¿Tu entrenamiento marcial es profesional?

May 4, 2018 | Estilo de vida | 3 Comentarios

Pablo Varela

Instructor E3A

“No sé con qué armas se luchará en la tercera Guerra Mundial, pero sí sé con cuáles lo harán en la cuarta Guerra Mundial: palos y mazas”

Albert Einstein

Físico alemán.

El origen de las armas:

Las armas fueron diseñadas por el hombre como objetos para la defensa contra animales depredadores. En las diferentes épocas de su evolución histórica fueron muchos los materiales empleados para su confección: piedras (sílex el mas cortante), palos (diferentes medidas), metales, armas de fuego o explosivos. 

El siguiente uso constructivo de las armas fue su empleo para la caza de animales, para ello, se depuraron todo tipo de técnicas individuales y de grupo para el empleo de las armas.

Por último, la rivalidad entre tribus por el control de zonas, áreas de caza, riqueza de recursos para la supervivencia, otorgó otro uso de las armas: la capacidad para matar a otros seres humanos.

El ser humano no está programado genéticamente para matar a otro ser humano. Por eso el acto de matar produce unos efectos negativos en nuestro cerebro. 

El hombre durante su evolución comprendió que mediante el uso de armas podía ejercer el control sobre otros seres humanos. El control de países, culturas, territorios, imperios se forjo gracias al control y dominio de las armas.

La proliferación de internet, el uso de redes sociales y la globalización han hecho que la expansión de sistemas de entrenamiento marcial se entremezcle (deporte, defensa personal, uso profesional) de forma alarmante y descontrolada. Por eso muchos profesionales armados no tienen claro que sistemas marciales practicar o cual es su finalidad

El contexto social:

El uso y tenencia de armas por parte de particulares, está regulado en legislación de  cada país, motivado por la situación social del mismo, cultura sobre las armas y nivel de peligrosidad para los ciudadanos. En España la regulación sobre la tenencia, uso y control de las armas está regulado en el Reglamento de Armas (Real Decreto 137/1993, de 29 de enero, BOE 55/1993)

En muchos países del mundo el uso y tenencia de armas genera controversia social y rechazo, pero las armas forman parte intrínseca de nuestro día a día; tenemos a mano infinidad de armas con las que se puede hacer daño a otro ser humano ante la más mínima disputa. Consumimos grandes dosis de violencia y uso de armas en nuestro tiempo de ocio: en el cine, noticias violentas, video juegos e internet. Cada día aumenta la violencia entre seres humanos.

Esta violencia es la que genera el rechazo hacia las armas, pero éstas por si mismas, no representan ningún peligro; es la falta de responsabilidad en su uso, en la educación a nuestros hijos, el consumo de la violencia en nuestro ocio, lo que si representa un verdadero peligro.

Definiciones y clasificaciones:

Se pueden definir y clasificar las armas del siguiente modo:

Arma contundente

Objeto de impacto, que mediante la transmisión de energía cinética hacia el cuerpo o punta del objeto y modificada para este fin, permite contusionar partes blandas del cuerpo y romper/fracturar partes duras como los huesos. La transmisión de energía cinética sobre determinadas partes del cuerpo como la cabeza pueden producir la muerte de un ser humano o animal. Las armas contundentes están consideradas  dentro de nuestro reglamento de armas, como armas prohibidas para particulares:

“Defensas de alambre o plomo, los rompecabezas, las llaves de pugilato, con o sin púas,  los nunchacos; así como cualesquiera otros instrumentos especialmente peligrosos para la integridad física de las personas”.

Artículo 4 del Reglamento de Armas (Real Decreto 137/1993, de 29 de enero, BOE 55/1993)

Arma blanca

Objeto cortante y modificada para este fin que permite cortar la piel de un oponente o atravesarla mediante la punta. Las armas blancas están consideradas categoría 5ª dentro de nuestro reglamento de armas y se consideran como armas prohibidas para particulares:

“Se prohíbe el uso a particulares de cuchillos, machetes y demás armas blancas que formen parte de armamentos debidamente aprobados por autoridades u organismos competentes. Su venta requerirá la presentación y anotación del documento acreditativo del cargo o condición de las personas con derecho al uso de dichos armamentos”.

“Igualmente está prohibida comercialización, publicidad, compraventa, tenencia y uso de las navajas no automáticas cuya hoja exceda de 11 centímetros, medidos desde el reborde o tope del mango hasta el extremo.

No se considerarán comprendidas en las prohibiciones anteriores la fabricación y comercialización con intervención de la Guardia Civil (inspección de locales y comunicación previa de apertura, modificación y traslado), la compraventa y la tenencia exclusivamente en el propio domicilio, con fines de ornato y coleccionismo, de las navajas no automáticas cuya hoja exceda de 11 centímetros”. 

