Temperatura, velocidad inicial y un lío balístico (Parte I)

Temperatura, velocidad inicial y un lío balístico (Parte I)

Ray Ruiz

Instructor E3A

El primer paso que debe dar un Equipo de Tiradores de Precisión es conocer la velocidad de los proyectiles que dispara. Simplemente con conocer ese dato y la densidad seccional de los proyectiles podrán defenderse a cortas distancias. Más a allá de los 500 metros ya será necesario ir consiguiendo el Coeficiente Balístico (BC) adecuado.

Hay una energía motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad

Albert Einstein

Físico alemán

Cronógrafos balísticos:

En todo caso, para dar los primeros pasos, tan solo tenemos que superar un obstáculo: medir la velocidad de los proyectiles. Para ello necesitaremos un cronógrafo balístico, que es, básicamente, una herramienta con un par de sensores y un reloj interno para medir el tiempo que transcurre entre las señales de esos sensores.

Existen cronos ópticos, sónicos y magnéticos. Los primeros se basan en detectar la sombra del paso del proyectil por encima de los sensores, los segundos detectan el “crack” del cono de match y los terceros detectan físicamente al proyectil pasando por encima de unos electroimanes.

Los más baratos suelen ser los ópticos como el Chrony que se pueden adquirir por unos 100€ y valdrá básicamente para dos cosas.

La primera, hacer tus primeras mediciones y asombrarte de cómo se parecen las mediciones obtenidas a lo que esperabas.

La segunda, hacer tus segundas mediciones al día siguiente y ver resultados diferentes al dia anterior y por lo tanto a lo que esperabas.

Y es que lo cronos ópticos es lo que tienen, que dependiendo de la luz pueden dar mediciones diferentes, de hecho para eso tienen los arcos que se montan encima, para intentar conseguir un fondo homogéneo que permita a los sensores detectar el paso del proyectil de forma correcta, pero la teoría es más sencilla que la práctica.

Los cronos sónicos en teoría deben ser exactos, puesto que la compresión del aire acompaña al proyectil siempre, por lo tanto, las mediciones de sus sensores serán exactamente en el momento que pasa el proyectil por ellos y el tiempo entre mediciones no tendrá lugar a duda. Pero estos cronos se deben colocar delante del fusil y un pequeño error en su posición, no alinearlo perfectamente con la trayectoria o una pequeña pendiente casi indetectable y las mediciones se alterarán hasta cientos de metros por segundo.

“Normalmente se cree que que es difícil hacer tablas porque no se conoce el BC exacto, pero lo cierto es que es más fácil sacar el BC que la velocidad del proyectil.”

Los magnéticos son los más caros, entre 500€ o 600€ si los compras con todos los accesorios. Se sujetan en la boca del fusil de manera que sus sensores se disponen como prolongación del cañón. Si se siguen las instrucciones, los sensores quedarán paralelos a la trayectoria del proyectil y la medición no tendrá lugar a duda pues detectan la masa metálica.

De los tres tipos de cronos, los magnéticos son los que más me convencen. He realizado mediciones con los tres tipos, en un mismo fusil, con una misma municion, en días diferentes y el único que realizaba mediciones constantes era el magnético. Los ópticos daban mediciones precisas pero no siempre eran exactas, se veían alteradas por la cantidad de luz del día y por el polvo en suspensión. Con el sónico fue un despropósito conseguir mediciones satisfactorias, aunque hay gente que los emplea satisfactoriamente, supongo que será cuestión de cogerle el truco.

Pero por encima de todo, el crono magnético tiene una ventaja insuperable sobre los demás: gracias a que se monta directamente sobre el fusil, se pueden medir disparos en cualquier posición de tiro, dentro de un ejercicio táctico y comprobar si el disparo ha fallado por el tirador, la tabla o por un proyectil extremadamente rápido o lento.

Un Coeficiente Balístico, por favor?:

Ahora que ya tenemos un crono y que hemos obtenido las primeras medidas de velocidades en boca, tan solo habrá que combinarlo con un Coeficiente Balístico (BC) y con un simple software tendremos nuestras primeras tablas de tiro con las que empezar la búsqueda de la verdadera trayectoria. Si no tenemos el BC podemos tomar dos opciones: buscarlo en internet en las páginas oficiales de la marca de la municion o utilizar la densidad seccional como BC, olvidándonos de calcular el coeficiente de rozamiento (Cd) y el factor de forma (i).

Supongamos que tenemos un proyectil de 175gr. en un calibre .308Win. Utilizando solo estos datos en parte de la fórmula del BC, obtendremos la densidad seccional.

Aún nos quedaría aplicar el factor de forma (i) a este dato, pero en el caso de que no tengamos el valor o no sepamos obtenerlo, podríamos usar la propia densidad seccional como si fuera el BC y, como decía al principio, defendernos en los primeros 500 metros de distancia de tiro con cierta facilidad.

