¿Estático o dinámico? ¿Qué hago? (Parte II)

¿Estático o dinámico? ¿Qué hago? (Parte II)

¿Estático o dinámico? ¿Qué hago? (Parte II)

Arturo Mariscal

Socio colaborador

¿Estático o dinámico? Llegamos a la pregunta. Yo tengo mi respuesta clara: siempre dinamismo.

¿Qué ocurre si me mantengo estático? Pues es muy sencillo, que aunque esté extrayendo mí arma de la funda y la manipule para ponerla en condición de disparo, el otro tiene la intención de culminar la acción decidida. Si yo permanezco estático no influyo para nada en su decisión. El apuntará hacia mí y me alcanzará porque sus ojos están fijos en mí y el arma busca ese punto donde se está mirando (el rollito del cristalino y todo eso de antes….).

¿Qué ocurre si me muevo? Pues que aumento de pulsaciones y adrenalina crean una presión en la cabeza y esta produce una especie de abotargamiento, se crea una leve sensación de ralentizar los movimientos. También sus ojos están sobre mí, y sus manos llevan el arma hacia mí. Pero al desplazarme un poco rompo esa conexión ojos-manos y necesita un micro-retardo para volver a establecer esa conexión entre yo, su mirada y su arma: he roto su ciclo OODA. Debe reprogramarse. Tardará muy poco, pero debe hacerlo (recordamos que antes hemos debido buscar un nuevo papel para escribir). Y eso es una ventaja táctica para mí.

«Los guerreros no se jubilan nunca»

Mario Andrade

Poeta, novelista, ensayista

¿Estático o dinámico? ¿Qué hago? (Parte I)

Lee primero este artículo antes de continuar.

«El malo ha estado Orientándose, Observando, Decidiendo cómo y qué va a hacer y el momento en el que lo va a hacer «

Salida premeditada Vs desplazamiento sorpresivo. Hay que hacer esa diferencia. El primero ocurre cuando vamos buscando al malo y lo localizamos y vemos cómo se acerca hacia nosotros. Observamos un vehículo a nuestra derecha y desenfundamos mientras nos dirigimos hacia el para cubrirnos. Decidimos escapar de la trayectoria del agresor hacia ese lado.

El desplazamiento será sorpresivo cuando sea una reacción ante un ataque no esperado. El malo nos sorprende y nuestro “instinto animal” nos hace separarnos de el (el mecanismo de huida animal).

¿Cómo se mueve Nube Negra? Es complicado explicar sin hacerlo. Es difícil decir cómo hago para salir de esa línea de tiro, para romper ese ciclo. Yo establezco dos modos de hacerlo y los dos parten de la misma situación, en la que trato de aprovechar la reacción innata a la sorpresa que poseemos. ¿Recordamos al gato o al perro del ejemplo inicial? (Efectivamente recuerdo que está muy feo asustar animales como diversión).

El animal se agacha por contracción ante el susto y luego aprovecha esa contracción para convertirla en resorte y salir huyendo con velocidad. Cuando un ser humano es sorprendido suele responder de forma similar al gato o al perro (hay personas que no): la mayoría de las personas lo harán encogiéndose un poco (contracción) y elevando los brazos para proteger su rostro antes de tratar una huida.

Aprovechemos esa pequeña contracción para convertirla en un movimiento ventajoso, ya que nos sitúa en un movimiento inercial. A veces esa contracción es un simple encogerse de hombros (ocultar cuello = proteger arterias) y una leve flexión de rodillas, la justa para conseguir inercia. Esos músculos que se contraen buscan hacernos pequeño ante la amenaza, pero la siguiente respuesta del organismo (moverse, desplazarse) es más sencilla porque ya estás en movimiento.

Mi primera forma de “escape” sería una salida corta, un desplazamiento corto; da igual el nombre que le demos. Simplemente se trata de desplazarse lateralmente a la vez que se extrae el arma y se dirige al agresor prácticamente en el momento en que el paso se finaliza. Se trata de dar un paso lateral ni grande ni corto que sirva para apartarnos justamente de enfrente del agresor.

Si describiese el movimiento, diría que uno de los dos pies se eleva del suelo y se separa lateralmente a la vez que la mano se dirige hacia el arma y la extrae. Prácticamente cuando el pie se vuelve a apoyar en el suelo, el arma esta empuñada en la funda y se inicia la extracción justo en el momento en que el otro pie se separa del suelo para acercarse al otro.

Cuando los dos pies vuelven a estar en el suelo (ya no estoy 100 % frente al agresor) el arma ya está fuera de la funda y se dirige hacia el agresor. Es un sencillo paso lateral.La imagen de la derecha muestra parte de ese movimiento. Un pequeño paso lateral, seguimos enfrentados al agresor pero tras la leve contracción del cuerpo extraemos el arma y hacemos fuego.

¿Qué ocurre cuando el desplazamiento debe ser más largo? Supongamos que el agresor avanza hacia nosotros o que nos queremos parapetar tras un vehículo cercano, o directamente desaparecer de la escena. En este caso nuestro desplazamiento debe ser largo, y es diferente. Lo explico desde mi perspectiva (tirador diestro).

Los que hayan hecho el servicio militar o pertenezcan al ámbito castrense (desconozco si los policías emplean el orden cerrado) recordarán las órdenes “derecha o izquierda, ar”. Cuando uno escucha cualquiera de las dos indicaciones inmediatamente pivota sobre los pies empleando puntera y tacón, los pies se deslizan sobre el suelo y sitúan el cuerpo lateralmente al agresor. Esa es la idea. Esta imagen puede servir (izquierda). En ella estoy explicando precisamente este movimiento: pivoto hacia un lado y empiezo a caminar mientras llevo el
arma al objetivo. Vamos a analizarlo un poco, a ver si me hago entender.