Artículo 4 del Reglamento de Armas (Real Decreto 137/1993, de 29 de enero, BOE 55/1993)

Arma de fuego

Es aquella herramienta modificada y fabricada para la propulsión de proyectiles que son lanzado a gran velocidad. La energía cinética que las municiones proyectadas trasfieren al cuerpo humano o animal tiene la capacidad de sobre penetrar y atravesar el mismo, seccionando vasos, arterias y órganos que por hemorragias y daños en los mismos pueden producir la muerte de forma rápida o instantánea. Las armas de fuego están consideradas  dentro de nuestro reglamento de armas en las categorías: 1ª,2ª,3ª,4ª y se consideran  como armas prohibidas para particulares:

“Está prohibida la tenencia de las imitaciones de armas de fuego que por sus características externas puedan inducir a confusión sobre su auténtica naturaleza, aunque no puedan ser transformadas en armas de fuego; salvo que se encuentren en el propio domicilio como objeto de adorno o de coleccionismo y se hallen inscritas en un Libro-RegistroSe exceptúan de la prohibición aquellas cuyos modelos hayan sido aprobados previamente por la Guardia Civil, con arreglo a la normativa dictada por el Ministerio del Interior”.

Artículo 4 del Reglamento de Armas (Real Decreto 137/1993, de 29 de enero, BOE 55/1993)

Las artes marciales:

Las artes marciales o arte militar para el combate se crearon para el manejo y refinamiento en el empleo de las armas o la lucha cuerpo a cuerpo. En el transcurso de la historia, evolucionaron y se perfeccionaron dentro de las diferentes culturas y contextos sociales de cada tribu, comunidad o país. Con el paso de la historia se refinaron “técnicas” en el manejo de las armas contundentes, blancas y en la actualidad armas de fuego.

Hoy en día, las artes marciales se practican por tres motivos principales: defensa personal, actividad deportiva o uso profesional.

– La defensa personal viene motivada por la violencia contra las personas; por lo que muchos particulares deciden defenderse agudizando sus instintos primitivos de lucha o huida.

La actividad deportiva está destinada a la práctica de artes marciales de origen histórico o deportes de combate donde predomina el uso de armas tradicionales y lucha cuerpo a cuerpo en torneos deportivos. Trasmiten a sus practicantes valores personales como la disciplina mental, autoconfianza, salud y carácter. Estas actividades deportivas pueden servir como base para un aprendizaje de profesionales armados. La práctica con armas antiguas de hoja cortante o punzante o imitaciones de armas de fuego no está autorizada por la intervención de armas para uso particular:

Para este tipo de prácticas se debe contar con materiales debidamente marcados y fabricados en materiales no lesivos para los entrenamientos deportivos.

– Actividad profesional: la formación como profesionales de las armas viene motivada por la autoridad que nos confiere el estado para hacer un uso responsable de las mismas.

Para ello debemos formarnos como Paladines modernos profesionales en la protección y defensa de las mismas. La tenencia y uso de armas de fuego, bastones de impacto profesionales, armas blancas o machetes militares, elementos de engrilletamiento o retención, son elementos de uso profesional y restringido a estos colectivos en el ámbito de sus competencias.

Por este motivo en ningún caso, la práctica y tecnificación detallista en el uso de los mismos, puede ser considerada como práctica deportiva y de enseñanza a particulares no profesionales.

Fuerzas Armadas

Técnicas defensivas y combate con armas largas.

Fuerzas y Cuerpos de Seguridad

Técnicas defensivas e intervención con armas cortas.

Seguridad Privada

Técnicas defensivas y control con defensa.

El entrenamiento profesional:

No todo vale. La proliferación de internet, el uso de redes sociales y la globalización han hecho que la expansión de sistemas de entrenamiento marcial se entremezcle (deporte, defensa personal, uso profesional) de forma alarmante y descontrolada. Por eso muchos profesionales armados no tienen claro que sistemas marciales practicar o cual es su finalidad.

Para ello te proponemos que te hagas las siguientes preguntas:

¿En sus entrenamientos portas habitualmente los medios materiales que emplearías en tu servicio?

¿Estos medios materiales son adecuados para el entrenamiento y están perfectamente marcados como medida básica de seguridad?

¿En tus entrenamientos tienes en cuenta el empleo legal de la fuerza?

¿Trabajas la congruencia en el uso de los recursos letales y no letales?

¿Están relacionadas de manera integral tu formación de tiro con tu formación en lucha cuerpo a cuerpo o intervención operativa policial?

¿En tu formación de tiro te enseñan a evaluar las amenazas, hacer uso de elementos no letales o uso de la palabra como herramientas en la gestión de un enfrentamiento?

¿Trabajas escenarios donde contextualizar las técnicas aprendidas?

¿En tus entrenamientos se tiene en cuenta la gestión e inoculación del estrés?

¿Diferencias el cansancio físico, del estrés en el entrenamiento?

Los sistemas de entrenamientos modernos, deben partir de la base de trabajar con las armas que portamos habitualmente para nuestro servicio: fusiles de asalto, pistolas, defensas, elementos de retención, dispositivos eléctricos, sprays, cinturones de servicio, chalecos antibalas, etc. De nada sirve tener en dotación un fusil de asalto y para las practicas de lucha cuerpo a cuerpo dejarlo apoyado en una esquina, u obviarlo simplemente para realizar técnicas de desarme.