Con el tiempo y con el método del ensayo y error, llegará un día en que parezca que has dado con el BC adecuado pues eres capaz de colocar disparos en las distancias largas. Suponiendo que la medición de velocidad inicial sea correcta, es relativamente fácil jugar con la variable del BC cuando sabes que la otra variable, la de la velocidad, la tienes controlada.

El problema surge cuando ninguna de las dos variables están controladas, puedes jugar a cambiar el BC cuanto quieras, la tabla se ajustará bien a la trayectoria en algunas partes de ésta y en otras se desajustará. Llega el invierno o el verano y los datos y las distancias que estaban controladas ya no funcionan; y es que la velocidad inicial cambia, el BC no se ha calculado científicamente y el viento nunca te deja en paz.

Por eso es tan “difícil” hacer unas tablas que sean exactas, porque la velocidad inicial cambia en función de la época del año, es decir, cambia en función de la temperatura que adquiera la carga de proyección. Normalmente se cree que es al revés, que es difícil hacer tablas porque no se conoce el BC exacto, pero lo cierto es que es más fácil sacar el BC que la velocidad del proyectil.

Tampoco es difícil medir un proyectil o varios un día cualquiera, lo difícil es obtener todo el comportamiento de la municion desde los -20ºC a los 60ºC, descubrir las curvas y conocer en qué rangos de temperaturas se producen los cambios más críticos y en que rangos de temperaturas seguirá saliendo a igual velocidad.

Ahora que tienes tu crono, has conseguido hacer tus primeras mediciones satisfactorias, y lo del BC ya no es una prioridad, debes pararte a plantear cómo realizarás todas las mediciones para consegir todo el comportamiento de la munición entre los rangos de temperatura de la carga de proyección que necesitas.

¿Vas a esperar todo el año para hacer las mediciones en las diferentes temperaturas? ¿Se pueden conseguir todas las temperaturas en el lugar del mundo donde trabajas? ¿Cómo conseguirás las temperaturas extremas del lugar del despliegue de la Unidad? ¿Cómo demostrarás tus mediciones?

Este post forma parte de la Obra “Eficacia de los Equipos de Tiradores de Precisión en relación a la velocidad inicial de los proyectiles condicionada por la temperatura de la munición” inscrita en el Registro General de la Propiedad Intelectual del Ministerio de Cultura del Reino de España.

Por favor, califica este post

 

Suscríbete

Más Artículos y Noticias

Mi plataforma de tiro (parte I): Los pies

Este texto va dedicado íntegramente a la posición (la mía, la que yo uso, “mi posición”) más recomendable para emplear este arma. En estas notas pretendo analizar mi propia posición de tiro, que es la que a mí me permite crear una plataforma estable de tiro en el manejo de esta arma.

Temperatura, velocidad inicial y un lío balístico (Intro)

Temperatura, velocidad inicial y un lío balístico (Intro)

Ray Ruiz

Instructor E3A

Es bien sabido que la temperatura de la munición afecta a la velocidad inicial desarrollada por los proyectiles al abandonar el cañón. Todos los tiradores de precisión con un nivel básico pueden afirmar esto con tan solo utilizar la lógica u observando la diferencia entre los puntos de impacto de sus disparos a larga distancia en verano e invierno.

La precisión de un cronógrafo es la habilidad para resolver el valor verdadero de la desviación estándar de un grupo de disparos. 

Bryan Litz

Autor de "Modern Advancements In Long Range Shooting", Applied Ballistics

Utilizando la lógica, si la munición se calienta, es posible que haya más presión en recámara, la descomposición de la carga de proyección sea más rápida y por lo tanto el proyectil salga empujado a más velocidad.

Por otro lado, atendiendo a nuestras experiencias, si comparamos los resultados entre invierno y verano en nuestro habitual campo de tiro, tendremos la sospecha de que, con los mismos datos, los disparos impactan más altos o más bajos. Si además utilizamos municiones que tienen cargas de proyección de calidades medias esos cambios serán más evidentes.

¿Hasta qué punto importa?

Todos los tiradores de precisión saben que cualquier cambio, por pequeño que sea, tendrá poca o mucha relevancia sobre el lugar de impacto de los proyectiles, dependiendo del tipo de cambio que sea.

Como ejemplo, la diferencia entre utilizar o no un supresor, puede afectar ligeramente al punto de impacto, pero no a la trayectoria del proyectil. Es decir, un cambio en la inclusión de un accesorio podría afectar ligeramente al Zero del arma. Podemos decir que este cambio tendrá poca relevancia, sobre todo si se tiene controlado y confirmado en cortas y largas distancias.