Imaginemos que necesitamos hacer ese desplazamiento largo hacia la derecha. La primera reacción tras la contracción inicial va a ser iniciar un giro pivotando sobre el talón del pie derecho y la puntera del izquierdo; simultáneamente busco mi arma y la empuño iniciando el desenfunde. Inicio el desplazamiento apoyando el pie derecho en el suelo e impulsándome con el izquierdo (por eso apoyo su puntera): doy un paso. Mi mano derecha ya tiene el arma sujeta y la eleva para dirigirla hacia el lado izquierdo, que es donde está mi amenaza. Al ir hacia ese lado puedo emplear las dos manos para finalizar el empuñamiento ya que mi arma se puede alejar del cuerpo y es más precisa la puntería. ¿Lo vemos en la fotografía de la derecha? ¿Más o menos?

Ahora nos desplazaremos hacia la izquierda (adversario en la derecha). Invertimos el movimiento de pivote y lo hacemos sobre el talón del pie izquierdo y la puntera del derecho, que es el que imprime el dinamismo ahora. El resto es igual. Simultáneamente se empuña y extrae el arma y se lleva hacia la derecha, que es donde ahora tengo la amenaza. Pero hay un problema: si empuño a dos manos el arma queda justo ante el rostro y no puedo alinear miras. También por estar tan “compacto” pierdo flexibilidad. ¿Qué pasa si suelto la mano izquierda? Pues que sorpresivamente voy a recuperar ese dinamismo y voy a poder dirigir el arma al adversario estirando el brazo y empuñando a una mano, veo las miras.

Puedo mejorar este segundo desplazamiento si el brazo izquierdo (tirador derecho) lo pliego hacia el pecho para cruzarlo sobre el, para buscar protegerme ante impactos. Otra opción buena sobre todo si estoy en lugares confinados (estrechos) es estirarlo en la dirección de marcha para emplearlo de parapeto o de “sensor” que va a detectar obstáculos con los que podamos chocar.

En ambos casos el movimiento se inicia, hay un desplazamiento lateral a la vez que hago fuego hacia el que me agrede. La velocidad de movimiento y la cadencia de disparos será la que me permita alcanzar el objetivo con eficacia, como siempre.

A practicar, camaradas.

Salir de la X

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Bullying: ¿Qué es? (parte I)

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Bullying: ¿Qué es? (parte I)

Enric Navarro

Experto perfilación criminológica

Socio colaborador

Me llamo Enric Navarro y llevo trabajando en seguridad civil y laboral desde el 2009, donde entre otros colectivos he atendido y atiendo a muchas víctimas de acoso escolar y he participado en la elaboración de protocolos para varios centros educativos en diferentes puntos de la geografía Española. También soy coautor de un programa de formación para profesorado en prevención, detección y actuaciones frente al acoso escolar en las aulas.

Aunque parezca obvio, me parece aconsejable comenzar definiendo qué es el bullying o acoso escolar, ya que mucha gente confunde dicho término con otras actuaciones que, aunque se le parezcan, no tienen nada que ver.

«…en un suceso de acoso escolar no hay un único agresor sino una gran masa de gente compuesta desde por varios miembros de la misma aula, hasta varias aulas…«

«Si conoces al enemigo y a ti mismo, no debes temer el resultado de un ciento de batallas.«

Sun Tzu

Qué es acoso y en qué se diferencia de agresión

Definimos:

Juego Agresivo: situación aceptada por todos los integrantes de un grupo dónde dadas las particularidades y reglas del mismo, aceptan hacerse un daño controlado entre ellos. Algunos ejemplos: paredón, mosca, matapollos, estrella y madre montada, etc.

Agresión: situación en la que una o varias personas tienen la intención de hacer daño a otra y sin previo aviso ni autorización, inician su actuación para conseguirlo.

Acoso Escolar o Bullying: situación dónde un grupo de gente, de manera directa o indirecta, comete distintos tipos de agresiones, siempre hacia la misma víctima, de forma duradera y continua, a lo largo del tiempo (trimestre, semestre, curso escolar, o toda la etapa educativa)

Sabiendo que en un suceso de acoso escolar no hay un único agresor sino una gran masa de gente compuesta desde por varios miembros de la misma aula, hasta varias aulas y en algunos casos por la totalidad del centro educativo, vamos a analizar los tipos de agresiones que observamos dentro de un proceso de acoso escolar.

Tipos de Agresiones que encontramos en el Acoso Escolar

Verbales: Tratan de que la otra persona se sienta mal mediante motes, apelativos, insultos, etc. Muchas veces se alude a su físico, taras, o defectos. Da igual que sea gordo o flacucho, enano o gigantón, cuatro ojos si lleva gafas o abrelatas si usa apartado dental. El problema no reside en que un día en una discusión alguien le insulte, sino que todos los días de su vida todo el mundo en el centro educativo, a veces incluso los profesores en un intento de empatía con la masa de alumnos, se lo esté llamando constantemente.

Sociales: La exclusión social, la soledad, el hecho de creer que no le importas a nadie, es una forma de tortura muy efectiva, sobre todo en edades infantiles y adolescentes, donde la necesidad de pertenencia a un grupo de iguales es tan grande. Llegar a un sitio y que la gente se calle, -¿De qué habláis? -A ti que te importa, -¿me puedo sentar aquí? -No tu no, -¿puedo jugar? -Piérdete,… son frases que pueden oírse de manera habitual en muchos patios de colegio, induciendo a muchos niños a depresión y posterior suicidio. Muchos casos aparecidos en prensa de niños y adolescentes que se han suicidado han dejado notas del tipo: “no aguanto más, no le importo a nadie”

Psicológicas: se llama así cuando la masa coacciona, por medio de amenazas o chantajes, a alguien para hacer algo contra su voluntad a cambio de ser aceptado por el grupo, y que le hace sentir mal moralmente, desde robar, agredir a otros, pedir perdón por todo, etc. En un centro escolar donde trabajé un grupo de alumnos de primaria (6-7 años) habían montado un “clan secreto” y a los que querían entrar en el mismo les hacían beber agua de los charcos del suelo en el patio. Si no estabas con ellos te hacían la vida imposible, te pegaban, excluían, insultaban, se reían de ti, etc, y si estabas con ellos tenías que pasar por un periodo que a veces era para siempre donde eras el criado, el siervo y el esclavo del resto del grupo para todo. Los que entraban recibían su mote peyorativo, eso sí, gozaban de la protección del grupo: “a nuestro xxx solo le insultamos nosotros”. Cuando todo el mundo constantemente durante mucho tiempo le dice a un niño o niña: “muérete”, “suicídate” etc, es probable que antes o después lo haga; estas solicitudes para hacer algo contra la voluntad propia entran dentro de las agresiones psicológicas.

