Protocolos para atentados terroristas

Protocolos para atentados terroristas

TCCC

Enric Navarro

Experto perfilación criminológica

Socio colaborador

Cuando al hecho de tener que enfrentar una agresión se añade el caos y el pánico masivo en la escena, o tienes las ideas claras o tus posibilidades de salir con vida serán mínimas.

Desde que el ser humano dejó de ser mono, tal vez incluso desde antes, ha habido enfrentamientos motivados por diferentes causas, y cuando las causas no han sido motivadas por un deseo propio, sino ordenadas por un superior en una cadena de mando, y con una intención de lograr un objetivo que beneficie a una causa estratégica, política, social, económica, territorial, religiosa, o colonialista, y no solo a una motivación personal del agresor, hablamos en la mayoría de los casos, de actos de terrorismo.

A diferencia de los actos de guerra, el terrorismo no es entre países que han tratado de agotar vías políticas y diplomáticas para la solución de un asunto determinado, y no es entre profesionales armados de dos países legalmente reconocidos por terceros. Sino que son actos en ausencia de guerra, perpetrados por un colectivo más o menos profesionalizado pero No profesional, y en la mayoría de los casos contra personas civiles que nada tienen que ver con sus objetivos y que no tienen poder de decisión para negociarlos.

«Si conoces al enemigo y a ti mismo, no debes temer el resultado de un ciento de batallas.«

Sun Tzu

«…mentalidad proactiva; que le hizo levantarse a por el terrorista y gracias a eso no solo él sobrevivió, sino que todos los pasajeros del tren a día de hoy están con vida.«

ATAQUE MÁS EMPLEADOS 

Aunque lo más común suelen ser los artefactos explosivos ubicados en fiambreras que se pegan a los bajos de un vehículo, o en el interior de bolsas de deporte y mochilas, o incluso en chalecos adosados al cuerpo bajo la ropa del terrorista, a lo largo de la historia hemos visto otros tipos de ataques contra la población mediante el uso de químicos en depuradoras de aguas, gases en espacios cerrados como en el metro de Tokio (gas sarín), ataques con armas de fuego desde posiciones elevadas, entradas con armas largas en edificios como Charlie Hebdo o vehículos en marcha como el tren Amsterdam-París, Atentados con corto-punzantes como los atentados de Bridge of London, o incluso el uso de vehículos con o sin pasajeros para arremeter contra masas de población como los aviones del 11S en Nueva York, o los camiones en Niza o Barcelona.

Una de las últimas organizaciones terroristas aparecidas, además con objetivos en distintos lugares del globo terrestre es el terrorismo islámico, que en el 2016 ya proclamó la consigna de “mata con lo que tengas a tu alcance”, no solo fabricando explosivos con elementos fáciles de conseguir en cualquier supermercado o tienda de ultramarinos sin percibir sospecha, sino atacando con útiles de cocina como cuchillos, o con los propios vehículos de transporte de mercancías y personas, que pueden tenerse en propiedad, alquilarse o ser robados, aumentando las posibilidades de éxito de su ataque al ampliar las posibilidades de rearme; teniendo la policía no solo que vigilar el tráfico ilegal de químicos, explosivos y armas de fuego, sino teniendo que estar atentos a muchos más parámetros.

PREVENCIÓN

Pese a que si existen a nivel seguridad profesional protocolos de prevención mediante mecanismos activos y pasivos para cada uno de los tipos de atentados (en las antiguas civilizaciones ya se usaban esclavos para probar la comida del emperador y así cerciorarse de que no estaba envenenada, a día de hoy hay protocolos de revisión del correo para detección de explosivos o tóxicos como ántrax y derivados), a nivel particular es impensable ir con inhibidores de frecuencia, medidores de toxicidad del agua, o indicadores de radioactividad, o gases varios por citar algunos ejemplos. Si una bomba explota de repente y estás en su radio de explosión, es complicado que puedas hacer mucho.

Sin embargo, si podemos tomar conciencia de seguridad, tanto en espacios cerrados como abiertos y seguir consejos básicos que en momentos determinados podrán ayudarnos a sobrevivir.

El hecho de adquirir rutinas de seguridad no implican volverse paranoico, igual que me pongo el cinturón de seguridad y no conduzco con miedo creyendo que voy a morir al volante, puedo adquirir ciertas costumbres que lejos de hacerme sentir miedo, producirme insomnio o desarrollar síndrome de hipervigilancia, me harán estar más seguro.