Los cambios en la altura de miras por empleo de visores nocturnos en línea o superpuestos tendrá un efecto en el Path de la curva balística, pero no cambia en nada la forma de la trayectoria.

Pero una diferencia en la temperatura de la munición, cambiará la velocidad inicial del proyectil y por lo tanto tendrá una gran relevancia, porque cambia el rendimiento de éste y por consiguiente su trayectoria e incluso el Zero del arma si el cambio en la velocidad es grande, allá por los ±30m/s. Es más, cabría cuestionarse que, ¿si aumenta demasiado la velocidad inicial del proyectil, derivado de un aumento de la temperatura de la munición muy elevado, por ejemplo hasta los 60ºC, podría llegar a afectar a la estabilización dinámica del proyectil, o la precisión inherente del arma/munición?

Evidentemente importa, importa mucho.

“Debemos abandonar el hábito de colocarnos en los espolones para hacer ruido con todas las bocas de fuego a discreción”

Velocidad inicial: La madre de todos los datos:

El cambio en la velocidad inicial de los proyectiles, afecta al valor del factor de forma, que afecta al coeficiente balístico.

Al cambiar la combinación de coeficiente balístico y velocidad inicial, la trayectoria del proyectil cambiará, el efecto del viento sobre ese proyectil cambiará y el efecto de los condicionantes meteorológicos sobre el proyectil cambiará.

Todo en la balística exterior del tiro de precisión a larga distancia proviene de la velocidad inicial de los proyectiles. Si tenemos un condicionante que cambia esa velocidad, tenemos un problema que debemos atajar antes que cualquier otro. Si vamos a desplegar en lugares del mundo donde la temperatura ambiente es radicalmente diferente a la de nuestro entorno habitual, tenemos un condicionante que causará un problema balístico que deberemos controlar antes del despliegue.

Pero ocurre la paradoja de que, lo más importante, la clave de la balística del tiro a larga distancia, que supone el estudio de la “temperatura de la munición Vs la velocidad inicial”, es lo último a lo que dedicamos nuestros recursos, lo último de lo que se preocupan los manuales (si es que siquiera se nombra).

Quizás esta paradoja sea porque tiene cierta dificultad hacer un seguimiento de temperaturas y velocidades, quizás porque hacen falta ciertas herramientas que tienen su coste (y si encima tenemos que asumir el coste de manera personal…), quizás porque no se crea que un disparo pueda cambiar tanto por la temperatura de la munición, quizás por tirar la toalla de manera comprensible o quizás por, la peor de todas, tirar la toalla sin ni siquiera empezar.

De acuerdo, estoy hay que cambiarlo…

Lo que vamos a necesitar:

Debemos abandonar el hábito de colocarnos en los espolones para hacer ruido con todas las bocas de fuego a discreción.

Necesitaremos: un vagón de munición, varios fusiles de precisión, un equipo de gente competente con papel y boli, varios modelos de termómetros, contenedor isotermo y un par de…………….. cronógrafos.

Este post forma parte de la Obra “Eficacia de los Equipos de Tiradores de Precisión en relación a la velocidad inicial de los proyectiles condicionada por la temperatura de la munición” inscrita en el Registro General de la Propiedad Intelectual del Ministerio de Cultura del Reino de España.

Por favor, califica este post

 

Suscríbete

Más Artículos y Noticias

Mi plataforma de tiro (parte I): Los pies

Este texto va dedicado íntegramente a la posición (la mía, la que yo uso, “mi posición”) más recomendable para emplear este arma. En estas notas pretendo analizar mi propia posición de tiro, que es la que a mí me permite crear una plataforma estable de tiro en el manejo de esta arma.

Tecnificación y escenarios tácticos

Tecnificación y escenarios tácticos

Ray Ruiz

Instructor E3A

Debemos diferenciar dos partes en nuestros entrenamientos. Una parte en la que tecnificamos nuestras habilidades y otra en la que trabajamos escenarios tácticos. Ambas son igual de importantes y una sin la otra no compondrán un entrenamiento completo y adecuado a las necesidades.

Los logros que un carpintero debe realizar consisten en evitar las sinuosidades, hacer que las junturas ajusten bien entre ellas, una planificación experta, evitar las raspaduras y cuidar que no haya deformaciones posteriores.

Miyamoto Musashi

Autor de "El libro de los cinco anillos"

Sobre tecnificar:

Para poder empezar a trabajar la tecnificación es necesario haber aprendido habilidades que tecnificar, es decir, si no se aprende la forma de hacer las cosas, no podremos mejorar la técnica de cómo hacerlas. En ocasiones podríamos dar por aprendida o conocida una habilidad y puede que no sea así. Puede que hayamos asimilado una forma de hacer una acción que contenga pequeños errores casi imperceptibles o grandes errores derivados de un problema en los planes formativos de la Unidad; esto último se suele dar más. Sea cual fuere la razón, es lógico pensar que la corrección de esos errores allane el camino para la tecnificación.