Por el contrario de nada nos sirve ir al campo de tiro a realizar prácticas deportivas de tiro, donde el objetivo de cada ejercicio es conseguir la máxima puntuación posible. El recorrido de tiro no es una aplicación profesional del tiro.

Los sistemas de entrenamiento deben ofrecernos soluciones al porte y defensa de nuestras armas, sacar el mayor rendimiento de las mismas de forma no letal o llegado el caso de forma letal.

La práctica continuada y detallista debe ofrecernos fluidez y autoconfianza en situaciones bajo estrés y en las condiciones más reales posible.

Se deben contar con materiales debidamente diseñados para los entrenamientos y la seguridad en los mismos.

La legislación en el uso de la fuerza es diferente en cada país, “no todo vale”, por eso el contenido técnico del sistema de entrenamiento debe contener legislación en el uso de la fuerza y cómo aplicarla en el entrenamiento de forma eficiente.

Al portar armas tenemos que tener muy presente que pueden ser sustraídas o utilizadas contra nuestra propia integridad física, por ello debemos estudiar y tecnificar como defenderlas y como sacar el máximo rendimiento de las mismas.

Conclusiones:

Teniendo en cuenta todos los puntos expuestos podemos concluir que el empleo de armas está restringido de forma muy rigurosa en España.

El entrenamiento con las mismas está restringido a un uso por parte de colectivos profesionales como elementos de defensa o intervención.

No debemos confundir la defensa personal como práctica para un profesional, sino como sistema de auto-protección para cualquier ciudadano.

Las prácticas deportivas pueden servir como base marcial para los profesionales, pero estos deben entrenar sistemas que estén claramente enfocados a desarrollar todas aquellas habilidades que pueden ser necesarias en sus servicios al público portando sus armas de dotación.

Para un servidor de la ley el uso de armas debe de ser algo natural, fluido, disciplinado, con valores morales y espirituales.

“EL ARTE DEL SAMURAI ES  EL ARTE DE SERVIR”

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3 Comentarios

  1. jose umpierrez

    Existe bajo mi punto de vista un compendio interesante de elementos a trabajar pero como bien se expone, muchos no saben donde comenzar a practicar artes marciales enfocadas a la profesión de la seguridad, que no a la defensa y propia protección personal, y eso trae consigo una serie de circunstancias que tomar en cuenta.
    ¿Es un experto en deportes de combate alguien con capacidad de defenderse eficientemente? Por supuesto que sí, ¿Es esa misma persona un artista marcial en la profesión de la seguridad? No necesariamente, para eso se valoran los aspectos vistos en este documento pues si bien, una indumentaria, no ya sólo correcta, sino la que se suele llevar, es necesaria, un conocimiento de la jerarquía del uso de la fuerza legal y su aplicación bajo efectos de estrés, una necesidad.

     
    Responder
  2. José Alejo Chenoll Molina

    Yo he tenido la suerte de contar de cerca con alguien que me hizo ver esto desde un principio, la importancia de trabajar de la mano de la legalidad, conociéndola y siendo consciente de hasta donde puede uno llegar en el ejercicio de sus funciones para ajustarse a la proporcionalidad, ocurren dos variantes cada una a un extremo, el profesional con miedo a usar sus medios por no meterse en “follones” y el que se cree el Sheriff del condado por tener autoridad y un arma. Es preciso trabajar sobre ello y hacer saber a los profesionales que actuando debidamente la ley estará de su mano.
    Respecto a las preguntas que plantea, me gustaría responder a muchas afirmativamente, pero aquí la evidencia del trabajo que queda por hacer, en el ámbito del entrenamiento y trabajo en el tiempo libre por suerte puedo contestar que si a muchas de ellas, en el profesional por desgracia no es así, no se tienen claros los objetivos a cumplir, o de tenerlos claros no son los que deberán ser, estamos en lo profesional aún bastante lejos de lo que es un entrenamiento acorde con la exigencia de nuestro puesto, debido al mal asesoramiento y falta de interés de los que nos dirigen.

     
    Responder
  3. Vicente Lumbreras

    Estoy completamente de acuerdo con los contenidos que se exponen en este detallado trabajo que, aunque hace referencia a legislación española, es de utilidad, no solo para las personas que vivan en España, sino para todo el mundo. Y con intención de añadir un punto que considero importante, mi opinión es que la formación para profesionales la deben desarrollar otros profesionales, ya que solo ellos tienen la posibilidad de disponer de la formación y experiencia en todos los elementos que deben intervenir en la preparación. ¿Ha imaginado alguien que en un congreso de medicina imparta formación alguien que no sea médico? En estos temas ocurre lo mismo. Y está claro que todos los policías o militares no están preparados para impartir formación de intervención técnico-táctica profesional, pero también está claro que es muy poco probable que una persona que no ha tenido experiencia profesional en estos campos pueda aportar una visión integral de los escenarios y, sobre todo, soluciones válidas para los profesionales que, ilusionados, asisten a estos contenidos formativos.
    Muchas gracias por este trabajo tan bien desarrollado.

     
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