Obviamente, muchas de las cosas que se solicitan a la persona acosada en este tipo de acoso no son bien vistas por la totalidad del grupo, pero el miedo a la exclusión es tal, que los que están dentro callan con tal de no ser ellos los que ocupen el lugar de la víctima.

En el Libro “Bandas Juveniles Violentas vs Grupos de Acción Colectiva” del Analista en Seguridad Argentino Oscar Terminiello se habla de pandillas y grupos de riesgo y su mutación a Tribus Urbanas y Maras Latinas, explicándose de manera clara y didáctica la importancia de pertenencia a un colectivo de iguales por parte del menor adolescente y como se van introduciendo en una espiral de agresiones psicológicas donde “el Gang” les obliga a cometer desde agresiones al entorno como grafitis, hasta agresiones físicas a otras personas de grupos rivales, hacia las que no tienen nada en contra, por el simple hecho de cumplir una orden de los líderes de su nuevo grupo de “amigos”.

Físicas: Las agresiones físicas pueden ser directas, desde los empujones y zancadillas más sutiles hasta verdaderas palizas. También existen las agresiones físicas indirectas, donde no se daña el cuerpo de la persona agredida pero sistemáticamente se le roba y destroza su material, ropa, despojo de dinero, teléfono, o cualquier otra cosa que traiga al centro educativo.

Sexuales: De manera sutil se verbaliza sobre los atributos o inclinaciones sexuales (reales o figuradas) de la persona agredida: culo gordo, picha corta, mariquita, marimacho. Las agresiones sexuales de manera directa pasan por tocamientos no autorizados por parte de la víctima hasta la mutilación de órganos sexuales a base de golpes o patadas, la violación, o penetración con objetos o partes del cuerpo del agresor o agresores por los distintos orificios corporales (bucal, vaginal, rectal).

Cibernéticas: Cualquiera de las agresiones anteriores o la suma de varias siempre que sea a través de dispositivos electrónicos. Cuando era pequeño mi regalo de primera comunión a los 8 años fue un reloj, pero desde hace unos años, cada vez es más común que el regalo sea un teléfono móvil o una Tablet con conexión a internet. Desde marzo 2020 con la crisis del covid19 la enseñanza online y la comunicación digital con el centro educativo, cada vez es más común. Por eso vamos a detenernos un poco más en este apartado con varios subtipos de agresiones:

– Introducir a alguien en un grupal para insultarle o reírse de él y volverle a meter, en caso de que la víctima se salga.

– Desprestigiar la imagen de alguien contando cosas personales en grupos donde no tiene presencia y no puede defenderse, perjudicando así sus relaciones sociales y familiares.

– Usar los chats de videollamadas colectivas con su profe para que todo el mundo se ría de la víctima en su cara.

– Hacer capturas de pantalla o grabaciones de videollamadas colectivas para hacer fotomontajes con ánimo de desprestigio y pasarlo a compañeros por redes sociales paralelas.

– Conspirar entre varios y pedirle, cada uno por separado, que cometa una infracción; como pasarles una contraseña de sus padres en un pc común, o que les dé acceso a su pc en remoto con alguno de los miles de programas gratuitos que permiten este tipo de prácticas por ejemplo “google remote desktop”.

– Obligarle a comprar algo por internet (si los padres tienen instalado el google pay por ejemplo es muy sencillo) con dirección de envío a los otros niños.

– Usar una videollamada para conseguir imágenes de foto o video de la víctima desnuda para luego distribuir entre el resto del entorno educativo o social de la víctima. A esta práctica se la llama sexting (sex+texting)

A parte de todo lo dicho anteriormente, hay dos tipos de agresión on line a menores que NO pueden incluirse en el acoso escolar pero es importante que los padres y profesores conozcan:

Grooming, cuando un adulto se hace pasar por un menor, para cualquier finalidad ilícita, desde sexual, hasta para secuestrar al menor para conseguir un rescate, pasando por un secuestro para tráfico de órganos.