A la hora de tecnificar debemos tener presente que nuestro objetivo es realizar la acción técnicamente perfecta. Para conseguir este objetivo debemos realizar un proceso adecuado, en el que simplemente no se trate de realizar muchas repeticiones, sino de cómo realizar esas repeticiones. Muchas repeticiones a gran velocidad no conseguirán una tecnificación perfecta a gran velocidad, sino que pueden desarrollar una acción con fallos técnicos derivados de realizar las repeticiones siempre a demasiada velocidad. Muchas repeticiones lentas pueden derivar en errores técnicos de la habilidad por realizar las repeticiones a una velocidad que no es natural, que es demasiado lenta, una velocidad que permite demasiado tiempo para pensar. La repetición a una velocidad, llamémosle natural, puede llevar a pequeños fallos derivados de no conocer el límite de nuestra habilidad, en busca de mayor eficiencia.

Por lo tanto podríamos decir que la tecnificación de una habilidad requiere de varias fases, una fase lenta, una fase a velocidad natural y una fase fuera de nuestra zona de confort. Estas tres fases han de combinarse continuamente de manera que se complementan y se obtenga un producto completo, técnicamente perfecto y capaz de realizarse a la velocidad necesaria.

“Debo encontrar el “ritmo” y aprender a trabjarlo y aceptarlo desde la parte trasera de mi nuca, no desde los ojos”

Todo tiene un “ritmo”:

Se dice, ” lo lento es suave y lo suave es rápido “. Podríamos entender que lo lento es realizar las acciones siendo completamente consciente de lo que se va haciendo en cada momento, de ahí saldría la suavidad, es decir, realizar los movimientos técnicamente perfectos, sin pausas innecesarias, sin tirones ni tropiezos de la mente, lo que hará que, finalmente, la velocidad venga sola, acompañada por la situación que requerirá que caigamos en el “vacío”.

De ahí que, a la hora de tecnificar, tengamos esas tres fases, la lenta, la natural y la que está fuera de nuestra zona de confort.

Si siempre entrenamos lento, no seremos naturales. Si siempre entrenamos naturales, nunca nos pondremos fuera de nuestra zona de confort. Si siempre entrenamos a máxima velocidad, fuera de nuestra zona de confort, nunca seremos conscientes de que estamos cometiendo errores en nuestra técnica. Por eso las tres fases de tecnificación se combinan, son cíclicas y nunca se abandonan. Esta forma de entrenar nuestras técnicas hará que conozcamos cuál es verdaderamente nuestro “ritmo”, que no es ni rápido ni lento; es como debe ser. No debo pretender hacer las cosas rápidas o lentas, las prisas no son buenas consejeras y nuestra percepción del paso del tiempo es diferente cuando entreno, de cuando miro como entrenan. Debo encontrar el “ritmo” y aprender a trabajarlo y aceptarlo desde la parte trasera de la nuca, no desde los ojos.

El “ritmo” de nuestro cerebro:

Desde hace unos años para acá se viene hablando del término plasticidad cerebral, que como su propio nombre indica, nos dice que nuestro cerebro es maleable, se le puede educar y aprenderá lo que le enseñemos. Estas explicaciones científicas nos dicen que mediante la repetición seremos capaces de realizar una acción cada vez mejor, puesto que nuestro cerebro se amolda, aprende, se adapta a nuestro mundo, a nuestro trabajo, a nuestras necesidades.

Nuestro cerebro sabe hacer eso él solo, lo llevamos en nuestra genética, es nuestra manera de adaptarnos al mundo, eso no cambiará, es científico, es así. Lo que podemos cambiar, lo que podemos controlar, es el método por el cual nuestro cerebro se modificará y aprenderá.

Al final, por encima de todo, estará nuestra voluntad de auto-disciplinarnos en que cuando planificamos el entrenamiento que vamos a seguir, sea el que mayor beneficios se obtengan de las capacidades maleables de nuestro cerebro.

Aplicando las técnicas:

Donde ponemos a prueba nuestras habilidades es en escenarios tácticos. Los escenarios tácticos difieren de los ejercicios típicos en que plantean situaciones sin una resolución preestablecida, es decir, dejan a la decisión del ejecutante la manera de relacionarse con el escenario, tan sólo marcando unos límites relacionados con la seguridad. Éstos escenarios tácticos deben ser realistas de manera que pongamos a prueba nuestra tecnificación de habilidades. Ésta será la prueba de fuego para comprobar si todo lo aprendido, si todo lo tecnificado, si todos los anteriores ejercicios, tienen cabida en una situación táctica realista. Además, en los escenarios tácticos trabajaremos una herramienta que hasta ahora no se ha trabajado durante la tecnificación: nuestra adaptación al entorno cambiante, que viene dada por la capacidad de recibir y tratar información por parte del cerebro bajo estrés, por la capacidad de nuestro cuerpo de físicamente soportar la tensión y por la capacidad de hacerlo todo con un “ritmo”, porque el “ritmo” indica que el cerebro no se está colapsando.

