser humano sobreviva al  enfrentamiento criminal o al menos lo intente hasta agotar los últimos recursos es, LA MENTE

Ernesto Pérez Vera

Autor de "En la línea de tiro"

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Tecnificación y escenarios tácticos

Tecnificación y escenarios tácticos

Ray Ruiz

Instructor E3A

Debemos diferenciar dos partes en nuestros entrenamientos. Una parte en la que tecnificamos nuestras habilidades y otra en la que trabajamos escenarios tácticos. Ambas son igual de importantes y una sin la otra no compondrán un entrenamiento completo y adecuado a las necesidades.

Los logros que un carpintero debe realizar consisten en evitar las sinuosidades, hacer que las junturas ajusten bien entre ellas, una planificación experta, evitar las raspaduras y cuidar que no haya deformaciones posteriores.

Miyamoto Musashi

Autor de "El libro de los cinco anillos"

Sobre tecnificar:

Para poder empezar a trabajar la tecnificación es necesario haber aprendido habilidades que tecnificar, es decir, si no se aprende la forma de hacer las cosas, no podremos mejorar la técnica de cómo hacerlas. En ocasiones podríamos dar por aprendida o conocida una habilidad y puede que no sea así. Puede que hayamos asimilado una forma de hacer una acción que contenga pequeños errores casi imperceptibles o grandes errores derivados de un problema en los planes formativos de la Unidad; esto último se suele dar más. Sea cual fuere la razón, es lógico pensar que la corrección de esos errores allane el camino para la tecnificación.

A la hora de tecnificar debemos tener presente que nuestro objetivo es realizar la acción técnicamente perfecta. Para conseguir este objetivo debemos realizar un proceso adecuado, en el que simplemente no se trate de realizar muchas repeticiones, sino de cómo realizar esas repeticiones. Muchas repeticiones a gran velocidad no conseguirán una tecnificación perfecta a gran velocidad, sino que pueden desarrollar una acción con fallos técnicos derivados de realizar las repeticiones siempre a demasiada velocidad. Muchas repeticiones lentas pueden derivar en errores técnicos de la habilidad por realizar las repeticiones a una velocidad que no es natural, que es demasiado lenta, una velocidad que permite demasiado tiempo para pensar. La repetición a una velocidad, llamémosle natural, puede llevar a pequeños fallos derivados de no conocer el límite de nuestra habilidad, en busca de mayor eficiencia.

Por lo tanto podríamos decir que la tecnificación de una habilidad requiere de varias fases, una fase lenta, una fase a velocidad natural y una fase fuera de nuestra zona de confort. Estas tres fases han de combinarse continuamente de manera que se complementan y se obtenga un producto completo, técnicamente perfecto y capaz de realizarse a la velocidad necesaria.

“Debo encontrar el “ritmo” y aprender a trabjarlo y aceptarlo desde la parte trasera de mi nuca, no desde los ojos”

Todo tiene un “ritmo”:

Se dice, ” lo lento es suave y lo suave es rápido “. Podríamos entender que lo lento es realizar las acciones siendo completamente consciente de lo que se va haciendo en cada momento, de ahí saldría la suavidad, es decir, realizar los movimientos técnicamente perfectos, sin pausas innecesarias, sin tirones ni tropiezos de la mente, lo que hará que, finalmente, la velocidad venga sola, acompañada por la situación que requerirá que caigamos en el “vacío”.

De ahí que, a la hora de tecnificar, tengamos esas tres fases, la lenta, la natural y la que está fuera de nuestra zona de confort.