Blue Whale, o Ballena Azul surgió en Rusia en 2013 llamado F57, y se convirtió en Ballena Azul en 2016. La idea inicial era crear comunidades on line y grupos de ayuda mutua entre menores que estaban sufriendo acoso escolar. El fin de estos grupos era ayudar a los menores a ser capaces de suicidarse en un mundo horrible dónde nadie les quería y estaban completamente solos. A través del juego cumplías 50 “challenges” o retos en 50 días (casi dos meses a uno por día, y hasta casi dos años en los casos que más se tardaba). A cada prueba superada, debías reportar pruebas a “la comunidad” de haberlo conseguido lo cual tenía un doble fin, por un lado motivar al resto que habían entrado después “sí él puede yo también puedo” y por otro lado, dejar pruebas de las cosas horribles que vas haciendo con lo cual la comunidad tiene más poder de presión hacia ti tanto a nivel moral, como a nivel chantaje: “o haces la siguiente prueba o enviamos a tus familiares  y a  las  autoridades  todo  lo  que  has  hecho  hasta ahora”. Las pruebas empiezan siendo muy sutiles, como ser capaz de ponerte el despertador en mitad de la noche, pasando por despertarte en mitad de la noche y entrar y salir del cuarto de tus padres sin que lo sepan, abandonar el hogar y regresar, robar dinero o joyas para tirarlas o donarlas a la beneficencia, hasta provocarse auto cortes, auto mutilarse, matar un gatito, o suicidarse en la última de las pruebas. Cuando entras a la comunidad, estás a cargo de un “hermano mayor” que te ayuda y te anima a superar las pruebas, que te quiere y cuida de ti, alguien a quién no puedes fallar moralmente pues es la única persona del mundo a la que le importas, y desde la quinta prueba pasas a tener un hermano menor a quién deberás guiar y motivar para que cumpla con todas sus pruebas, no es tan malo, después de todo tu ya lo has hecho. A partir de la prueba 45 toda la comunidad que está en pruebas superiores son tus tutores, y cuando tú llegas a la 46 pasas a ser tutor de todas las personas de la comunidad que están en la 45. Es una verdadera hermandad de suicidas de la que según los expertos a partir de la prueba 25 ya es imposible salir.

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Consciencia situacional: Buscar y evaluar (parte II)

Consciencia situacional: Buscar y evaluar (parte II)

Consciencia situacional: Buscar y evaluar (parte II)

Arturo Mariscal "Nube Negra"

Colaborador E3A

Segunda parte de la nota dedicada a la consciencia situacional. Como ya comenté en la nota anterior (“Consciencia situacional 1. La teoría”), he rescatado una publicación anterior mía y la voy a “remasterizar” para actualizarla un poco y enlazarla con el texto anterior. Pienso que así se entenderá un poco más tanto esta nota como la anterior. No la voy a repetir, pero la bibliografía que incluía en esa nota sirve como base para esta, aparte de la experiencia propia. Empecemos.

«No hay vergüenza en fallar. Para un guerrero, la única vergüenza es no intentarlo»

Dave Grossman

Tcol.

«Tras ver a nuestro adversario fuera de combate nuestro dedo abandona el disparador y se sitúa sobre el armazón del arma (nunca sobre el arco del guardamontes)«

Resumimos la nota anterior diciendo que en una situación que nos provoca un estrés alto (un enfrentamiento con armas o un accidente de tráfico, por ejemplo) concentramos nuestra atención en la amenaza más directa en lugar de hacerlo sobre todo el resto de personas y objetos que se encuentran en la escena. Nuestro mundo se ha reducido a un campo visual muy pequeño en extensión y centrado en el agresor (“visión o efecto túnel”); nuestro cerebro incluso ha llegado a desconectar “sistemas inútiles” y a veces ni oímos. El mundo al que nos hemos reducido lo vemos en la imagen esquemática que nos acompaña (disculpad la calidad).

Retomar la consciencia situacional es necesario para romper esa involuntaria falta de atención sobre el mundo real que nos rodea, para recuperar el conocimiento de dónde se está y por dónde debe moverse uno, lo que se está haciendo y cómo se está haciendo, para mantener la mente orientada en la acción y en todas las acciones que se necesiten llevar a cabo, etc.

Recordemos que habíamos definido la “consciencia situacional” como la capacidad de prestar atención en una situación a todo el conjunto de esa situación simultáneamente y a las diferentes partes de la misma: tener conocimiento de uno mismo y de lo que nos rodea. El mundo en la realidad es más de lo que veíamos en la imagen anterior como vemos en el esquema siguiente.

Una de las técnicas más básicas y fundamentales para resituarnos en el mundo es la que da título a esta nota: la “búsqueda y evaluación” que va a permitirnos localizar otra amenaza en la zona que nos rodea y comprobar la seguridad del entorno.

Nos vamos a ese gran referente de formación táctica que es YouTube (es ironía, obviamente). Si vemos videos de diversos instructores, una vez ha finalizado la secuencia de tiro que simularía cualquier enfrentamiento se comienza un movimiento propio de un “Tai-Chi táctico” que muchos han automatizado y ejecutan directamente (y otros muchos trasladan a la formación) sin saber muy bien por qué lo hacen o qué deben hacer o cómo, y que simplemente se realiza (según la mayoría de las respuestas dadas) para “salir del túnel”. En parte esta bien aunque hay más motivos, y sobre esto volvemos más tarde. Es un movimiento que definen algunos como escanear o chequear, derivando de las palabras empleadas “scan” (escudriñar en inglés) y de “check” (comprobar).

Reconozco que son términos que me parecen demasiado “USAmericanos” aunque estén incluidos en nuestro fabuloso diccionario de la Real Academia Española (de la lengua). Y a fin de cuentas, yo soy muy purista para algunas cosas.

– Escanear es la acción de pasar por el escáner, siendo un escáner aquel dispositivo que explora un espacio o imagen y los traduce en señales eléctricas para su procesamiento… En mi opinión, no es escanear.

– Chequear podría servir puesto que es examinar, controlar, cotejar, comprobar.

En realidad, ¿qué es lo que necesito hacer cuando finalizo un enfrentamiento? Concretamente yo busco otra amenaza y valoro si lo que voy viendo puede considerarse amenaza, riesgo potencial, etc. Dicho de una forma un poco chapucera (pero que nos vale): diferencio si es la señora Juana que está esperando el bus o si es una amiga del agresor que nos vigila o un caballero travestido que aguarda para atacarnos escudándose en un disfraz. Así lo entreno y así lo transmito.

Por lo tanto, lo que se debe hacer es eso, BUSCAR Y EVALUAR: buscar a alguien o algo más en el conjunto de la escena que me rodea y luego analizar, estimar, calcular el grado de riesgo que me puede aportar, etc. (evaluar), entre otras cosas.