Durante la fase de tecnificación en los ejercicios, existe una cierta coreografía preestablecida, precisamente para trabajar técnicamente las habilidades, pero en los escenarios tácticos no existe nada preestablecido, podré hacer lo que crea conveniente siempre y cuando mantenga la seguridad.

Aquí es donde radica claramente la diferencia entre escenarios tácticos y recorridos de tiro (IPSC): en la ausencia de una coreografía preestablecida.

La mente del guerrero no es la mente del deportista; debido a la plasticidad cerebral, el cerebro del guerrero es diferente del cerebro del deportista, aunque haya habilidades técnicas que se desarrollen de manera similar, la aplicación no será la misma.

la gente se aparta de la verdadera vía por desviaciones personales de su mente y por desviaciones individuales de su visión.

Miyamoto Musashi

Autor de "El libro de los cinco anillos"

De qué va todo esto:

Al final esto no se trata de disparar, disparar es sólo una parte y es sólo una habilidad de las múltiples que habrá que dominar en un escenario realista.

Alguien que sea capaz de disparar muy bien en ejercicios estáticos realizados sin un programa de tecnificación de habilidades, no habrá salido de la zona de confort durante el entrenamiento, ni habrá puesto a prueba su capacidad de adaptarse al entorno.

Al final, esto realmente, no va de tiro, porque podríamos hacer lo mismo cambiando el arma de fuego por un palo.

Por favor, califica este post

 

Suscríbete

Más Artículos y Noticias

Mi plataforma de tiro (parte I): Los pies

Este texto va dedicado íntegramente a la posición (la mía, la que yo uso, “mi posición”) más recomendable para emplear este arma. En estas notas pretendo analizar mi propia posición de tiro, que es la que a mí me permite crear una plataforma estable de tiro en el manejo de esta arma.

Salir de la X, o no salir de la X, he aquí la cuestión…

Salir de la X, o no salir de la X, he aquí la cuestión…

Ray Ruiz

Instructor E3A

Este concepto puede parecer algo moderno si le damos nombres chulos como “la X”, pero es algo tan antiguo como salir de la zona de muerte, salir de la emboscada, quitarse de la línea de tiro, localizar el origen de fuego y buscar un abrigo o todas las formas que se nos puedan ocurrir para decir “si sigues ahí, al final te alcanzarán…”

Pero para empezar a tratar este tema, quizás lo mejor no sea hablar de emboscadas ni complicar mucho la materia, sino quedarnos en un enfrentamiento simple, que no de fácil solución, entre un asaltante y un asaltado, entre un malo y un policía o entre un enemigo armado y un soldado en un checkpoint.

La cosa está en como entrenar esos enfrentamientos y en que basarse para buscar la solución más acertada que nos dé más posibilidades de supervivencia.

Partamos de la situación en la que un agresor realiza una acción letal sobre un agente como, por ejemplo, el desenfunde de un arma de fuego, abalanzarse con un arma blanca o tratar de golpear de arriba hacia abajo con un arma contundente.

Ante esta situación el agente deberá responder lo más rápido y agresivo posible para lograr la supervivencia.

Y aquí es donde parece encontrarse la controversia entre salir o no de la X, salir o no de la línea de tiro.

“A quienes  no  pudieron  volver con sus familias aquel día y a los que maltrechos de por vida, a veces también olvidados, sí consiguieron regresar con los suyos”

Ernesto Pérez Vera

Autor de, "En la línea de fuego"

¿Pero a qué nos referimos con salir o no de la línea de tiro?

Aquí es donde parece que podemos elegir entre si es mejor quedarse quieto, desenfundar tu arma de fuego y colocar cuatro disparos en el pecho de la amenaza, o por el contrario, salir de la línea de ataque del agresor, e ir desenfundando y realizando fuego mientras nos movemos.

Para ver cual de las dos versiones es mejor para asegurar la supervivencia del agente, se toman tiempos para ver con cual de las dos modalidades se consigue disparar primero cuatro disparos certeros en la zona adecuada para neutralizar la amenaza.

De esta forma se miden tiempos e impactos, pero no reacciones neurofisiológicas, propias de un enfrentamiento armado, que variarían mucho esos tiempos medidos o incluso harían inútiles este tipo de pruebas.