Al entrar en un edificio, observa las salidas de emergencia, ventanas, extintores, baños, etc. Ten siempre una buena composición del lugar dónde has entrado, valorando:

– posibles vías de huida (sala bataclan noviembre 2015)

– Posibles lugares dónde encerrarte (supermercado kosher enero 2015)

– Si hay una avalancha humana hacia una dirección concreta (hacia una salida), valora otras salidas o posible protección en el interior. (Caso love parade 2010 o caso Madrid Arena 2012 sin ser necesariamente atentados terroristas).

– Cuando puedas ve en sentido contrario a los coches, esto es viendo a los coches que vienen hacia ti. (atentado paseo marítimo Niza julio 2016)

– si puedes escoger calle, mejor calles con bolardos, árboles, o coches aparcados (que en un momento dado puedan hacerte de parapeto. (atentado rambla Barcelona agosto 2017)

– atento a las señales de peligro, ruidos de coches a gran velocidad, gritos, choques, tiros, etc.

– si hay heridos toma un momento para valorar la escena antes de ir a ayudar. En los atentados de Londres del 3 de junio 2017, se creyó que los terroristas corrían a auxiliar a la gente, y en realidad iban con cuchillos a rematar a todos los que se movieran.

– En espacios con grandes aglomeraciones mejor situarte en el perímetro que en el centro de la aglomeración (francotirador concierto las vegas oct 2017).

 

Si dividiéramos la agresión en una línea temporal posiblemente encontráramos 4 momentos con distintas actitudes dependiendo de las características psicológicas de cada individuo:

Antes, Al Inicio, Durante, y Después, pudiendo reaccionar cada persona de distintas formas en función de su preparación y predisposición mental y el bloqueo psicológico que pueda o no tener.

Tiempos Mentalidad Proactiva Mentalidad Reactiva
Antes: Actitud preventiva con observación del entorno, y situación en los mejores sitios para huir o ponerme a salvo. Sorpresa ante el atentado que te llega desprevenido y en cualquier parte del escenario.
Al Inicio: Dependiendo de varios factores toma la decisión de huir o enfrentarse. Siempre trata de huir como primera opción. Cuando no puede huir, se encoje y se prepara para recibir la amenaza.
Durante: En caso de no haber podido huir, sólo queda un camino, y este es el enfrentamiento, tratando de salvar la vida. Sumisión y rezos por mantenerse vivo cuando todo acabe.
Después: Estrategias de primeros auxilios, control hemorrágico, respiración, pulso, y temperatura. En caso de mantener la conciencia gritos de auxilio para que otro me aplique primeros auxilios.

Habiendo visto en la primera parte del artículo las posibles medidas preventivas vamos a tratar sintetizar los posibles factores que decantarán mi decisión al inicio del atentado de huir o enfrentarme.

Distancia: Igual que cuando ponemos a dos niños a jugar al pilla-pilla si la distancia no es suficiente el pillador acaba atrapando al pillado, necesitamos una distancia mínima para correr, en caso de no tenerla lo mejor es quedarse si no queremos acabar apaleados, apuñalados o disparados por la espalda.

Escenario: Si el escenario dónde nos encontramos tiene posibilidades de salidas o coberturas podemos tratar de huir, si estamos en un vehículo en marcha, un ascensor, o cualquier otro tipo de habitáculo hermético no podremos marcharnos por mucho que lo deseemos.

Compañía: Muchos hablan de correr como primera opción a la defensa personal, pero ¿lo harían cuando van acompañados de su hijo pequeño? Hay momentos en que tu conciencia no te permite alejarte del peligro dejando a otros indefensos, en esos momentos no puedes ser sumiso y la única opción de supervivencia la gran mayoría de las veces es el enfrentamiento.

 

En la siguiente Entrevista Criss Norman ex-miembro jubilado del SAS británico y uno de los que detuvieron al terrorista armado del tren Ámsterdam-París tiene una mentalidad proactiva, que le hizo levantarse a por el terrorista y gracias a eso no solo él sobrevivió, sino que todos los pasajeros del tren a día de hoy están con vida.
Durante el ataque, vamos a distinguir dos procedimientos distintos en caso de estar en un espacio cerrado o estar en espacio abierto.