Si siempre entrenamos lento, no seremos naturales. Si siempre entrenamos naturales, nunca nos pondremos fuera de nuestra zona de confort. Si siempre entrenamos a máxima velocidad, fuera de nuestra zona de confort, nunca seremos conscientes de que estamos cometiendo errores en nuestra técnica. Por eso las tres fases de tecnificación se combinan, son cíclicas y nunca se abandonan. Esta forma de entrenar nuestras técnicas hará que conozcamos cuál es verdaderamente nuestro “ritmo”, que no es ni rápido ni lento; es como debe ser. No debo pretender hacer las cosas rápidas o lentas, las prisas no son buenas consejeras y nuestra percepción del paso del tiempo es diferente cuando entreno, de cuando miro como entrenan. Debo encontrar el “ritmo” y aprender a trabajarlo y aceptarlo desde la parte trasera de la nuca, no desde los ojos.

El “ritmo” de nuestro cerebro:

Desde hace unos años para acá se viene hablando del término plasticidad cerebral, que como su propio nombre indica, nos dice que nuestro cerebro es maleable, se le puede educar y aprenderá lo que le enseñemos. Estas explicaciones científicas nos dicen que mediante la repetición seremos capaces de realizar una acción cada vez mejor, puesto que nuestro cerebro se amolda, aprende, se adapta a nuestro mundo, a nuestro trabajo, a nuestras necesidades.

Nuestro cerebro sabe hacer eso él solo, lo llevamos en nuestra genética, es nuestra manera de adaptarnos al mundo, eso no cambiará, es científico, es así. Lo que podemos cambiar, lo que podemos controlar, es el método por el cual nuestro cerebro se modificará y aprenderá.

Al final, por encima de todo, estará nuestra voluntad de auto-disciplinarnos en que cuando planificamos el entrenamiento que vamos a seguir, sea el que mayor beneficios se obtengan de las capacidades maleables de nuestro cerebro.

Aplicando las técnicas:

Donde ponemos a prueba nuestras habilidades es en escenarios tácticos. Los escenarios tácticos difieren de los ejercicios típicos en que plantean situaciones sin una resolución preestablecida, es decir, dejan a la decisión del ejecutante la manera de relacionarse con el escenario, tan sólo marcando unos límites relacionados con la seguridad. Éstos escenarios tácticos deben ser realistas de manera que pongamos a prueba nuestra tecnificación de habilidades. Ésta será la prueba de fuego para comprobar si todo lo aprendido, si todo lo tecnificado, si todos los anteriores ejercicios, tienen cabida en una situación táctica realista. Además, en los escenarios tácticos trabajaremos una herramienta que hasta ahora no se ha trabajado durante la tecnificación: nuestra adaptación al entorno cambiante, que viene dada por la capacidad de recibir y tratar información por parte del cerebro bajo estrés, por la capacidad de nuestro cuerpo de físicamente soportar la tensión y por la capacidad de hacerlo todo con un “ritmo”, porque el “ritmo” indica que el cerebro no se está colapsando.

Durante la fase de tecnificación en los ejercicios, existe una cierta coreografía preestablecida, precisamente para trabajar técnicamente las habilidades, pero en los escenarios tácticos no existe nada preestablecido, podré hacer lo que crea conveniente siempre y cuando mantenga la seguridad.

Aquí es donde radica claramente la diferencia entre escenarios tácticos y recorridos de tiro (IPSC): en la ausencia de una coreografía preestablecida.

La mente del guerrero no es la mente del deportista; debido a la plasticidad cerebral, el cerebro del guerrero es diferente del cerebro del deportista, aunque haya habilidades técnicas que se desarrollen de manera similar, la aplicación no será la misma.

la gente se aparta de la verdadera vía por desviaciones personales de su mente y por desviaciones individuales de su visión.

Miyamoto Musashi

Autor de "El libro de los cinco anillos"

De qué va todo esto:

Al final esto no se trata de disparar, disparar es sólo una parte y es sólo una habilidad de las múltiples que habrá que dominar en un escenario realista.

Alguien que sea capaz de disparar muy bien en ejercicios estáticos realizados sin un programa de tecnificación de habilidades, no habrá salido de la zona de confort durante el entrenamiento, ni habrá puesto a prueba su capacidad de adaptarse al entorno.

Al final, esto realmente, no va de tiro, porque podríamos hacer lo mismo cambiando el arma de fuego por un palo.

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