Creo que en un enfrentamiento de estas características, donde la supervivencia del individuo está tan al límite, no se puede trivializar el entrenamiento con un cronómetro y una buena funda que permita un desenfunde “mú rápido”, ni con un recorrido establecido por el que me voy a mover o simplemente dar un par de pasos laterales. Si nos paramos a estudiar con lógica lo que puede ocurrir, a leer sobre la materia o a visionar videos sobre sucesos reales, quizás nos demos cuenta de que es mucho más complicado de lo que parece y que a toro pasado es muy fácil dictaminar sobre lo que hubiera sido mejor hacer.

“Las siluetas del campo de tiro tienen todas las de perder, están ahí esperando, quietas, a que les dispares.”

Por lo tanto, ¿qué hacer?, ¿salir de la línea de tiro o quedarse en ella?

Antes de responder hacia un sentido u otro, creo que es importante que utilicemos los conocimientos que tenemos sobre el comportamiento humano y posteriormente la lógica.

La primera reacción del ser humano ante una agresión suele ser una reacción innata, alojada en lo más profundo de nuestro cerebro, grabada a fuego durante millones de años de evolución, que nos llevará a protegernos de la amenaza, interponer nuestros brazos, esconder el cuello entre los hombros, bajar la cabeza e incluso desplazarnos en dirección opuesta a la amenaza. Por lo tanto en esta primera reacción, ya parece un poco complicado que nos quedemos quietos y empecemos a desenfundar nuestro arma.

He podido leer en ocasiones o escuchar en otras, que lo primero que debemos hacer es disparar y después buscar un abrigo, a lo que yo suelo responder, que es difícil que un hombre ante una agresión permanezca inmóvil, impasible y realice esos disparos; sino que lo que ocurrirá será un sobresalto, una reacción innata de evitar el golpe, incluso un momento de negación de la realidad, y tras ello quizás podamos empezar a pensar en desenfundar. Pero esta idea se suele rebatir con la idea de que el entrenamiento y la repetición hará que en vez de sobresaltarnos, podamos desenfundar y adoptar posición de tiro.

Y yo digo, ¿Cuántas repeticiones hay que hacer para cambiar los procesos neuronales y fisiológicos que se producen en el organismo, el cual, los ha adquirido a través de 2,5 millones de años de evolución? El ser humano lleva sobre el planeta evolucionando muchísimo tiempo, matándose entre humanos, primero con piedras y palos, más tarde espadas y en los últimos años armas de fuego. Las armas de fuego no van a cambiar, de momento, nuestra genética, nuestra evolución. Nuestro entrenamiento tampoco puede hacerlo, simplemente no podemos cambiar las reacciones químicas de ciertas sustancias de ciertas glándulas.

Pensemos, ¿cómo podemos entrenar a que nuestro cuerpo no sude?

Vale, me estoy moviendo, y ahora qué?

Tras la primera reacción, quizás si podamos empezar a ser conscientes de la amenaza y tipo de agresión a la que nos enfrentamos, pero aún siendo ya conscientes de ella, es posible que no tengamos herramientas para reaccionar, o bien el entrenamiento recibido no sea el adecuado o no sea el suficiente como para haber desarrollado unas reacciones reflejas a esas agresiones.

Me estoy refiriendo a la plasticidad neuronal y la capacidad que tiene nuestro cerebro de cambiar sus interconexiones neuronales para crear atajos para acciones que desarrollamos habitualmente. Pero esta plasticidad neuronal y estos cambios que se producen a nivel de interconexiones no pueden cambiar las reacciones fisiológicas del enfrentamiento armado a muerte. Por lo que cuando nosotros entrenamos situaciones tácticas, estamos dándole forma a nuestro sistema nervioso gracias a esa plasticidad neuronal, pero no cambiando las reacciones innatas grabadas en el código genético.

Y menos mal que no logramos cambiar las reacciones innatas y las secreciones de las glándulas, porque son nuestro primer sistema de defensa, un detector de peligros que nos prepara para la acción posterior al “susto”. Sin él estaríamos indefensos, seríamos un témpano de hielo que se llevaría todas las collejas.

Así pues, llegados a este punto, yo digo que nos será imposible mantenernos en la X desenfundando y apuntando. Y los que estén intentando mantenerse en la X durante el entrenamiento, están intentando deshacerse de su más preciado primer sistema de defensa. Pero, por suerte para ellos, viene de serie y no se puede desconectar, así que, quieran o no, se moverán y además no recordarán como han llegado al otro lado de la habitación.

Además, si durante el entrenamiento nos empeñamos en mantenernos quietos tratando de realizar desenfundes de record mundial, lo que estaremos motivando será la congelación ante la amenaza tras el sobresalto, ya que no hemos dotado a nuestro organismo de herramientas para salir del problema.