Pero ojo, especialmente los señores y señoras dedicados a la administración de la ley (jueces, fiscales, abogados, etc.) y que se están tomando la molestia de leerme. El tiempo que se dispone para buscar, evaluar si es riesgo o no y reaccionar en consecuencia es muy pequeño. Demasiado pequeño. Y ese tiempo tan corto puede hacerse aun más corto y estresante…

No hay ejercicios que puedan acercarse a simular esa situación, se pueden añadir variaciones a los ejercicios pero no es lo mismo. Yo recomendaría introducir ejercicios de “fuerza contra fuerza” (FoF, “Force on Force”) con marcadoras de paintball o airsoft, donde uno da y recibe y toma consciencia de lo delicado de la situación. Y a los jueces, fiscales y abogados (e instructores de barra de bar) también se los recomiendo.

¿Para qué buscamos y evaluamos? ¿Cuál es su utilidad? Unos párrafos antes había comentado que, aparte de para salir del túnel, había más motivos para hacerlo. E insisto en que no se trata simplemente de mover a un lado y a otro la cabeza como vemos en los videos. Al buscar puedo localizar cualquier amenaza oculta en el área más inmediata a la posición que ocupo o en una relativa lejanía/cercanía. Cualquier persona y objeto detectado es observado y automáticamente evaluado como amenaza-no amenaza igual que si fuera un transpondedor amigo-enemigo. Eso es parte del ciclo OODA (busquen y lean sobre el).

Y al buscar lo hago observando, no mirando simplemente. Es muy diferente mirar de observar porque observar es mirar prestando atención, y eso es lo que necesitamos: prestar atención. En resumen, hay que querer ver.

La acción de “buscar y evaluar” debe ir orientada a:

– Fundamentalmente a buscar alguna amenaza en la zona más cercana a donde me encuentro y luego en las adyacentes.

– Volver a ser consciente del entorno que me rodea (luego nos extenderemos un poco más sobre esto). Salir de la “visión de túnel”, por ejemplo.

– Comprobar la seguridad relativa de ese entorno y de las personas que me rodean.

– Retomar el contacto con el resto de compañeros(si los hay). Pedir apoyo, iniciar trasmisiones de actualización de situación, etc.

– Comprobar mi integridad física y la de mis compañeros (si los hay). Recordemos que el “modo ahorro” del cerebro en situación de estrés puede hacer que no haya advertido que estoy herido, quizás no haya sangre (vasoconstricción, recordemos).

– Comprobar fugazmente el arma. Fin de munición, interrupciones, necesidad de recarga a voluntad, etc.

También es importante tener presente que siempre se va a enseñar que esta acción la realizaremos cuando aparentemente haya finalizado el enfrentamiento con el agresor o agresores. Yo recomendaría que sea una acción continua durante el enfrentamiento ya que es el único modo de estar pendiente del mundo que nos rodea (es más difícil ser sorprendido), por lo que se debe introducir en los ejercicios una vez adquirida las destrezas mínimas y mantener esta acción en todos.

Llegamos al ¿cómo hacer esta búsqueda y evaluación? Buscar y evaluar va a requerir efectuar determinados movimientos con el propio cuerpo y con el arma. Lo malo de entrenar siempre en galerías y campos de tiro convencionales (despejados y sin obstáculos) es la limitación que imponen a la movilidad del profesional armado, que debe estar entrenando para sobrevivir y no para practicar el tiro deportivo. Por este motivo entre otros, lo habitual en la mayoría de los entrenamientos “tácticos” tradicionales en muchos estamentos armados es la secuencia:

Disparos – colocar el seguro – guardar el arma

Acabamos de ver la necesidad de introducir una búsqueda y evaluación para confirmar la seguridad del entorno por lo que debemos incorporar esa actitud como acción previa a dar por finalizado el enfrentamiento y guardar nuestra arma. La secuencia anterior pasaría a ser:

Disparos – amenaza incapacitada – buscar y evaluar – guardar arma

Y aún así, al final expondré una secuencia aún más correcta. Veamos la secuencia de búsqueda y evaluación que vamos a descomponer en dos fases que podemos llamar (por ejemplo): de área inmediata y de área extendida.

Hemos acompañado con nuestro arma (disparando incluso) al agresor hasta el suelo, lo hemos visto dejar de ser una amenaza, hemos respirado (recomiendo respirar). Sí, parecerá raro esto que acabo de decir pero durante el tiempo que ha durado el enfrentamiento apuesto a que lo más que has llegado a dar han sido un par de resoplidos rápidos y has aguantado el tirón. Párate y respira, introduce oxígeno en tu cuerpo para alimentarlo y para iniciar esa devolución a “nuestro mundo”. Que le llegue al cerebro porque lo necesitamos para pensar.

Tras ver a nuestro adversario fuera de combate nuestro dedo abandona el disparador y se sitúa sobre el armazón del arma (nunca sobre el arco del guardamontes); seguimos en el combate. Bajamos un poco el arma hasta ver bien al agresor, lo observamos, parece que no es amenaza. Hacemos una pasada rápida con el arma extendida (brazos extendidos) observando el área inmediata al agresor inerte. Esta es la fase de área inmediata, lo vemos en el esquema adjunto en el que se ha atenuado el entorno para dar énfasis a la zona observada.

La siguiente fase (área extendida) va a ser buscar nuevamente pero a mí alrededor y en profundidad aunque más lento, lo que todos los autores llaman los 360° aunque yo empleo el concepto de “esfera”; lo vemos a continuación. Es la búsqueda para comprobar que efectivamente no hay más amenazas y se hace siempre desde nuestra posición hacia las zonas alejadas del perímetro que nos rodea. Lo hago haciendo barridos en forma de arco en los que procuro “ver” (diferente de “mirar”) lo que hay delante mía para luego buscar en zonas posteriores a mi posición de forma rápida antes de regresar al frente. Esos son los 360° de una comprobación inicial rápida; un perímetro contiguo a mí delante y detrás, reflejado en la imagen.