 

Inmueble – Sitio Cerrado

Aire Libre – Espacio Abierto
Corre Siempre que sea posible, al detectar la amenaza debemos tratar de alejarnos del foco de peligro como si de un incendio se tratara, abandonando las pertenencias, ayudando a otros a escapar también, pero sin pararse a convencerles si no quieren huir. Escóndete Si en un espacio público oyes el silbido de las balas, o ves a alguien esgrimir un arma de fuego es mucho mejor esconderse que salir corriendo. Buscaremos cualquier sitio que impida la visión de dónde estamos. Si el terrorista no te ve y no sabe dónde estás, no puede dispararte expresamente a ti. Entre todos los lugares dónde esconderte, son preferibles aquellos que te sirvan como cobertura.
Escóndete En caso de no poder huir debemos tratar de encerrarnos y bloquear las puertas y alejarnos de ellas, silenciar y quitar la vibración al móvil, apagar las luces y guardar silencio. Cúbrete Tanto si te ven y saben dónde estás, como si además de cobertura te sirve de escondite, son mejor aquellos elementos escudo que:

– sean de cemento o hormigón y contengan tierra dentro como grandes maceteros que pueden impedir el avance de las balas.

– Elementos de metales pesados, aceros, hierros, etc., como grandes bolardos anclados al suelo, vigas de metal, o motores de coche tanto si nos escondemos junto al motor por fuera, como si nos tumbamos bajo el volante si vamos dentro del vehículo.

 

Pelea En caso de no poder hacer las cosas anteriores, debemos enfrentarnos a los terroristas, con aquello que tengamos a mano y lo más contundente posible. Agáchate Pese a lo que pueda engañarnos Hollywood no es fácil acertar en el blanco y no todo el mundo tiene buena puntería, ni jugando a los dardos, ni encestando en la canasta ni disparando. Se necesita un entrenamiento que muchas veces ni siquiera el terrorista tiene. Quedarse tumbado, ocupando el mínimo espacio, y no moverse del sitio cuando el terrorista está lejos (siempre que no avance hacia mi), es más factible que correr dónde si lanzara una ráfaga de disparos sería más sencillo alcanzarme.

* IMPORTANTE: en un atentado terrorista con los terroristas a pie de calle entre la población, no tirarse al suelo ni hacerse el muerto, muchas veces tratan de rematar a los heridos, o si se auto-inmolan con un chaleco de explosivos y estás en el radio de explosión no serviría para salvar tu vida.

PRIMEROS AUXILIOS

Tras el ataque, si sigo con vida y consciente trataré primero de evaluar mi propio estado de salud, auto-haciéndome un par de preguntas sencillas (qué día es hoy, cuando es mi cumpleaños), de este modo podré evaluar posibles impactos en la cabeza. También valoraré si soy capaz de mover mis extremidades, apretar fuertemente mis puños, y pasaré a tocarme distintas partes del cuerpo (piernas, abdomen, pecho, etc.) y valorar si siento la presión de mis manos contra mi cuerpo. El hecho de tocar y arrastrar la mano presionando sobre mi cuerpo, me hará valorar si alguna parte de mi cuerpo está sangrando bajo la ropa (en ese momento puedo no sentirlo).

Una vez me he auto-evaluado pasaré a aplicarme las medidas de primeros auxilios que me mantendrán con vida hasta la entrada en un centro sanitario dónde los expertos me ayudarán en todo lo demás:

– Control de sangrado: hay que evitar sangrar taponando fuertemente las posibles heridas que tenga. Puedo improvisar tapones con tela, tapar con cinta americana, o improvisar torniquetes con lo que tenga a mano. Cualquier cosa que haga que sangre menos será buena.

– Control de respiración y pulso: es importante tratar de no quedarse dormido, y si se hace siempre con la cabeza ladeada o mirando al cielo, si nuestra cabeza cae con la barbilla pegada al pecho la respiración será más complicada. En un momento de estrés, nuestro pulso debería ser fuerte y rápido, si el pulso apenas se aprecia y es lento, o lo estamos tomando mal, o tenemos un problema dentro del cuerpo. Tras los atentados del 11M 2004 en Madrid mucha gente tuvo desgarros estomacales y hemotórax, aparte de roturas de tímpanos con sus consecuentes sangrados internos, debido a la onda expansiva producida por la explosión.

– Control de Temperatura: la hipotermia, también puede producirnos parada cardio-respiratoria, es importante mantener nuestra temperatura corporal entre los estándares normales de 35ºC y 37,5ºC, un fuerte descenso de la misma podría indicar que nuestro principal termorregulador (el agua que compone mayoritariamente la sangre) no está en su sitio. Si es imposible detener la hemorragia porque es interna, es importantísimo tapar con prendas o ropa seca hasta la llegada al centro sanitario.

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