Y ahora si nos quedamos quietos, congelados o simplemente intentando desenfundar, ¿qué evitará que el agresor nos alcance con sus proyectiles, nos de caza con su arma blanca o nos machaque el cráneo con un bate? Aún logrando desenfundar y disparar, ¿que nos garantiza que el enemigo quedará neutralizado y por el contrario no seguirá avanzando con su cuchillo?, ¿qué nos garantiza que no le quede aliento de vida para seguir apuñalando o apretando el disparador mientras permanecemos quietos, siendo un perfecto y demasiado fácil objetivo?

Las siluetas en el campo de tiro tienen todas las de perder. ¿Por qué? Porque no se mueven. Están ahí esperando que les dispares.

“Hoy se sabe que diferentes experiencias conductuales y el mismo aprendizaje desembocan en estructuras cerebrales distintas. Cuesta imaginar que diferentes softwares alteran los hardwares de un ordenador. Eso es lo que ocurre, en cambio, con el cerebro”.

Eduard Punset

Comunicador científico, REDES

Diseñando mi entrenamiento:

Aprovechemos la defensa de nuestro sistema innato, la preparación fisiológica de nuestro organismo para la supervivencia y salgamos de la línea de tiro, convirtiéndonos en un blanco más difícil de alcanzar. Para salir de la línea de agresión, entrenemos a salir a izquierda o a derecha, a hacer un movimiento en L o un arco táctico, vayamos aprovechando nuestra plasticidad neuronal para crear atajos para reaccionar más rápido a diferentes situaciones.

Muchas veces entrenamos ante siluetas, simplemente preparándonos para, una vez escuchado el pitido, realizar dos disparos muy rápidos sobre la silueta, para volver a prepararnos para otra serie.

Entrenar el tiro está bien, pero el tiro entendido como solo apretar el disparador tras apuntar, realmente se queda muy corto. En vez de entrenar el tiro, el doble tap, girarse y disparar o cualquier ejercicio que tengamos en nuestro programa de formación, quizás sería mejor incluir esos ejercicios de tiro en situaciones tácticas, y llevar el entrenamiento en el campo de tiro al siguiente nivel.

¿Entrenar en el área de confort?, no gracias.

Si empezamos a entrenar las situaciones tácticas ante las que nos podemos enfrentar, no hará falta que nadie nos diga si tenemos o no que salir de la línea de tiro, simplemente empezaremos a ver como no podemos permanecer quietos si queremos tener éxito. Pero si además entrenamos ciertas situaciones con los ojos cerrados para tratar de simular las verdaderas reacciones ante una agresión, ya no tendremos dudas.

Y si tras todo esto todavía queremos más razones, pues búsquese información sobre el ciclo OODA y tendremos otra razón más de peso para salir de la dichosa X.

Un abrazo para Pablo, con el que entreno con lo ojos cerrados, fuera de la zona de confort y siempre saliendo de la X.

 

Por favor, califica este post

 

Suscríbete

La posverdad

La posverdad

Ray Ruiz

Instructor E3A

El Diccionario Oxford señaló que la palabra del año 2016 había sido post-truth, que en castellano es algo así como posverdad. Este concepto señala que entre la verdad y la mentira hay un territorio de aguas turbias que escapa a esas dos definiciones.

La posverdad se ha definido como un contexto cultural e histórico en el que la contrastación empírica y la búsqueda de la objetividad son menos relevantes que la creencia en sí misma y las emociones que genera a la hora de crear corrientes de opinión pública.

Básicamente, la palabra sirve para señalar una tendencia en la creación de argumentarios y discursos que se caracteriza por partir de la asunción de que la objetividad importa mucho menos que el modo en el que lo que se afirma encaja con el sistema de creencias que sentimos nuestro y que nos hace sentir bien.

La posverdad supone un emborronamiento de la frontera entre la verdad y la mentira, y crea una tercera categoría distinta a las dos anteriores. Una en la que un hecho, ficticio o no, es aceptado de antemano por el simple hecho de encajar con nuestros esquemas mentales.

Arturo Torres

Blog Psicología y Mente

O el triunfo de lo individual por encima del bien común:

En una sociedad acomodada, donde todo parece que se mantendrá en su sitio, donde no hay riesgos aparentes y los conflictos del pasado aparecen lejanos, recordados tan solo en los videojuegos, los intereses personales e individuales suben en la escala de valores hasta colocarse en primer lugar. Lo que debería ser una muestra de desarrollo de la sociedad moderna, se convierte en su debilidad y en muestra de su futurible fracaso.