Ahora amplío ese perímetro observado inicialmente en profundidad y repito detrás en profundidad también. Ahora son esos 360° pero ampliados en una comprobación posterior más lenta: miro lo mismo que ya observé antes pero le dedico más tiempo.

Una vez confirmo estos sectores elevo la visión si hay alturas que me rodean, lo cual es algo normal en entorno urbano, si algo no me ha llamado la atención antes en las alturas, o en los niveles inferiores. Y tengo presente que mis ojos y cabeza pueden estar haciendo barridos a mí alrededor y cambiar a observaciones superiores o inferiores si algo me llama la atención (recordemos cómo funciona nuestro ojo con objetos en el campo visual). Ahora estamos en la esfera (vemos el esquema). Espero que se haya entendido.

Ahora sí, ¿la secuencia más correcta a mi parecer es…?

Disparos – amenaza incapacitada – buscar y evaluar – comprobar arma – comprobar adversario incapacitado – guardar arma

Evito perder el tiempo con zonas amplias y despejadas: por ejemplo si a mi derecha está el espacio vacío de un descampado sin vegetación ni objetos y a la izquierda la linde de un bosque le prestaré más atención a esta y casi nada a la otra.

La pregunta del millón es ¿a qué velocidad hago esas búsquedas? Si preguntan a qué velocidad hay que disparar, la respuesta es a la que te permite impactar en la amenaza que tienes enfrente (así me lo enseñó mi maestro y no se me ha olvidado). Por lo tanto cuál será la respuesta: pues aquella velocidad que me permitirá apreciar detalles y evaluarlos como amigo-enemigo; ni más ni menos.

Si lo hago rápido veo y aprecio pocos detalles, si lo hago lento empleo demasiado tiempo y puedo ser alcanzado por el caballero travestido que comentaba antes y que no detecté pese a lo llamativo por ser yo demasiado lento (o rápido). Adaptación a lo que me rodea. Un ejemplo sencillo, pensemos: ¿cuánto tiempo empleo en buscar y evaluar en el interior de un pasillo de 5 metros tras incapacitar a un agresor donde solo está él al final de ese pasillo y cuánto tiempo emplearé para hacer lo mismo en una calle?

No hay forma de explicar nada de forma resumida. Lo lamento. Dejamos para la siguiente nota las pinceladas finales de la secuencia y la aplicación del arma.

Un saludo.

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Consciencia situacional (parte I)

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Arturo Mariscal "Nube Negra"

Colaborador E3A

No soy un gurú táctico, ni lo quiero ser porque como no salga bien la cosa … al final acabas siendo un ridículo penoso que sólo da lugar a bromas y risas; así que simplemente transmito con vosotros lo que he ido aprendiendo. Este tema es un ejemplo. Yo lo descubrí hace pocos años cuando encontré el término “situational awareness” (consciencia situacional) en varios textos yanquis mientras leía buscando respuestas relacionadas con el comportamiento en combate. Y, como se despertó en mí la curiosidad, pues me puse a investigar.

«No hay vergüenza en fallar. Para un guerrero, la única vergüenza es no intentarlo»

Dave Grossman

Tcol.

«Con el efecto túnel no llegamos a ver otro elemento en la escena del combate incluso estando cerca del centro del campo de visión, que lo tenemos fijado en el agresor.«

Obviamente, si no te documentas adecuadamente corres el riesgo de caer en un error (espero no equivocarme). Yo tengo un cuadernito donde voy copiando y anotando las cosas de interés que voy leyendo aquí y allá, y este texto lo voy a basar precisamente en esas anotaciones que están extraídas de la siguiente bibliografía cuya lectura recomiendo entre otras (por lo que se puede tomar como mis conclusiones o como un resumen):

-“Estudio sobre la reacción del policía ante el peligro y los enfrentamientos armados”, cuyo título anterior era “Informe 1/11. El agente de policía: reacción ante el peligro”. Publicado por la Asociación Profesional de Policías-ASOPOL y refrendado por el neurocientífico Dr. Carlos Belmonte Martínez.

-“En la línea de fuego. La realidad de los enfrentamientos armados”, de Ernesto Pérez Vera (Policía retirado por heridas en acto de servicio) y Fernando Pérez Pacho (psicólogo clínico).

-“Policías. Muerte en la calle”, de Ernesto Pérez Vera.

-“Sobre el combate”, del Teniente Coronel (ret.) Dave Grossman. Título original “On combat”.

-“Matar”, de Dave Grossman. Título original “On killing”.

-Diversos análisis y artículos referidos al ciclo OODA en el entorno de combate cercano, basados en el “OODA loop” del Coronel John Boyd, y en diversos autores nacionales y extranjeros.

-“Combate en Al Tarmiyah: lecciones aprendidas por las malas”. Artículo de título original “Al Tarmiyah firefigth: lessons learned the hard way”, del exMarine Paul Gardner; traducido por Jorge Tierno Rey.

-“Escanear y evaluar, manteniendo la consciencia de la situación”. Artículo de título original “Scan and Asses, maintaning situational awareness”, del exMarine y exPolicía Pat Rogers; traducido por Jorge Tierno Rey.

Al lío. Según la Real Academia Española podemos definir la “consciencia” como la capacidad del ser humano de reconocer la realidad circundante y de relacionarse con ella, o también como el conocimiento inmediato o espontáneo que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y reflexiones. Básicamente lo podemos resumir diciendo que la consciencia es tener conocimiento de uno mismo y de lo que nos rodea.

La “consciencia situacional” la definen como la capacidad de prestar atención en una situación simultáneamente a todo el conjunto de esa situación y a las diferentes partes de la misma.

Veamos la imagen que nos acompaña, que seguro que todavía no se entiende. Un águila y una cierva. Nada táctico. ¿O sí? Podría decir que puse un águila como podría haber puesto un león, un lobo o un perro. Igualmente en lugar de la cierva, podría ser una oveja, una cabra o un conejo. Qué tienen en común unos y otros y qué los diferencia …

El ciervo, la oveja, la cabra, el conejo, etc., son “la comida”. Su forma de sobrevivir se basa en estar permanentemente vigilantes, alerta. Si nos fijamos, sus ojos están situados más o menos lateralmente en su cabeza para permitirles una mayor vigilancia perimetral. El águila, el lobo, el león o el perro son depredadores, ellos se comen al ciervo. Sus ojos están centrados para tener una mayor agudeza visual y focalizar mejor su objetivo (la comida). Nosotros somos depredadores, nuestros ojos son frontales y nuestra visión periférica es más reducida que la de “nuestra comida”. Y más que se va a reducir como ya veremos.

Siguiendo con el águila, ¿cómo actúa el águila al cazar? ¿O el lobo? El águila da vueltas mientras vuela hasta que localiza su presa, entonces sus círculos son cada vez más pequeños hasta que se lanza contra ella. El lobo actúa parecido: localiza su víctima y se mueve hasta aislarla para atacarla; ambos desprecian lo que rodea “su comida”, se focalizan. Es funcionamiento primitivo.

No se puede entender la consciencia situacional sin saber qué le sucede al ser humano en estrés, ya que se ve afectado por el número de latidos que sube la presión arterial, la respiración que aporta un extra de oxígeno, las hormonas generadas, etc. ¿Qué nos ocurre cuando nos atacan y qué tiene que ver con la consciencia situacional? Lo resumo brevemente porque sabiendo cómo funciona nuestro cuerpo en esa situación somos capaces de entender lo que sucede y vemos la importancia de retomar esa consciencia situacional.

Hay que aclarar que cuando hablemos del “estrés de estar en combate” debemos pensar que no estamos hablando de un combate a larga distancia, donde el agresor casi no se distingue, donde no se le “humaniza” porque no se le asigna forma humana por la lejanía (no nos influye igual que estar de tú a tú). Estamos haciendo referencia a un combate a distancia inmediata, donde se ven los ojos del que agrede, se oye el ruido del puñetazo o el impacto del proyectil, donde se puede oler la sangre. Eso es lo que produce el estrés de combate al que me refiero.

Supongamos que somos atacados y nos debemos defender.

Cuando nos hayamos recuperado de la sorpresa inicial vamos a comenzar nuestra defensa. Van a ocurrir dos acciones conocidas por muchos de nosotros: notamos el pulso y una “sensación rara” que se traduce en hormigueo en los dedos, un ligero temblor, etc. El pulso es porque la presión arterial se eleva por el aumento del pulso; lo otro es la inyección de hormonas en el torrente sanguíneo. Una explicación un poco chapucera, pero nos vale.

Lo que sucede dependiendo del número de latidos por minuto (LPM) varia de una persona a otra: hay personas que van a funcionar controladas a 120 LPM y otras personas van a empezar a descontrolarse. Ya lo hemos leído muchas veces: primero se pierde la coordinación de las funciones motoras finas que son el uso de pequeños músculos que controlan la mano y dedos y permiten realizar tareas como escribir, abotonar, anudar, … montar el arma (pellizcando corredera), accionar palancas o botones (seguros, liberación de corredera, por ejemplo), etc.

Poco a poco, al subir las pulsaciones, se irá perdiendo la coordinación de las funciones motoras gruesas, que son las que controlan los grupos musculares grandes que se usan para correr, caminar, etc. Al final entramos en la supervivencia y solamente emplearíamos los músculos más básicos que nos van a permitir empujar, golpear, agarrar, etc. Sigue siendo una explicación chapucera, pero sigue valiendo.

Se ha aumentado el pulso porque el sistema nervioso quiere asegurarse que no falte el oxígeno que va a poner en funcionamiento la musculatura defensiva (un rollo de células y eso). Pero también se produce una vasoconstricción: los órganos que no van a participar físicamente en la huida o en la lucha (orejas o nariz, por ejemplo) pierden parte de la sangre y esa sangre se redistribuye hacia otras partes del cuerpo como piernas y brazos que sí van a intervenir en la lucha. El ojo es uno de los órganos que pierden riego sanguíneo con ocasión de la vasoconstricción cuando nos acercamos al estrés. Sigamos.

La cabeza se gira hacia la amenaza y el cuerpo se orienta hacia ella como haría cualquier animal amenazado y la visión se focaliza sobre ese peligro para localizarlo, situarlo y mantenerlo fijado (somos depredadores, como el águila y el lobo, recordemos). Habíamos comentado que el ojo perdía riego … Ahora vamos a responder a la pregunta de ¿por qué no vemos cuando estamos sometidos a un nivel de estrés grande?

Un musculo del ojo (ciliar de nombre) no recibe suficiente sangre y, al estar unido al cristalino (que es quien tiene la propiedad de enfocar según las distancias), no podrá cumplir su misión de ajuste. Las fuentes consultadas hablan de que la profundidad del campo visual se limita a no más de 1 ó 2 metros por detrás del objetivo y a 1 metro por delante o menos; y también se pierde la visión periférica, llamándose a esta situación “visión o efecto túnel”: nos hemos focalizado totalmente en el agresor.

Con el efecto túnel no llegamos a ver otro elemento en la escena del combate incluso estando cerca del centro del campo de visión, que lo tenemos fijado en el agresor.

También se afirma que durante los incidentes de estrés alto es muy probable que concentremos nuestra atención en la amenaza más directa en lugar de hacerlo sobre otras personas y objetos que se encuentren en la periferia de la visión (la escena del combate).

Podemos añadir que bajo el estrés de estar en combate nuestro cerebro tiene tendencia al ahorro, desconectando unos recursos y potenciando otros. En este asunto suele ganar el sentido de la vista y perder el auditivo (por eso hay que gritar): no se escucha porque no se puede fisiológicamente ya que se desactivan las áreas del cerebro responsables de la audición.