Es legítimo desear una vida acomodada, todo el mundo tiene derecho a conseguir réditos de su trabajo y actividades. La libertad de una sociedad avanzada, donde poder dedicarse al crecimiento personal, ser proactivo, emprendedor y tener un fin mayor en mente, es una muestra de sociedad avanzada. Y la muestra de la debilidad de esa sociedad es que los individuos entienden esa libertad para ser proactivos, como el muy socorrido “ande yo caliente, ríase la gente”, donde lo importante es mi carrera, mi dinero, mi puesto y si mientras la Unidad se resquebraja, “pues para lo que me queda en el convento…”

Porque si al final el individuo piensa solo en si mismo y además este individuo tiene poder de decisión, el triunfo de la posverdad y de los egos personales, se impondrán a las necesidades del bien común, modificando, si es necesario, la realidad para adaptarla a las creencias del individuo.

O el triunfo de los prejuicios por encima de los hechos objetivos:

El ser humano es prejuicioso, sobretodo si ese prejuicio refuerza la posverdad que se construye para manipular una realidad que no se quiere afrontar; y los prejuicios perduran en el tiempo porque rara vez alguien se detiene a descubrir los hechos objetivos.

Realmente se puede llegar a demonizar a una persona, a un colectivo o a un partido político a base de prejuicios y puede que nunca nadie se llegue a parar para observar la realidad que envuelve a esa persona o a ese colectivo.

¿Que ocurriría si se llegase a los hechos objetivos y se descubriera que lo demonizado no era tan malo y que se ha manipulado la verdad para crear un hecho alternativo, que se aceptó como correcto, porque nadie fue valiente para descubrir el prejuicio creado por personas cobardes e incapaces?

Que algunos mundos se desmoronarían.

“Alguno se va a pensar que le van a dar un despacho de verdad y mandará su pelotón por PowerPoint”

O como es más cómodo gestionar la mediocridad que la profesionalidad:

Si las personas cobardes e incapaces tiene capacidad de decidir en un organización, tratarán por todos los medios de cortar los pies y las cabezas de los que no se amoldan al diván de sus reflexiones para hacerlos encajar y de esta manera estar rodeado, si fuera necesario, de personas mediocres a quien poder gestionar fácilmente.

Los profesionales que no encajan son demonizados mediante prejuicios, construyendo hechos alternativos, alimentando la posverdad que permita que los esquemas mentales del Jefe Incapaz permanezcan intactos.

El Líder, por el contrario, es proactivo e interdependiente y se rodea de los mejores, lo que le deparará un largo camino de trabajo y esfuerzo, ya que no es fácil gestionar a los más profesionales.

La mediocridad es más fácil de gestionar, por ello, cuando un jefe no consigue los objetivos marcados, se puede manipular la realidad desarrollando otro método de evaluación “más adecuado”; cuando no apetece ejercitarse por las mañanas, se puede manipular la realidad aduciendo mucho trabajo en la oficina; cuando los sniper no somos capaces de impactar a largas distancias, podemos manipular las realidad hablando de la alineación de los planetas y su influencia gravitatoria sobre los proyectiles.

O como el PowerPoint es mucho más importante que el trabajo técnico de campo:

Hace 12 años escuché como nos decían: “Alguno se va a pensar que le van a dar un despacho de verdad y mandará su pelotón por PowerPoint”

Pues fallaron las previsiones a medias, porque despacho no hay, desde luego, pero el PowerPoint está a la orden del día. Y no es que sea malo este software, ni mucho menos, una buena presentación puede colocar el producto en las mentes adecuadas; pero cuando todo es administración, presentaciones y reuniones, y cuando las horas de PowerPoint superan a las horas de desenfundes en seco, es cuando decidimos que le papel lo aguanta todo, que somos dueños de la táctica perfecta y que además ésta no se verá influenciada por la fricción.

La posverdad vuelve a vencer porque el instructor en jefe es YouTube y no el entrenamiento en el campo de tiro fuera de la zona de confort, porque se crean PowerPoints perfectos sobre la táctica perfecta pero olvidándose de tecnificarla con el polvo y el sudor de El Camino, porque Rommel somos todos y el Comand and Control es lo más importante aun cuando ya no quede nada que comandar.

 

La era de la posverdad: se buscan verdaderos guerreros.

 

Por favor, califica este post

 

Suscríbete

Curso técnicas de supervivencia en mar y litoral

Curso de Técnicas de Supervivencia en zonas de mar y litoral, enmarcado dentro del VI Máster Universitario de la Escuela de posgrado de la Universidad de Granada, en colaboración con el Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) del Ejército de Tierra.

Semana Táctica 2017

La Semana Táctica ha reunido a los mejores profesionales con los alumnos más comprometidos. Nos desplazamos hasta Pamplona para estos siete días del año.

Pin It on Pinterest

Shares
Share This

Compártelo

Si te ha gustado, comparte con tus amigos...

Shares