Resumiendo todo: te aíslas del mundo y solo estás pendiente del agresor. Básicamente, ibas tan tranquilo por el mundo admirando las maravillas de la obra del Señor (y del hombre: pajaritos que vuelan, arbolitos, los coches, la gente que se cruza contigo, etc.) y de buenas a primeras lo único que ves es al que ha intentado matarte tirado en el suelo. Y en esa situación puedes quedarte peligrosamente durante demasiado tiempo sin estar pendiente de otra cosa que no sea el agresor. Incluso cuando la lucha haya finalizado para ti sólo estáis tú y el agresor.

La ruptura con esa falta atención sobre el resto del mundo que nos rodea, el efecto túnel, etc. es necesaria para retomar la consciencia situacional, para volver a ser consciente de todo lo que nos rodea porque aparte de la señora Juana que está esperando el bus puede estar el amigo del agresor. Incluso puedo estar herido sin saberlo. Los autores dicen que un impacto en un brazo no duele instantáneamente, duele a los 10 minutos o así que es cuando se han pasado los efectos de la adrenalina. Y como hay vasoconstricción, lo mismo ni sangro.

La consciencia situacional permite recuperar el conocimiento de dónde se está, por dónde debe moverse uno, lo que se está haciendo y cómo se está haciendo, permite mantener la mente orientada en la acción y en todas las acciones que se necesiten llevar a cabo: recargar, solventar una interrupción, solicitar apoyos, ayudar al herido, etc.

A volver al mundo ayuda emplear técnicas de búsqueda y evaluación con las que se consigue la ruptura con esa abstracción del mundo, con el efecto túnel del enfrentamiento, con la falta atención sobre nosotros y el resto del mundo que nos rodea, etc. En otra nota se comentó la existencia de una “zona de manipulación para realizar el manejo del arma en campo visual y por lo tanto también me ayuda a mantener la consciencia situacional.

Importante. Tampoco se trata de acabar el enfrentamiento y “ale, que vuelvo al mundo”. No. Es conveniente tratar de mantener la consciencia situacional antes, durante y después del enfrentamiento. Siempre hay que procurar estar consciente de lo que va sucediendo, por eso se deben tener técnicas sencillas que aseguren funcionamiento y que permitan sacarnos de la abstracción de la situación y traernos al mundo.

Y ojo, que esto no sólo sucede en un enfrentamiento con armas. Esta abstracción puede suceder en un accidente de tráfico por ejemplo, y no ser capaz de ver otro vehículo que se te abalanza encima mientras o de oírlo.

Y bueno, ya creo (y espero y deseo) que he sido capaz de explicar la deducción a la que he llegado sobre la consciencia situacional. Ojalá que se haya entendido; siento lo extenso. Ahora debo recuperar y reescribir un antiguo texto mío sobre esa técnica de búsqueda y evaluación para la siguiente nota corta.

Saludos.

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Presidente CISEG

El terrorismo de etiología yihadista, presente en nuestras vidas desde hace apenas 30 años, ha evolucionado a medida que nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y Servicios de Inteligencia han ido dificultando sus objetivos, ya sea anticipándose a sus actos o deteniendo sus labores de captación, adoctrinamiento y financiación.

«El conocimiento es poder. La información es libertadora. La educación es la premisa del progreso en toda sociedad»

Kofi Annan

Premio Novel de la Paz

«…a veces puedan ser de poca complejidad operativa pero con un fuerte impacto humano por la cantidad de víctimas que arrastran…«

Todo y así, su terror ha calado en nuestra sociedad, y aún de manera imperceptible, cada vez más su ideología radical y violenta aparece frente cualquier acontecimiento que nuestra mente relacione con su manera de actuar. Cuando una persona realiza una acción en donde la seguridad de la población se pone en riesgo y su manera de perpetrarla es similar a la utilizada por estos terroristas, rápidamente llega a nuestro pensamiento el atentado terrorista. Estos días en Europa varios acontecimientos con un modus operandi similar al utilizado por lobos solitarios y terroristas individuales de Dáesh, han hecho cuestionarse a muchos de nosotros si se estaba frente a una nueva escalada de atentados terroristas.

Estos terroristas han logrado que los tengamos presentes en nuestras mentes incluso cuando no tienen nada que ver con los acontecimientos. Aunque tenemos que ser conscientes del riesgo que estos grupos terroristas son para occidente no debemos caer en uno de sus principales objetivos:  hacernos vivir en un estado de terror. Hay que ser conscientes y conocer los riesgos que tenemos mientras este terrorismo este entre nosotros y saber como y cuando actuar desde Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y Seguridad Privada, de manera individual y coordinado entre los diferentes profesionales para evitar que el terrorista consiga su fin.

Es fundamental la formación profesional sobre el fenómeno del terrorismo yihadista, aportando instrumentos de análisis para la valoración, evaluación y detección de posibles actos terroristas de etiología yihadista; para adquirir el conocimiento necesario para el trato y la detección de radicalizados y reclutadores yihadistas en espacios públicos, conocer las últimas modalidades en atentados y su evolución en las RRSS y su manera de actuar.

No olvidemos que estamos frente un terrorismo global que convive entre nosotros y que, muy lejos de parar, va a seguir manipulando, radicalizando y atentando para conseguir sus objetivos. Cerrar los ojos a esta evidencia y no actuar contundentemente contra este terrorismo solo sirve para dar oxígeno a estos asesinos con el fin de perpetrar nuevas masacres. No somos pocos los analistas que coincidimos en que este tipo de atentados, aunque a veces puedan ser de poca complejidad operativa pero con un fuerte impacto humano por la cantidad de víctimas que arrastran, son difíciles de detectar y en consecuencia de neutralizar a tiempo. Conocer es la mejor herramienta para prevenir y evitar el atentado.

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Análisis, detección y prevención.

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